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Todo cambio tecnológico también genera y requiere un cambio en las relaciones laborales. (Florian Wiegand / Getty Images)

Cómo el trabajo se volvió tan malo

UNA ENTREVISTA CON
Traducción: Pedro Perucca

Bajo el capitalismo, «progresos» tecnológicos como el de las IA «descalifican» sistemáticamente a los trabajadores, profundizan el control gerencial y convierten el proceso de trabajo en un espacio de conflicto en lugar de en uno de liberación.

Entrevista por Melissa Naschek[1]Miembro de los Socialistas Demócratas de América.

¿Por qué cada nueva tecnología parece hacer el trabajo más difícil y no más fácil? Para responder esa pregunta, Harry Braverman publicó en 1974 un texto seminal, Trabajo y capital monopolista: La degradación del trabajo en el siglo XX. Combinando un estudio minucioso de la gestión científica y la innovación tecnológica con varios conceptos clave de Karl Marx, Braverman explicó por qué los trabajadores bajo el capitalismo se transforman gradualmente en meros engranajes de la máquina.

En este episodio del podcast de Jacobin Radio Confrontando el capitalismo, Vivek Chibber y Melissa Naschek analizan el proceso mediante el cual los gerentes desmantelan las habilidades de los trabajadores y por qué el trabajo bajo el capitalismo tiende a degradarnos en lugar de realizarnos. Esta transcripción fue editada para mayor claridad.

 

MN

La última vez hablamos de por qué es poco probable que la IA cause las perturbaciones económicas de gran alcance que algunas empresas tecnológicas predicen. Aunque nos centramos más en cuestiones macroeconómicas, también discutimos cómo la tecnología, como la IA, puede causar perturbaciones masivas, dificultades e pauperización a nivel humano. Y hoy vamos a hablar un poco más sobre qué les sucede a los trabajadores en términos más amplios cuando los capitalistas introducen lo que llamaremos tecnologías que ahorran trabajo.

VC

Sí. Pero no solo el que ahorra trabajo, sino cualquier cambio tecnológico. La literatura de la economía convencional ha hecho un muy buen trabajo en las últimas décadas al señalar, describir y analizar la mecanización del trabajo, la externalización, la desagregación de tareas y la deslocalización. Y en muchos aspectos, su trabajo se alinea con el análisis marxista clásico de estas cuestiones.

Pero hay otra dimensión, que es que todo cambio tecnológico también genera y requiere un cambio en las relaciones laborales —las relaciones entre gerentes o propietarios por un lado y entre los trabajadores por el otro. Y con eso surgen un par de cuestiones como, por ejemplo, la forma en que el cambio tecnológico afecta esas relaciones. Y la segunda cuestión es si esos cambios están impulsados puramente por el deseo de controlar a los trabajadores, o si ese deseo está acotado y limitado por un impulso más fundamental de maximizar las ganancias. Hablamos de esto en el episodio sobre la IA.

Lo que creo que es bueno hacer en este episodio es concentrarnos más específicamente en cómo el cambio tecnológico está reformando las relaciones laborales, y cómo la dinámica de las relaciones laborales, a su vez, afecta el ritmo y el carácter del cambio tecnológico.

 

MN

Y para eso vamos a hablar sobre uno de los estudios más interesantes e importantes que se hayan realizado sobre el papel de la innovación tecnológica en el lugar de trabajo, que fue realizado por un marxista llamado Harry Braverman.

VC

Sí. El libro de Braverman se llama Trabajo y capital monopolista. Fue publicado en 1974 por Monthly Review Press. Y creo que es, con mucho, el libro más vendido que esa editorial haya publicado jamás. Y es, en mi opinión y en la de muchos otros, una de las obras de economía política más importantes que surgieron en la era de posguerra después de 1945.

No solo fue importante en sí mismo por poner en práctica y actualizar el análisis de Marx sobre las relaciones laborales y lo que se llama el proceso de trabajo para el siglo XX, sino que es uno de los pocos libros de la posguerra que realmente dio origen a toda una disciplina llamada estudios del proceso de trabajo.

En el pasado, las relaciones laborales solían estar bajo el paraguas de lo que se llama relaciones industriales. Pero lo que hizo Braverman fue transformar las relaciones industriales, que eran un estudio anodino y aburrido de la gestión, en un estudio de las relaciones profundamente conflictivas y antagónicas entre el trabajo y el capital en el lugar de trabajo, y de cómo los imperativos y el impulso de la gerencia no son neutrales, sino que están fundamentalmente preocupados por un problema político, que es controlar de algún modo a la fuerza de trabajo. Después del libro de Braverman, dos generaciones de académicos se dispersaron por distintos tipos de industrias para estudiarlas y analizar cómo se desarrolla el proceso de trabajo, y cómo se desarrolla el conflicto entre el trabajo y el capital en todas ellas.

Así que realmente es un libro increíble. Todo socialista debería leerlo. Y creo que es tan relevante hoy como lo era hace cincuenta años.

 

MN

¿Podrías explicar brevemente qué queremos decir con el término «el proceso de trabajo»?

VC

Sí. Es simplemente el proceso de trabajo dentro de un lugar de trabajo moderno, en el que las materias primas e insumos se transforman en bienes o servicios vendibles. Así que el proceso de trabajo es literalmente el trabajo que realizan los trabajadores en el capitalismo bajo la autoridad y la dirección de sus empleadores.

En el primer volumen de El capital hay capítulos sobre el lugar de trabajo y sobre la forma en que se lleva a cabo el trabajo, incluida la división del trabajo. Braverman incorpora todo eso bajo el concepto del proceso de trabajo.

 

MN

Antes de hablar del libro, ¿podrías darnos una semblanza de quién era Harry Braverman?

VC

Era una persona interesante, murió a una edad muy temprana, apenas un año o dos después de que se publicara el libro, cuando tenía poco más de cincuenta años. No era un académico de formación. De hecho, trabajó como instalador de tuberías en los muelles en sus primeros años y luego se convirtió en trabajador siderúrgico. Más tarde entró en la industria editorial antes de unirse a Monthly Review Press.

Ahora bien, Monthly Review Press había sido durante décadas y décadas la editorial marxista socialista emblemática de Estados Unidos. Fue fundada por Paul Sweezy y su socio editorial, Leo Huberman, a finales de la década de 1940. Se convirtió en la editorial que introdujo a gran parte de la izquierda estadounidense en la economía política marxista, en buena medida gracias a Sweezy y Huberman, y más tarde a la obra de Paul Baran. Y fue esa editorial la que publicó Trabajo y capital monopolista.

Braverman lamentablemente no vivió lo suficiente para ver en el fenómeno en que se convirtió su libro. Pero creo que no fue para nada sorprendente que fuera esa editorial la que lo presentara al público estadounidense. Y el libro está escrito de tal manera que realmente cualquier persona interesada y sensible a los temas puede entenderlo. Fue escrito para que los trabajadores pudieran leerlo. Y en verdad, cualquier organizador sindical, cuando lo lea, reconocerá de qué está hablando. Y creo que, de hecho, resonará con su propia experiencia.

 

La simplificación del trabajo calificado

MN

¿Cuál es el argumento de Trabajo y capital monopolista sobre cómo el cambio tecnológico transforma el trabajo a medida que el capitalismo va evolucionando?

VC

Bueno, creo que para entenderlo hay que dar un paso atrás. La semana pasada hablamos de cómo la revolución de la IA es solo el último capítulo en las oleadas y oleadas de revoluciones tecnológicas en el capitalismo. Y esas revoluciones tecnológicas se producen a medida que el capital busca formas de maximizar sus ganancias.

Entonces, para maximizar las ganancias, introduce nueva tecnología y luego utiliza esa nueva tecnología para reducir costos. Y al hacerlo, cada unidad de capital, cada establecimiento, intenta ganar para sí una cuota de mercado cada vez mayor. Ahora bien, la pregunta es: ¿qué los impulsa a hacerlo? ¿Es la fuerza de la competencia la que los impulsa a hacerlo? Cada establecimiento está tratando de superar a sus competidores.

Pero cuando hablamos de eso la semana pasada, dejamos una especie de caja negra. Dejamos todo un proceso sin analizar, que es: cuando hacen esto, ¿tiene algún efecto sobre lo que está ocurriendo dentro del lugar de trabajo, en las relaciones entre el trabajo y el capital?

Lo que Braverman captó fue algo de lo que Marx había hablado y que creo que fue una intuición central de esta tradición: cuando los capitalistas intentan ganar cuota de mercado, se enfrentan a un par de problemas. Uno es el problema de su eficiencia tecnológica (el tipo de tecnología que están utilizando, cuán efectiva es, en qué medida reduce costos y en qué medida les permite superar a su competencia). Eso lo vimos la semana pasada. El otro lado de ese dilema es que si van a desplegar esa tecnología de manera efectiva, tienen que asegurarse de que se pueda confiar en los trabajadores o controlarlos de tal modo que no terminen perdiendo todo el dinero que invirtieron en la tecnología, porque los trabajadores, por ejemplo, comiencen a usarla de manera ineficiente o de una forma que impida que los capitalistas recuperen todo su dinero.

 

MN

O tienen que lidiar con el hecho de que los trabajadores pueden no querer el cambio en su trabajo que la introducción de esa tecnología les impondría.

VC

Sí. Y pueden, como dije, usarla mal o simplemente sabotearla, ¿verdad? Así que el punto que planteó Marx fue que, en el proceso de producción de bienes, cualquiera sea la tecnología que utilicen los capitalistas, tienen que lidiar con el hecho de que sus trabajadores pueden no tener los mismos objetivos e impulsos que ellos.

En otras palabras, existe un conflicto subyacente y una divergencia de intereses entre los trabajadores y los capitalistas. El capitalista se ha comprometido a pagar a estos trabajadores y quiere asegurarse de sacar el máximo provecho de esa inversión. Su preocupación fundamental, al igual que con una máquina, es que ahora que ha gastado el dinero en ella, quiere obtener el máximo valor posible. Quiere sacar el máximo rendimiento de su inversión. Lo que significa que cuando ve a un trabajador, ve el salario como una inversión de la que quiere obtener el máximo rendimiento.

Bien, ¿qué es lo que el capitalista pagó con esa inversión? Pagó por trabajo. Quiere que hagan el trabajo a la máxima velocidad, con la mejor calidad posible.

Ahora bien, el trabajador, claro, está contento de tener un trabajo. Vino a trabajar. Quiere conservar el trabajo. Pero eso no significa que en el trabajo quiera darle a su empleador la calidad, la extensión y el ritmo de trabajo que el capitalista desea. ¿Por qué? Pues porque muchas veces el ritmo de trabajo lo está matando. Y muchas veces la maquinaria es peligrosa. Y también sabe que si trabaja muy rápido, muy duro, muy bien, está aumentando la productividad de su jefe, lo que significa que parte de ese trabajo se volverá prescindible, porque a medida que aumenta la productividad, no se necesitan tantas personas para realizarlo. ¡Así que literalmente podría estar trabajando para quedarse sin trabajo!

La forma de resumir esto es: lo que los capitalistas quieren es que el trabajador entregue tanto trabajo como sea posible. Lo que el trabajador quiere es entregar solo tanto trabajo como sea haga falta para salirse con la suya. En otras palabras, el trabajador quiere entregar solo tanto trabajo como sea absolutamente necesario, lo que significa que probablemente querrá entregar menos trabajo del que su jefe desea.

 

MN

Esta idea de que los trabajadores se convierten en meros engranajes de la máquina no es solo una visión marxista, ni siquiera es necesariamente una visión de izquierda. Parece ser un hecho ampliamente reconocido sobre el trabajo en el mundo moderno.

VC

Si simplemente leemos La riqueza de las naciones, allí Adam Smith dice que en la división moderna del trabajo los trabajadores se convierten en este tipo de instrumentos. Dice que se vuelven «cabezas de alfiler».

Así que esta idea no es para nada radical, en el sentido de estar asociada a la izquierda. Lo que ocurre es que, a medida que la economía cambió como disciplina, se volvió fue interesando cada vez más en defender el capitalismo. Y esto es un fenómeno de finales del siglo XIX y principios del XX. Fue entonces cuando los economistas dejaron de ver el proceso de trabajo y la relación salarial como una zona de conflicto. Y muy explícitamente pasaron a teorizarla como una zona de consenso y libertad.

E interesantemente, hicieron esto porque descubrieron que el movimiento socialista de finales del siglo XIX estaba utilizando la teoría económica clásica para ratificar y para validar sus acusaciones contra el capitalismo. Porque la teoría económica clásica era bastante abierta, decía: «Sí, lo que hacen los empleadores es usar a los trabajadores básicamente como engranajes». Y ahora la clase obrera estaba diciendo: «Bueno, nos oponemos a esto».

Y así, a finales del siglo XIX, se ve cómo la economía se convierte en mucho más de lo que llamaríamos una disciplina apologética, que básicamente dice: «No, es un juego en el que todos ganan. Todo el mundo gana, nadie pierde, nadie resulta perjudicado». En ese punto, fue la izquierda la que continuó caracterizando y describiendo el trabajo como una zona de conflicto. Pero durante los primeros doscientos años, eso no era así.

En la economía clásica y en Marx, la relación de empleo es intrínseca e inevitablemente conflictiva. Este es el punto clave.

¿Por qué es conflictiva? Porque si los empleadores están singularmente impulsados a maximizar las ganancias —lo único que les importa son esas ganancias—, lo que no les importa es cómo el impulso de asegurar las ganancias termina afectando el bienestar, el bienestar y la felicidad de sus propios empleados.

Los empleados, por otro lado, están fundamentalmente preocupados por su propio bienestar, por sus propias vidas. Porque la única razón por la que van a trabajar es que necesitan ese trabajo como un peldaño hacia todas las otras cosas que quieren hacer. Así que, para ellos, la maximización de las ganancias no es un objetivo. El objetivo es su propio bienestar.

El punto principal es que los impulsos de maximización de ganancias de sus jefes entran en conflicto con el bienestar de los trabajadores una y otra vez. Y esto es lo que Braverman pone en el centro de su análisis del proceso de trabajo, porque eso es lo que hizo Marx.

 

MN

Marx expone en El capital estos argumentos sobre la naturaleza de las clases bajo el capitalismo y la relación mutuamente dependiente pero antagónica entre capitalistas y trabajadores.

Pero creo que lo que hace Braverman es añadir a eso la cuestión de ¿cómo es que los capitalistas se enfrentan a los trabajadores e intentan sacar el máximo provecho de ellos, dado el hecho de que lo que le interesa al trabajador es mantener su posición actual, mantener sus condiciones de trabajo actuales? ¿Podés explicar cómo se amplían así los argumentos de Marx?

VC

Bueno, teóricamente no hay diferencia. Lo que Braverman está haciendo en términos de construir su teoría es elaborar más cuidadosamente lo que Marx planteó en el primer volumen de El capital, que es que cuando los capitalistas están tratando de producir sus bienes, se ven forzados a cambiar constantemente el lugar de trabajo para introducir nueva tecnología y luego aprovechar las energías de los trabajadores para sus propios fines, que es la maximización de las ganancias. Y eso termina perjudicando a sus trabajadores.

Marx lo expone en el primer volumen de El capital. Pero el caso es que lo publicó en 1867. Lo que analizaba era la situación tecnológica de las décadas de 1830, 1840 y 1850. Ahora bien, curiosamente, eso es antes de lo que conocemos como la línea de montaje moderna y la tecnología moderna que llegaron a la fábrica.

Y de hecho, Marx lo anticipa (y se pueden ver elementos de lo que Braverman está describiendo, no solo analizando, en Marx). Y eso es porque Marx sabía que la vanguardia de lo que está observando en Inglaterra iba a ser lo que se extendería al resto del mundo y en las décadas siguientes. Así que era profético en ese sentido, pero aún subdesarrollado.

Lo que Braverman está haciendo es aplicar ese mismo marco teórico para analizar la fábrica moderna y el lugar de trabajo moderno en las décadas de 1940, 1950 y 1960. Esa es la diferencia.

¿Y qué es lo que tiene de diferente ese lugar de trabajo moderno? Bueno, el increíble grado de automatización. Esto se ve mejor en lo que llamamos la línea de producción moderna, la línea de montaje, lo que se llama fordismo. Tiene muchos, muchos términos diferentes que lo describen.

Eso era algo que acababa de empezar a entrar en el capitalismo británico a mediados del siglo XIX. Pero para mediados del siglo XX, eso se había convertido en la forma modal, la forma representativa de organización del lugar de trabajo y tecnología del lugar de trabajo en la manufactura estadounidense. Así que, esencialmente, lo que Braverman está haciendo es aplicar el marco desarrollado por Marx para analizar y captar la esencia del cambio tecnológico a mediados del siglo XX.

 

MN

Entonces, veamos primero cuál es la continuidad entre Marx y Braverman.

VC

El núcleo mismo, como dije, es el hecho de que los capitalistas tienen que controlar a sus trabajadores. Ahora bien, como discutimos en el episodio anterior, el capital quiere controlar a los trabajadores, pero no como un fin en sí mismo. No solo buscan maximizar su poder. Tienen que controlar a los trabajadores porque no se puede confiar en ellos. Y la razón por la que no se puede confiar en ellos es que tienen objetivos diferentes a los del empleador.

Así que tiene que haber algún tipo de mecanismo de control. Bueno, ¿cómo se los controla? Aquí es donde Marx tuvo una intuición fundamental. Dijo: el problema para los capitalistas es que quieren controlar a los trabajadores, pero los trabajadores controlan el lugar de trabajo. Son ellos los que hacen el trabajo. Son ellos los que fabrican todos los bienes. Y tienen el conocimiento y las habilidades sobre cómo se fabrica ese bien.

Te doy un ejemplo. Un capitalista relojero del siglo XIX, tiene que contratar trabajadores para fabricar relojes. Cada trabajador está fabricando un reloj por sí mismo a través de su propia experiencia y conocimiento. Y eso es difícil y requiere mucha habilidad. Pero el empleador no sabe qué entra en ese proceso, él simplemente organizó las finanzas y el espacio. Es el trabajador quien sabe cómo hacer ese producto. Se llama oficio por esa razón. Es muy complicado. Es artesanal. Requiere todo tipo de conocimientos y años de formación.

El problema para un empleador es que sus empleados saben cómo hacer el producto. Y al final del día, como monopolizan todo ese conocimiento sobre cómo hacerlo, controlan en gran medida el ritmo de trabajo.

MN

Y también introducen variabilidad en el propio producto.

VC

No solo variabilidad en la calidad del producto, sino variabilidad en relación a cuánto de ese producto se fabrica por cada inversión de dólares o libras que hayas hecho.

 

MN

Es decir, cuánto se obtiene en la transición de insumo a producto.

VC

Exactamente. Cuánto rendimiento obtiene el capitalista de su inversión, ¿verdad? ¿Cuánto está sacando de Su inversión? Así que el problema es que, si presionan al trabajador más allá de un punto, ese trabajador puede darse vuelta y decir: «Bueno, esto no se puede hacer así de rápido. Hasta aquí llego. Si quieren que haga un reloj, esta es la velocidad a la que puedo ir».

 

MN

Y en ese sistema, no hay mucho margen para que el capitalista contrarreste eso.

VC

No. Así que la forma en que Marx lo planteó fue que el capital tomó el control sobre el trabajo, pero solo formalmente, solo en un sentido formal. En realidad, no lo controla realmente. Así que dice que hay una diferencia entre controlar el trabajo formalmente y controlarlo realmente.

 

MN

¿Es este su concepto de subsunción formal versus real?

VC

Así es. Por subsunción entiende que lo has tomado, lo has absorbido, pero todavía no has quebrado la cáscara exterior del trabajo, que está controlada por el trabajador. Esto importa porque mientras el trabajador tenga control real sobre el trabajo, puede fijar el ritmo a un nivel que le resulte cómodo y alineado con sus prioridades, y no con las del empleador.

Así que lo que Marx señala es que para el capital, el objetivo real —como forma de maximizar sus ganancias, no como un fin en sí mismo— pasa por descifrar esta caja negra de las habilidades del trabajador. Y progresivamente, si saben cómo se fabrica ese producto y pueden liberarse de la dependencia respecto de las habilidades del trabajador, pueden presionar al trabajador tanto como quieran.

Una segunda ventaja es que, si ya no están limitados ni están cautivos ante el monopolio del trabajador sobre las habilidades, el trabajador se vuelve más prescindible. Y si el trabajador es prescindible, se puede instalar sobre su cabeza la amenaza constante del despido.

Cuando un trabajador tiene habilidades escasas, cuando tiene la combinación de todos esos talentos y habilidades, es difícil de replicar. Si es difícil de replicar, es difícil de despedir. Y si es difícil de despedir, ahora tiene algún poder, ¿verdad? Y si ves el lugar de trabajo como un campo de batalla constante, entonces cada parte usa cualquier apalancamiento que tenga. Y uno de los apalancamientos que tienen los trabajadores contra sus jefes es: «Sí, soy difícil de reemplazar. ¿Qué van a hacer?»

 

MN

Así que en realidad, lo que los empleadores necesitan hacer es romper el monopolio que los trabajadores tienen sobre ese trabajo complicado.

VC

Exactamente. Y eso es lo que Marx señala en El capital a mediados del siglo XIX. Y esto es lo que Braverman dice que también es la esencia de lo que está ocurriendo en el siglo XX.

Entonces, ¿cómo se descomponen las habilidades? Desagregándolas y estableciendo una división del trabajo, en la que, en lugar de tener a un trabajador haciendo diez tareas diferentes y siendo por lo tanto muy altamente calificado y difícil de reemplazar, se desensamblan esas diez tareas y se le asigna cada una a un trabajador diferente. Así que, esencialmente, lo que estás haciendo es tomar un conjunto de tareas muy complejo y simplificarlo descomponiéndolo. Ese proceso está creando una división del trabajo. Ahora bien, ¿qué logra eso?

Porque tenés una división del trabajo que, en sí misma, automáticamente aumenta tu eficiencia ahora que un trabajador muy calificado, que era difícil de reemplazar, ha sido dividido en diez trabajadores, cada uno llevando a cabo solo una tarea. Y debido a eso, cada tarea es más fácil de aprender, y porque es más fácil de aprender, cada uno de los trabajadores se vuelve más fácil de reemplazar. Eso significa que también has aumentado tu apalancamiento sobre esos trabajadores. Porque cada habilidad es más fácil de reemplazar y ahora se le puede decir a cada uno de ellos: «Oye, si no trabajas tan duro como quiero, puedo despedirte».

Braverman examina este proceso y le asigna un término; lo llama descalificación [deskilling].

Dice, esencialmente, que lo que está ocurriendo es que tomas una tarea muy complicada y de alta calificación, la descompones en partes componentes, y cada trabajador asignado a una tarea diferente está menos calificado que el trabajador que inicialmente reunía todas esas tareas. Así que la esencia del proceso de trabajo, dice Braverman, es una descalificación constante del trabajador. Eso continúa también en el siglo XX.

Ahora bien, lo que es realmente interesante de su argumento es que dice que, a medida que se descomponen los niveles de habilidad de los trabajadores, también hay un componente mental en lo que solía hacer el trabajador calificado. No solo llevaba a cabo tareas muy complejas sino que también entendía el diseño. Sabía qué era el reloj, qué componentes llevaba y cómo hacerlo mejor. Lo mismo con la carpintería, lo mismo con la maquinaria, ¿verdad?

Lo que ocurre en el lugar de trabajo moderno es que, a medida que se le quita al trabajador su monopolio sobre las habilidades, la tarea de diseñar y elaborar cuidadosamente el producto es asumida por la gerencia. Así que las partes creativas del trabajo ahora son monopolizadas por la gerencia y los trabajadores se convierten progresivamente en peones. Eso es lo que está diciendo.

De hecho, Frederick Winslow Taylor, quien sistematizó todo esto, dijo explícitamente: «Quiero que mis trabajadores sean como gorilas». Quiero que sean como gorilas amaestrados, simplemente llevando a cabo funciones y sin pensar por sí mismos.

 

La vida laboral alienada

MN

Creo que la alienación es un término que probablemente la mayoría de nosotros hemos escuchado para describir el trabajo en la vida moderna. Pero Braverman también lo está usando en un sentido más técnico y clásico. ¿Nos explicarías qué es la alienación, tal como la usaron Braverman y Marx?

VC

El término «alienación» proviene de Marx con un significado muy específico, con un carácter muy específico. Es un concepto que desarrolló muy temprano en su vida, cuando tenía veintiséis años, vivía en París, y escribió estas notas para sí mismo, que nunca publicó, en las que describía el carácter del trabajo y los dilemas existenciales más generales de los trabajadores en el capitalismo moderno. Y lo que dijo fue que, a medida que es capturado por el capital, el trabajador se aliena de su propia naturaleza y de las otras personas.

Por «alienado», Marx entiende que el trabajador ya no está orgánicamente conectado con sus propias necesidades, sus propios deseos y anhelos, sus capacidades, ni está orgánicamente conectado a otras cosas.

¿Cuál es la conexión que se corta? Básicamente, hay cuatro componentes para Marx. Por un lado, los trabajadores se alienan de lo que están haciendo. ¿Qué significa eso? La idea es que cuando trabajas como artesano, estás haciendo una hermosa silla o una mesa o algo, esta es una expresión de tu propio ser interior. La concebiste, diseñaste, hiciste el trabajo y estás orgulloso de él. Eres tú. Pero cuando trabajas para un capitalista, no tienes ninguna conexión con lo que se está fabricando porque la única razón por la que trabajas para él es que estás desesperado.

 

MN

Y, no solo eso, sino que también pierdes el control sobre este proceso creativo de diseño, que está pasando de las manos del trabajador a las de la gerencia.

VC

Sí. Y ese es el segundo componente de la alienación, que es, dice, la alienación de tu ser genérico, es decir, de tu propia naturaleza humana. ¿Por qué es eso una forma de alienación? Marx pensaba que la esencia de la humanidad es el acto de ser creativo y que la creatividad se expresa fundamentalmente en el trabajo. Así que cuando te conviertes en un engranaje de una máquina, no solo estás alienado respecto de lo que fabricas, sino que ya no eres realmente tú mismo. Ya no eres plenamente humano. Y eso es una forma de alienación.

Luego estás alienado del producto, en el sentido de que, dice, todas las máquinas son hechas por personas. Ahora bien, normalmente, dice Marx, si tienes una herramienta, la usas para tus propios fines. Pero en el capitalismo, es la máquina la que termina usándote.

Por eso es tan profético. Está escribiendo esto en 1840, cuando este proceso apenas había comenzado, pero ya está viendo que cuando estas máquinas lleguen a dominar el lugar de trabajo, también dominarán a los trabajadores. Las máquinas están dirigiendo a los trabajadores, lo que significa que un producto, algo que los seres humanos hicieron, ahora está dominando a los seres humanos. Como los seres humanos lo hicieron, es un producto de la humanidad, ¿verdad? Es un acto de trabajo. Así que ahora tu producto te está dominando.

Así que, en primer lugar, estás dominado por las máquinas. En segundo lugar, no tienes ninguna conexión con el producto que fabricaste. En tercer lugar, el acto creativo del trabajo ha desaparecido porque es la gerencia la que controla todos los diseños, todos los planos, todas las ideas, mientras que el trabajador simplemente lleva a cabo las tareas.

Y finalmente, porque en el lugar de trabajo el capitalista te está usando como instrumento y el resto de los trabajadores aparecen como amenazas potenciales para tu propio empleo, por lo que también estás alienado de las otras personas, perdiendo tu conexión humana (y Marx, como Hegel, como todos los grandes pensadores clásicos, pensaba que los seres humanos son esencialmente personas sociales). Eso significa que parte de tu propio florecimiento surge de tus interacciones con otras personas, que te desarrollas a través de tus relaciones con otras personas.

Pero si esas relaciones se convierten en una guerra de todos contra todos, donde estás constantemente temeroso de los demás, ya sea porque te están dando órdenes o porque los ves como amenazas para tu trabajo, o porque obtienes tu dinero dominando a otros —y Marx piensa que los capitalistas están tan alienados como los trabajadores—, todas estas son formas antinaturales de ser.

Braverman tomó esto y argumentó que la fábrica moderna reúne todas estas cosas. Y así, es la forma moderna de alienación. Esta degradación del trabajo es trabajo alienado en ese sentido.

Y la idea es que si quitas el motivo de lucro como fuerza impulsora, al menos se crea la posibilidad de condiciones de trabajo diferentes y relaciones sociales diferentes entre trabajadores, otros trabajadores y no trabajadores. Y así, como Marx, piensa que mientras las personas pasen la mayor parte de su vida despierta trabajando, lo cual hace la mayoría, y el lugar de trabajo sea un sitio no solo de explotación sino también de este tipo de condición degradada, las vidas de los seres humanos también van a ser vidas de degradación. No es solo el trabajo lo que está degradado. Los seres humanos están siendo degradados.

Ahora bien, todo esto está siendo impulsado por la búsqueda ciega de ganancias. Lo fundamental a tener en cuenta es que la degradación de los trabajadores que los jefes están tratando de imponer no es un fin en sí mismo. No está ocurriendo porque sean mezquinos o porque tengan los valores equivocados.

 

MN

Tampoco son las máquinas las que le están haciendo esto a las personas. Son las personas, a través de las máquinas, haciéndoselo a otras personas.

VC

Totalmente cierto. Técnicamente, ese enorme poder productivo, esa enorme transferencia de habilidades a las máquinas, también puede ser liberador para los trabajadores. Porque no olvidemos que cuando se hace esto, también se está aumentando masivamente la productividad.

 

MN

En nuestro episodio anterior también hablamos sobre cómo la innovación tecnológica no tiene que ser en realidad la causa de la pauperización. Podría ser la causa de más libertad y autonomía, pero el problema es que está siendo implementada por capitalistas que solo se preocupan por las ganancias. No les importa esta cuestión del florecimiento humano, al menos para los trabajadores. Para ellos mismos, significa más dinero, más yates, más viajes a la isla de Epstein o lo que sea.

VC

Eso es exactamente correcto. Creo que hay partes de la izquierda que han olvidado esto. Marx era un gran defensor del aumento de la eficiencia y la productividad, al igual que todos los marxistas y socialistas clásicos. Y yo también adhiero a eso.

Creo que en manos del capital, esta tecnología se está convirtiendo en una fuerza para aplastar a las personas. Pero en un tipo diferente de contexto social, todo este aumento en tecnología informática, IA y productividad de las máquinas puede en realidad terminar haciendo lo que Marx pensaba que era la condición previa esencial para la liberación humana, que no pasa por tener mejores lugares de trabajo —aunque eso es muy importante— sino por la condición previa esencial, que es trabajar menos. Porque, por supuesto, el trabajo debería ser un acto de creatividad.

Pero no olvidemos que las personas son creativas en todo tipo de dimensiones de sus vidas, y el trabajo es solo una. Y en el trabajo, el nivel de creatividad está muy limitado porque se trata de hacer un producto específico, y el trabajador tiene que adaptar su creatividad a ese producto. Pero fuera del trabajo, es ilimitada. Y para desarrollar tus capacidades en todas sus múltiples dimensiones, también hace falta que tengas tiempo fuera del trabajo, lo cual sería imposible si no se aumenta la productividad.

 

La dinámica de la descalificación

MN

Creo que necesitamos reconciliar el proceso de descalificación con el hecho de que, con el tiempo, la educación impartida a cada trabajador ha aumentado dramáticamente, y mucho trabajo se ha vuelto más calificado y técnico que nunca. ¿Eso contradice alguno de los procesos que delinearon Marx y Braverman?

VC

No lo creo. Es una objeción común que se plantea, y creo que descansa en una concepción errónea. En parte, creo que el propio Braverman tiene la culpa de eso.

Creo que la palabra descalificación fue una elección desafortunada para describir los procesos que estaban analizando. Porque cuando decís que los trabajadores se están descalificando, es fácil interpretar eso como que no tienen calificación. Ahora bien, descalificación y falta de calificación son dos cosas muy diferentes.

Como dije antes, lo que la descalificación describe es el hecho de tomar tareas muy complejas y multidimensionales y descomponerlas. Eso no es tanto descalificación como simplificación. Y creo que simplificación habría sido un término mejor para usar.

Lo que está ocurriendo es que el trabajo se está simplificando. Ahora bien, en términos de sentido común, es posible que tareas muy, muy complicadas sean descompuestas en sus diferentes partes, pero cada parte todavía requiera de una cierta cantidad de formación y habilidad para llevarse a cabo.

Pensemos en la programación, por ejemplo, en la ingeniería de software. Curiosamente, si vemos cuándo surgió la ingeniería de software, digamos, hace cuarenta años, se trataba de un proceso muy artesanal. Los ingenieros de software necesitaban tener muchas habilidades, de las cuales la programación era solo una. A lo largo de las décadas se la fue descomponiendo en partes individuales, pero cada parte individual todavía requiere de una educación universitaria o, al menos, de una educación secundaria.

Ahora bien, hace ochenta años, o incluso hace sesenta años, la definición oficial de «trabajo calificado» en Estados Unidos abarcaba a cualquier cosa que requiriera de una educación secundaria. Hoy, una educación secundaria es lo que se usa para el trabajo no calificado.

 

MN

Bueno, aunque el trabajo se simplifique en algunos aspectos, a menudo requiere habilidades que antes no eran necesarias. Por ejemplo, muchos trabajos que en el pasado podían haber sido más manuales ahora requieren una comprensión básica de cómo usar computadoras. Y eso se considera un trabajo «no calificado», pero la realidad es que no lo es.

VC

Entonces lo que eso nos dice es que lo que cuenta como calificado y no calificado oficialmente cambia con el tiempo. Y hoy, lo que cuenta como no calificado requiere un nivel de educación que hace sesenta o setenta años habría correspondido a trabajos calificados. Así que no hay duda de que el nivel de base de, digamos, conocimiento y educación que se requiere en los trabajos hoy, incluso en los trabajos no calificados, es mayor que hace cien años.

Ahora bien, si eso es lo que Marx y Braverman hubieran querido decir con descalificación, entonces, por supuesto, la teoría estaría equivocada. Pero eso no es lo que quisieron decir. Lo que quisieron decir fue que, con el tiempo, los trabajos complejos y multidimensionales estaban siendo descompuestos en tareas individuales. Trabajos en tareas. Y cada tarea, si se compara una tarea individual básica en una planta manufacturera de hoy que, según nuestra definición, no es muy calificada, todavía requiere de mucha más educación de lo que requería una tarea básica hace ochenta años en una planta manufacturera. ¿Entonces qué pasa?

Lo que está ocurriendo es que, con el tiempo, a medida que el nivel de base de educación sube, el proceso de descomponer tareas complejas en tareas más simples sigue impulsando todo el asunto.

Ahora bien, déjame conectar esto con lo que dije en el episodio anterior. Recordemos que dijimos que cada vez que aparece una nueva tecnología, no solo elimina una gran parte de los empleos existentes, sino que también crea una demanda de nuevos empleos, nuevas ocupaciones y nuevas tareas.

Así que dos cosas están ocurriendo a la vez. La tecnología está destruyendo viejos empleos, viejas tareas, y está creando una necesidad complementaria de nuevos trabajos que antes no existían. Ahora bien, muchas veces esas nuevas tareas, esos nuevos empleos son artesanales. La ingeniería de software fue un muy buen ejemplo de eso. Son artesanales cuando nacen.

Pero cada vez la gerencia descubre que mientras los trabajadores monopolicen esas habilidades, son más difíciles de controlar. Y, porque son más difíciles de controlar, la gerencia se compromete a romper esa barrera de habilidades. Y lo hace simplificando esas tareas. Cada una de esas tareas, por sí sola, puede todavía requerir de una cantidad significativa de educación. Pero lo fundamental es que la simplificación de una tarea otrora complicada está en marcha.

Así que deberías pensar en el capitalismo de esta manera. Sigue generando nuevos empleos y nuevas ocupaciones debido al cambio tecnológico. Esos nuevos empleos y nuevas ocupaciones típicamente nacen como un conjunto de habilidades complicadas. Con el tiempo, la gerencia entonces dice: «Bien, descompusimos el último conjunto de habilidades; ahora tenemos que descomponer este conjunto de habilidades». Así que cada uno de esos trabajos complejos siempre está siendo descompuesto por los empleadores en tareas más simples.

Hay un proceso dinámico mediante el cual los trabajos complejos existentes se descomponen en tareas individuales y se simplifican, mientras nacen nuevas ocupaciones complejas, que ahora se convierten en la nueva barrera, la nueva frontera que los empleadores intentan romper. Esto está ocurriendo incluso cuando el nivel general de educación necesaria para los trabajadores sube. Así que cada tarea en cualquier momento dado requiere educación, y cada trabajo en cualquier momento dado está siendo descompuesto y simplificado a medida que avanzamos.

La palabra «descalificación», lamentablemente, oscurece esto. Bueno, eso simplemente significa que la gente tiene que leer con un poco más de cuidado. Y lamentablemente, la gente no siempre lo hace. Pero creo que han pasado cincuenta años desde que se escribió el libro, y es notable cuán profético fue, al igual que lo que Marx escribió hace 150 años fue profético.

La historia presente del capitalismo hoy es todavía un proceso dinámico de crear nuevos empleos y de descomponerlos para que los empleadores puedan controlar mejor a sus trabajadores, mientras que los trabajadores tratando de resistir esto lo mejor que pueden.

La resistencia

MN

¿Por qué las luchas en el movimiento obrero son típicamente sobre cuestiones distributivas, como salarios y horas de trabajo, en lugar de cuestiones sobre quién controla el proceso de trabajo o estas cuestiones de las que estamos hablando ahora?

VC

Creo que es una observación justa. Es cierto que si se busca un denominador común en todos los movimientos sindicales, los salarios son probablemente el que más se destaca. Y creo que la razón de eso es que, dentro del capitalismo, el dinero es una solución a muchos problemas. Y el dinero es también la causa de muchos problemas. Así que, pase lo que pase, vas a abordar la cuestión salarial. También es una cuestión alrededor de la cual los trabajadores pueden unirse.

El problema en los sindicatos es que cuando se realiza una reunión sindical o de un comité para tratar de redactar un contrato, los trabajadores tienen muchas necesidades diferentes. Tienen muchas demandas diferentes, y todas son importantes. Algunos trabajadores necesitan más tiempo de vacaciones. Algunos trabajadores están preocupados por las jubilaciones. Algunos necesitan cuidado infantil gratuito, etcétera, etcétera. Y no vas a ganar todas las batallas. No se pueden plantear todas las demandas.

Lo único que hace todo lo demás más fácil para todos es más dinero. Así que es una manera de unir a la gente más fácilmente. Es el denominador común.

Dicho esto, creo que también es importante reconocer que, en todo movimiento sindical, hubo otras demandas muy cercanas a la cuestión salarial. Así que el reclamo por el ritmo de trabajo es muy, muy común. Limitar la autoridad arbitraria de los gerentes sobre los trabajadores es común.

¿Cómo lo hacen? Bueno, las reglas de antigüedad son una manera de asegurarse de que la gerencia no tenga control unilateral sobre todo lo que está ocurriendo. ¿Por qué quieren antigüedad los trabajadores? Quieren un camino predecible para ascender y un conjunto predecible de reglas sobre quién puede ser despedido y quién no, porque de esa manera la gerencia no desarrolla favoritismos con este o aquel trabajador.

Así que cuando se da un paso atrás y se miran estas demandas como la de antigüedad, los agravios o las reglas del lugar de trabajo, ¿qué es eso? Eso es esencialmente intentar controlar el proceso de trabajo, o al menos intentar controlar el lugar de trabajo en sí, ¿verdad?

Así que, es cierto que el reclamo por los salarios es el elemento más común. Pero no por mucho. Estas otras cuestiones son están en un segundo lugar cercano. Pesan bastante y los sindicatos en todas partes luchan por ellas.

¿Por qué? Porque el control siempre se usa para priorizar las ganancias sobre las personas, y los trabajadores son personas, y tratan de limitar cuál es esa autoridad del lado de la gerencia. Eso es cierto en todas partes, en toda región, independientemente de la religión o la cultura o cualquier otra cosa.

¿Habrá descalificación en el socialismo?

MN

Ya hemos hablado de la división del trabajo en el proceso de trabajo entre los aspectos creativos del trabajo y la monotonía básica involucrada en la ejecución física de las tareas. Braverman pareció sugerir que la solución pasa por reintegrar estos dos aspectos del trabajo. ¿Estás de acuerdo con esa solución?

VC

No veo cómo sería una solución viable. Es una inferencia fácil de hacer que Braverman dice que uno de los peores aspectos del capitalismo es la separación del trabajo mental y el manual.

Recordemos que esto es lo que está haciendo la gerencia, ¿verdad? Está rompiendo las habilidades del trabajador e intentando simplificar las tareas, lo que resulta en que cada trabajador conoce solo un componente del diseño general o lo que sea que estén fabricando. El conocimiento creativo del diseño general ahora está monopolizado por la gerencia, y se despliega a los trabajadores de la manera en que se despliega a las máquinas. Eso es la gerencia tomando el trabajo mental mientras los trabajadores hacen todo el trabajo manual.

Braverman dice que esto es lamentable, es alienante, es degradante. Entonces, ¿cuál es la solución?

Pensarías que la solución, entonces, es volver a unir los dos para que los trabajadores, en una sociedad más humana, o quizás en un capitalismo más dirigido por los trabajadores, donde tengan más conocimiento de qué es el producto, mucho más aporte en qué es el producto, y todo eso. Bien, así que quizás en el socialismo, veríamos un retorno a este tipo de ethos artesanal, para que el trabajo vuela a ser creativo.

Pero no creo que eso sea realista, ni deseable, porque una de las cosas que hizo la división del trabajo en el capitalismo fue aumentar masivamente la productividad. No solo eso, el lugar de trabajo moderno, las máquinas modernas, las fábricas modernas, son por definición entidades en las que tenés máquinas fijando el ritmo del trabajo para mucha gente, y el trabajo se vuelve muy simplificado.

¿Entonces vas a desmantelar las fábricas? ¿Las vas a desmontar? ¿Vas a pedirle ahora a los trabajadores que aprendan estas habilidades del siglo XIX, como la carpintería y cosas así? Si lo hicieras, la productividad retrocedería generaciones, ¿verdad? Y eso reduce el nivel de vida de las personas. Esa es una especie de mentalidad de «lo pequeño es hermoso», que surgió en los años sesenta y setenta.

¿Entonces cuál es la solución? Porque también es cierto que el trabajo es una porquería en este momento. Y no queremos un tipo de sociedad poscapitalista en la que existan muchas subvenciones de ingreso básico y cuidado infantil gratuito, pero el trabajo siga siendo una porquería, ¿verdad? Entonces, ¿cuál es la solución?

Creo que está implícito en Braverman y Marx que la solución no es traer de vuelta el trabajo artesanal, sino reafirmar el control sobre el proceso de trabajo y sobre las vidas laborales que tienen las personas. Así que creo que no hay que desmantelar la fábrica. No desmantelar el lugar de trabajo moderno, sino darles a los trabajadores mucho más poder de decisión sobre cómo se dirige.

No es que la autoridad sea mala, sino que la autoridad ilegítima es mala. No es que la gerencia en sí sea mala, porque la gerencia es necesaria. En cualquier división compleja del trabajo, es necesario que haya alguien coordinándola, ¿verdad? Lo que hace mala a la gerencia es cuando usa su poder en beneficio del empleador y para fines como la maximización ciega de las ganancias, en lugar de usar el poder de una manera que sea lo que la mayoría de las personas en la sociedad, y en ese lugar de trabajo particular, podrían querer.

Así que, en mi opinión, la solución pasa más por una democratización del lugar de trabajo, en lugar de por un desmantelamiento del lugar de trabajo. Ahora bien, si así es como concebimos una sociedad más humana, se podrían democratizar lugares de trabajo que todavía tienen una división del trabajo muy grande.

 

MN

Y se puede ver cómo eso permitiría una gama de soluciones que responden a las necesidades y deseos de diferentes tipos de trabajadores. Quizás en algunos sectores, implique que los trabajadores simplemente trabajen menos horas. Hay todo tipo de maneras diferentes en que los trabajadores podrían tener voz en la decisión de qué ajustes podrían hacerse al proceso de trabajo para volver la experiencia del trabajo más agradable, al tiempo que sigue siendo productiva para la sociedad en general.

VC

Eso es exactamente correcto. Esto es lo que dije en el episodio anterior, y déjame repetirlo. El objetivo del socialismo no es desmantelar los avances productivos del capitalismo. Es tomar esos avances productivos y aprovecharlos hacia los fines más amplios que tenemos. Uno de los grandes beneficios que el capitalismo nos va a legar es esta enorme ganancia en productividad a lo largo de los últimos doscientos años aproximadamente. Y eso nos pone en un lugar donde podemos, en un entorno democrático, decidir como sociedad que simplemente vamos a trabajar menos.

Ahora bien, trabajar menos no significa que congelemos el progreso tecnológico. Solo significa que cada avance tecnológico que llega a la sociedad nos plantea una pregunta. Los avances tecnológicos, los avances en productividad, significan que podemos producir más cosas en el mismo tiempo o las mismas cosas en menos tiempo. Ahora bien, podemos ver cuál es ese intercambio.

Podríamos decidir que tomaremos cada avance tecnológico y trabajaremos un 10 por ciento menos que antes, pero disfrutando aun así de ganancias en productividad y en la expansión de la economía. Mientras que en el capitalismo, todo se destina a la expansión de la economía y no a trabajar menos, ¿verdad?

Así que todavía queremos poder aumentar las fuerzas productivas, desarrollar las fuerzas productivas. Lo que queremos, sin embargo, es la libertad de decidir si todas esas ganancias van hacia una expansión del mercado y una expansión del ingreso, o si algunas de esas ganancias van hacia más tiempo de ocio para nosotros. Bueno, ese es el punto del socialismo.

Y si ese es el caso, significa que mucho trabajo todavía estará automatizado. Va a haber componentes repetitivos, pero decidiremos, o los trabajadores en cada fábrica podrían decidir (depende de tu modelo de socialismo), cómo llevarlo a cabo.

No puedo ver ninguna versión del socialismo en la que se desmantele el lugar de trabajo para volver a las granjas artesanales, ni veo ninguna versión de un socialismo sostenible que no tenga un progreso tecnológico consistente y constante.

 

MN

Correcto. Y lo que motivó nuestra discusión sobre la IA en este episodio y en el anterior es la pregunta de qué va a pasar. Y parte de la razón por la que no sabemos exactamente qué va a pasar es que no tenemos planificación social, ¿verdad? Todas estas decisiones están puestas en manos de muy pocas personas que tienen una discrecionalidad casi total, salvo por el límite básico que la tecnología misma les impone sobre cuándo y cómo implementarla.

Pero lo otro que una sociedad socialista ofrecería es que cuando se toman estas decisiones, vamos a tener en cuenta las dificultades impuestas a los trabajadores como resultado de la disrupción, y todo eso puede ser gestionado. Todo eso ya está dentro de nuestra capacidad como sociedad para hacerlo, simplemente no lo estamos haciendo porque eso no es lo que hace una sociedad capitalista.

VC

Sí. Habrá cambio tecnológico, los efectos del cambio tecnológico, y cualquier disrupción que cause será compartida. Y se gestionará mejor.

Solo diré una pequeña cosa, sin embargo. No creo que la planificación haga predecibles los efectos del cambio tecnológico. Creo que el cambio tecnológico siempre tendrá consecuencias impredecibles.

 

MN

Correcto. Supongo que me refiero a impredecible en el sentido de, bueno, ¿cuán devastador será para cuántas personas? La cuestión del costo que tendrá para las personas.

VC

Eso seguirá siendo impredecible. Por eso son necesarias las instituciones. Hacen falta instituciones que ayuden a las personas a amortiguar y absorber el costo. Lo que ocurre con el cambio tecnológico es que, como toda nueva tecnología se vincula a otros sectores de la economía —sectores que no necesariamente usan esa tecnología pero que se ven afectados por ella—, está tan ramificada y se extiende de tantas maneras que no es posible, y nunca lo ha sido, predecir todos los efectos en cadena de cualquier innovación tecnológica significativa que surja.

Lo que queremos hacer es asegurarnos de que haya mecanismos deliberativos en funcionamiento para que las personas afectadas puedan dirigir demandas al resto de la sociedad, como: «¡Oye, esto nos está destrozando. Tenemos que hacer algo al respecto!» Y que la sociedad tenga instituciones en funcionamiento que la hagan receptiva y sensible a lo que se está diciendo. Esa es la idea del socialismo.

Lo peor que se podría hacer es agitar las manos y decir: «Bueno, todas las cosas negativas que surgen del cambio tecnológico se deben simplemente al capitalismo». Y creo que sería un error hacer lo mismo y decir: «Bueno, ahora estamos en el socialismo, no tendremos que lidiar con eso».

Lo que tenemos que hacer es entender que, primero, queremos el cambio tecnológico. Y luego,  que queremos que esté en un entorno y en una forma que nos permita aprovechar sus beneficios al tiempo que bloqueamos todos sus efectos negativos. Esa es la idea del socialismo.

 

Harry Braverman en 2026

MN

¿Por qué creés que Trabajo y capital monopolista, un libro publicado a principios de la década de 1970, sigue siendo un texto importante para que los izquierdistas lo comprendan?

VC

El sello distintivo de cualquier teoría científica exitosa es que no solo pueda explicar adecuadamente los eventos pasados sino si puede establecer un marco para, en cierto sentido, predecir eventos futuros. Ahora bien, no se predicen eventos futuros de manera estrecha, pero lo que se puede hacer es predecir un cierto conjunto de principios, un curso de acciones, un curso de una trayectoria que van a tomar los eventos.

Braverman dijo que está en la esencia del capitalismo que la gerencia intentará romper la barrera de habilidades que tienen los trabajadores. Lo hará desmantelando o desarmando esas habilidades y poniéndolas en tareas individuales y luego automatizándolas en la medida en que puedan para reducir la imprevisibilidad, para reducir la agencia y la autonomía de los trabajadores. Eso es lo que dijo en 1974.

Ahora bien, como prueba de eso está que, a medida que se desarrollan nuevos sectores, a medida que entran nuevas ocupaciones, ¿encontramos que están sujetos a los mismos tipos de procesos que él predijo? ¿Cómo se prueba esto? Bueno, ¿cuáles eran los nuevos sectores que estaban surgiendo en ese momento? Era la ingeniería de software. Eran las nuevas tecnologías y las computadoras. Ahora son cosas como la IA.

Notablemente, en toda la literatura que está examinando estas cosas, ves los mismos procesos ocurriendo en sectores que virtualmente no existían cuando Braverman escribió ese libro.

MN

Sí, es notable que este libro no hable de computadoras.

VC

Eso es porque apenas estaban entrando en escena. Por ejemplo, el control numérico como forma de automatizar la industria automotriz y la manufactura apenas estaba surgiendo cuando Braverman estaba escribiendo el libro. Pero él inmediatamente, incluso entonces, fue capaz de detectar que ese sería el futuro del control en la manufactura. Y resultó ser cierto.

El sello distintivo de una gran teoría es cuando puede darte un marco para entender eventos que ocurrieron después de que la teoría fue formulada. Y eso es Braverman.

¿Por qué tiene éxito en hacer eso? Porque creo que llegó a la esencia de lo que es el capital y la relación de empleo, que es que la relación de empleo descansa en un conflicto de intereses fundamental e ineludible entre empleadores y empleados.

Una vez que se entiende que la relación es intrínsecamente conflictiva, es fácil predecir que lo que los empleadores van a intentar hacer es aumentar su apalancamiento sobre sus empleados. Y cualquier cosa que los empleados tengan que les dé apalancamiento contra sus empleadores va a ser vista como una amenaza. Sus habilidades, el monopolio sobre las habilidades, y el monopolio sobre el ritmo y la calidad del trabajo son el apalancamiento número uno que tienen los trabajadores contra los empleadores como individuos. Eso es lo que vio Braverman.

Y la recepción académica de Trabajo y capital monopolista fue extática al principio. Pero por supuesto, a medida que los radicales fueron absorbidos por la academia, a medida que fueron desradicalizados, los ves encontrando maneras de criticar o de atacar el libro. Pero sigue siendo un gigante. Y mi opinión es que, mientras el capitalismo exista, este libro seguirá siendo relevante. Y solo hay un puñado de obras sobre las que se puede decir eso.

No sé cuántos de nuestros oyentes conocen este libro, pero diría que si hay una lista de tres a cinco libros en tu vida que es necesario leer como organizador o quizás como un trabajador te ayuda a entender mejor la situación en la que estás, este es uno de ellos.

 

Notas

Notas
1 Miembro de los Socialistas Demócratas de América.
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Publicado en Entrevistas, homeIzq, Ideas, Libros, Política, Teoría and Trabajo

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