En tiempos de amenaza del auge fascista, una izquierda que solo se limite a resistir está destinada a ser derrotada innumerables veces.
Notas publicadas en Chile
A más de medio siglo del golpe militar de 1973, la historiografía chilena no le había prestado atención a las dinámicas de organización y resistencia en el norte del país. El historiador popular Felipe Godoy Lepe indaga en esa tradición tan desconocida como actual.
Ante el avance de Hitler y Mussolini, las izquierdas europeas sellaron alianzas defensivas. Los frentes populares contuvieron al fascismo, pero también estrecharon el horizonte transformador y subordinaron la movilización obrera a una estrategia de contención.
La victoria de Kast en Chile se explica por el fin de la capacidad operativa del principal clivaje político del país desde la transición. Demuestra que el par «democracia o autoritarismo» ya no sirve como ordenador de las preferencias de la sociedad.
Pese a sus ambiciones autoritarias, la administración Trump comparte pocas de las condiciones características de las dictaduras militares del pasado en América Latina. Pero los ecos de una retórica sobre el «enemigo interno» siguen siendo peligrosos.
El desafío para las izquierdas no pasa por «abrirle los ojos» a su sociedad o por «desmontar» los engaños políticos y mediáticos sino por reconstruir instituciones, relatos y formas de vida en las no se deba elegir entre precariedad y autoritarismo.
Con la victoria de José Antonio Kast, el pinochetismo vuelve al poder por vía electoral, articulando restauración neoliberal, autoritarismo moral y anticomunismo como respuesta a la crisis chilena.
La primera vuelta de las elecciones en Chile fue testigo del sorprendente auge de la extrema derecha y del colapso de la nueva izquierda del país. Se trata de una derrota aplastante, aunque no total, para el movimiento encabezado por Gabriel Boric.
La primera vuelta confirma el desplazamiento del electorado hacia posiciones de derecha —con Kast consolidado como líder del bloque— en un contexto regional marcado por la expansión de fuerzas reaccionarias.
Las elecciones chilenas mostraron un escenario con tres candidatos de derecha, que reivindicaban a Pinochet y reproducían un discurso xenófobo y negacionista. Está en curso una disputa por el sentido común de la población.









