Los sucesos de los últimos meses en Bolivia, Ecuador y Venezuela deben ser leídos como un intento por instalar un modelo de disciplina fiscal, contractual y social. Reflejan la vuelta a la «seguridad jurídica» que exigen los inversores.
Notas publicadas en Venezuela
Lejos de la neutralidad abstracta, la tradición marxista ha pensado históricamente cómo intervenir en conflictos asimétricos entre potencias dominantes y Estados periféricos. El caso venezolano vuelve a colocar ese dilema en el centro de la escena.
El ataque contra Venezuela marca la llegada de la etapa Los Soprano del imperialismo: la transformación de la hegemonía estadounidense en una extorsión desnuda. Como en la mafia, al final los acuerdos pueden romperse a punta de pistola.
La agresión contra Venezuela inaugura una etapa de control directo sobre América Latina, donde el petróleo reemplaza a la diplomacia y la fuerza suplanta a la hegemonía.
El crudo pesado venezolano es caro de extraer, harían falta años de inversión para aumentar la producción y, a los precios actuales, no está claro que sea rentable. La agresión actual tiene más que ver con el poder que con la economía.
No es necesario estar de acuerdo con Maduro para reconocer que es un preso político y exigir su libertad. Nadie tiene que ser chavista para defender la soberanía de Venezuela. Quien en la izquierda no lo haga se sumirá en la deshonra, la vergüenza y la infamia.
La actitud evasiva de Keir Starmer ante el ataque de Donald Trump a Venezuela es un claro ejemplo de la «relación especial» de Gran Bretaña con Estados Unidos, caracterizada por una sumisión irreflexiva del primero a los intereses de la Casa Blanca.
Nada en las descaradas acciones ilegales de Donald Trump contra Nicolás Maduro sugiere que la élite estadounidense haya aprendido algo de los fracasos imperialistas en Afganistán, Irak o la propia Venezuela.
Antes de la captura de Maduro, empresas ya habían demandado a Venezuela por nacionalizaciones y sanciones; un gobierno impuesto por Trump podría ahora favorecer esos reclamos en los tribunales.
Diez claves para comprender el alcance del ataque estadounidense a Venezuela, los escenarios en disputa y los desafíos que enfrenta la región ante una ofensiva imperial para reinstalar, sin eufemismos, la lógica del patio trasero.









