Los trabajos mal remunerados y las tareas de cuidado recaen en su mayoría en mujeres, cuyo tiempo, cuerpos y energía emocional son recursos para el capital. Para triunfar, el feminismo debe enfrentar al sistema económico que estructura esas desigualdades.
Notas publicadas en Feminismo
La reforma laboral de Milei prohibió las asambleas sin autorización patronal y, limitando el derecho a huelga, declaró esenciales sectores clave. El paro transfeminista del 8M respondió con desobediencia.
No existe tal cosa como una «esencia femenina». Los márgenes socialmente aceptados del «ser mujer» han estado siempre histórica y políticamente determinados, a menudo bajo un dominio masculino, rico y blanco.
Las aplicaciones de citas transformaron la intimidad en un mercado de frustración. Alimentan el conflicto entre géneros mientras extraen valor de manera implacable de nuestros deseos más íntimos.
Confundir marginalidad con lucidez deja a los movimientos expuestos a imitaciones reaccionarias. Revalorizar la explicación estructural de la explotación de Marx puede ofrecerle al feminismo una alternativa a la teoría del punto de vista.
Françoise Vergès sostiene que cuando la cultura está viva tiene el poder de tejer solidaridades transfronterizas. Y ahí es precisamente donde el feminismo decolonial puede prosperar.
Entrevista a la activista ecofeminista española Yayo Herrero, en el marco de un ciclo de clarlas en Argentina en las que propuso repensar colectivamente la forma de enfrentar el colapso ambiental, social y humano desde los feminismos y las luchas territoriales.
Que el amor esté atravesado por una sociedad patriarcal no significa que haya perdido su capacidad de transformarnos y, a través de nosotros, transformar el mundo que construimos.
Hay quien sostiene que la familia nuclear es el principal obstáculo para una sociedad más libre y solidaria. En realidad, es la inseguridad económica lo que atrapa a las personas, mientras que la asistencia universal hace que las relaciones sean voluntarias y libres.









