En tiempos de policrisis, en los que el neoliberalismo sobrevive como dogma sin promesa, el lenguaje deviene campo de batalla y tecnología de poder. Comprender su gramática es condición para descifrar las mutaciones sociales y políticas en curso.
Notas publicadas en Ideología
El movimiento sionista cristiano viene impulsando hace tiempo un cambio de régimen en Irán. Con aliados en el círculo íntimo de Donald Trump y sus ideas filtrándose en el ejército, jugó un papel clave en la construcción de apoyo para la guerra.
La democracia ante el totalitarismo de mercado y la amenaza posfascista: ¿qué hacer?
Si las guerras de género funcionan desplazando el conflicto de clases hacia el terreno cultural, la respuesta no puede limitarse a defender posiciones en ese mismo terreno, porque implicaría aceptar los términos del debate de las derechas radicales.
La extrema derecha europea presumía de poner en primer lugar los intereses de sus propios países, pero ahora apoyan servilmente la última guerra de EE. UU. e Israel. Las fuerzas antibelicistas resultaron ser las verdaderas defensoras de la soberanía.
Elon Musk es un heredero de los modernistas reaccionarios de hace un siglo. Un hombre cuyas especulaciones utópicas sobre el poder de la tecnología van de la mano con sus predicciones apocalípticas sobre el «virus progresista» y el «gran reemplazo».
La idea de que la política mundial gira en torno a civilizaciones culturalmente delimitadas está energizando, a ambos lados del Atlántico, a una derecha que busca desmantelar el universalismo.
Publicado pocos días antes de Navidad, el memorando de Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump es un manifiesto extraño y aterrador para un segundo mandato MAGA. Para ayudar a entender el documento, Jacobin recurrió al historiador latinoamericanista Greg Grandin.
Tanto Donald Trump como Nayib Bukele se presentan como empresarios de éxito con afinidad por las redes sociales, las criptomonedas y la criminalización de los pobres. Y ambos tienen mucho que ganar de su relación con el otro.
El miedo a los robots asesinos veló un desplazamiento en cuanto a la guerra: el fetiche de la automatización encubre la mercantilización del juicio en combate. El software corporativo reconfigura la guerra y minimiza el control humano.









