Si las guerras de género funcionan desplazando el conflicto de clases hacia el terreno cultural, la respuesta no puede limitarse a defender posiciones en ese mismo terreno, porque implicaría aceptar los términos del debate de las derechas radicales.
Notas publicadas en España
Ante el avance de Hitler y Mussolini, las izquierdas europeas sellaron alianzas defensivas. Los frentes populares contuvieron al fascismo, pero también estrecharon el horizonte transformador y subordinaron la movilización obrera a una estrategia de contención.

En el cincuentenario de la muerte de Franco, la influencia de su dictadura todavía se siente en España. Mientras la extrema derecha del país se alimenta de la nostalgia por su pasado fascista, ¿está su democracia bajo amenaza?
A 90 años del POUM, una genealogía del comunismo disidente que alumbró a Nin y marcó la revolución española.

En el 90º aniversario de la fundación del POUM, revisitamos la figura de Andreu Nin y las tensiones estratégicas de la izquierda revolucionaria en la Guerra Civil española.
Las fuerzas de la extrema derecha española están incitando a la violencia racista y xenófoba en un intento barato de obtener beneficios parlamentarios. La pregunta es si la izquierda española es lo suficientemente fuerte como para contraatacar.
A finales de la década de 1970, unos militantes nacionalistas intentaron destruir el Guernica, de Pablo Picasso. Hoy en día, la pintura está a salvo, pero el museo en el que se encuentra se convirtió de nuevo en el centro de las polémicas de la derecha.
Hay muchas catástrofes reales en el mundo actual. Pero desde la escalada militar hasta las fantasías de deportación masiva, los derechistas prometen a sus seguidores catástrofes mejores: aquellas en las que ellos están al mando.
Ya lo dijo Silvia Rivera Cusicanqui: lo decolonial es una moda, lo poscolonial un deseo y lo anticolonial una lucha.
El Partido Socialista español es la fuerza de centroizquierda más fuerte de Europa y se impuso fácilmente las elecciones catalanas del domingo 12 de mayo. Pero está ganando a costa de sus propios socios de coalición, cuya debilidad corre el riesgo de poner de rodillas al Gobierno de Pedro Sánchez.







