Brasil combina una riqueza social y cultural extraordinaria con uno de los niveles de desigualdad más extremos del mundo. Incluso bajo el lulismo, las reformas resultan insuficientes para quebrar la estructura del capitalismo periférico brasileño.


Brasil combina una riqueza social y cultural extraordinaria con uno de los niveles de desigualdad más extremos del mundo. Incluso bajo el lulismo, las reformas resultan insuficientes para quebrar la estructura del capitalismo periférico brasileño.
El MST de Brasil está cerca de los dos millones de miembros y ocupa un lugar central en la pelea por la democracia y la igualdad. Y lo logró enarbolando la bandera militante más improbable: la comida orgánica.
La detención efectiva de Jair Bolsonaro fue posible por una combinación de numerosos factores, que es necesario desentrañar y analizar. Pero las batallas decisivas son las que vienen.
La proliferación del «capitalismo verde» encubre la renuncia a confrontar realmente con el gran capital y a establecer un diálogo con las bases populares.
El colectivo Surrealismo y naturaleza, que integra Michel Löwy, cuestiona la cumbre ambiental COP-30 y propone «la utopía surrealista definitiva»: la reconciliación de los seres humanos con la naturaleza.
Una reflexión sobre el presente y futuro de la izquierda brasileña y un alerta sobre los riesgos de subestimar el peligro reaccionario. No hay forma de superar al lulismo sin primero derrotar al bolsonarismo y sin que se produzca un auge de la lucha de masas.
La histórica condena del expresidente Jair Bolsonaro a 27 años de prisión es una señal de la buena salud de las frágiles instituciones democráticas de Brasil. Pero no supone un final definitivo al largo asalto de la derecha contra la democracia brasileña.
La experiencia del nuevo gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil pone de manifiesto que una estrategia frenteamplista durante la campaña electoral resulta decididamente menos eficaz a la hora de gobernar.
Entre el peso del lulismo y la amenaza del bolsonarismo, la izquierda brasileña busca el camino hacia una nueva etapa.
El Congreso brasileño actúa como muro de contención de los privilegios de clase, mientras Lula, bajo presión, oscila entre la moderación y un posible giro. Es hora de que desde abajo se impulse un desplazamiento real hacia posiciones transformadoras.