Desde hace más de una semana, el ejército sirio, en colaboración con milicias yihadistas financiadas por el Estado turco, han intensificado los ataques con armas pesadas contra la población civil kurda del noreste de Siria. La ofensiva empezó en Sheikh Maqsoud, Ashrafieh y Beni Zeyd (Alepo), y ahora se ha extendido hacia Der Hafir, que desde el miércoles está siendo bombardeado.
Los ataques llegan durante las negociaciones entre las Fuerzas de Democráticas Sirias[1] (FDS) y el gobierno de transición de Damasco, en las cuales se estaba valorando la integración de las FDS en las estructuras del Estado sirio (siguiendo los acuerdos del 10 de marzo y del 1 de abril de 2025). Sipan Hemo, miembro del Comando General de las FDS, declaró que en una reunión con el ministro sirio de Defensa, Abu Kasra, el jefe de inteligencia sirio y la Coalición Internacional contra el Estado Islámico, las negociaciones estaban casi terminadas hasta que desde el gobierno de transición se ordenó detener la reunión en curso y posponerla hasta el 7 u 8 de enero. Poco después se iniciaron los ataques a Sheikh Maksoud.
El 6 de enero se intensificaron los bombardeos a los barrios de mayoría kurda de Sheikh Maqsoud y Ashrafieh, que desde hace diez años se organizan de forma autónoma al Estado sirio, siguiendo el modelo del Confederalismo Democrático, junto a los cantones de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (AADNES). Los barrios cuentan con un sistema de organización que comprende a las mujeres y a los jóvenes como piezas clave de la sociedad, y se basa en los valores de democracia, libertad y convivencia entre pueblos.
Estos nuevos ataques son el inicio de una ofensiva hacia la población y su profunda voluntad de resistir. El 7 de enero, el gobierno de transición sirio declaró los dos barrios residenciales como zonas militares, imponiendo un ultimátum a la población civil: si no se marchaban serían considerados combatientes y, por lo tanto, objetivos militares legítimos. Algunas personas huyeron, regresando a Afrin, de donde ya habían sido desplazadas en 2019. El 9 de enero por la mañana, el gobierno de Damasco envió un gran número de autobuses para evacuar la población y propuso un alto el fuego a cambio de que los combatientes kurdos se retirasen. El mismo día, el Consejo del Pueblo local declaró que la población decidía quedarse y resistir en sus tierras. La resistencia de las mujeres ha sido muy destacable desde el inicio de los ataques. Han fortalecido la decisión de resistir y combatir en los barrios, y han señalado directamente a los poderes internacionales como los responsables de las masacres cometidas por el gobierno de transición.
Lo que permite la resistencia es el apoyo y la solidaridad de miles de personas que se pusieron en marcha desde varias ciudades de la AADNES (Kobane, Qamishlo, Raqqa) para llegar a Alepo, y así defender a sus hermanos y hermanas. Los sunitas, los drusos, los alauitas y los cristianos han demostrado su apoyo al pueblo kurdo. Miles de personas en los últimos días has marchado desde Rojava a Alepo para cargar de moral a la resistencia. Nasimo Kinjo, una mujer que se unió al convoy, dijo:
Como pueblo no tenemos miedo del asedio, de los bombardeos o de las masacres. Nuestra resistencia, desde hace más de cinco días, es la mejor prueba de esta determinación. Somos un pueblo que muestra una resistencia inaudita en la protección de nuestro honor, nuestra patria y nuestra propia existencia. Los mercenarios que han cometido las masacres en toda Siria están intentando imponer su voluntad a nuestro pueblo, pero no deben pensar que nosotros, los kurdos, somos como otras partes de Siria. Los cinco días de resistencia dejan claro este mensaje. Aquí, en frente de los tanques y las armas de los invasores, nuestros combatientes están haciendo grandes sacrificios, defendiendo sus barrios con la vida.
Cabe destacar que estos nuevos ataques se realizaron con el consentimiento tácito de los representantes europeos que se encontraban en Damasco en ese momento. En los últimos días, Ursula Von Der Leyen y Antonio Costa se han encontrado con el presidente sirio Ahmed al Sharaa, también conocido por su nombre de guerra, Mohammed al Jolani. En la reunión, la presidenta de la Comisión Europea prometió sesenta millones de dólares al gobierno de HTS[2] para la reconstrucción de una nueva Siria. Este encuentro se alinea con los que se realizaron el año pasado con presidentes y ministros europeos como Emmanuel Macron, Giorgia Meloni y Pedro Sánchez. De esta manera, se está llevando a cabo un blanqueamiento total de Al Jolani, algo que se reforzó con su invitación en la Casa Blanca por parte de Donald Trump, y su retirada de las listas de terroristas internacionales (en la que se ofrecían diez millones de dólares por su cabeza).
Hemos entrado en una fase en que los Estados occidentales legitiman abiertamente el gobierno yihadista dentro del escenario geopolítico global, a la vez que obvian sus responsabilidades en las masacres que se realizaron la primavera pasada sobre la población alauita en Latakia, Tartus y Maha (en 21 días mataron a dos mil civiles), y de los drusos del sur del país.
Los ataques en estos barrios de Alepo han sido conscientemente trazados para arremeter contra la AADNES y sus fuerzas de autodefensa. En Alepo, las FDS se retiraron hace unos meses como parte del acuerdo del 1 de abril, por lo que las fuerzas de seguridad interna, las Asayish, eran quienes controlaban las zonas. Mientras que las FDS han cumplido con su parte del trato, retirándose, el ejército sirio, junto con el apoyo de Turquía, han desplegado más de cuarenta mil combatientes yihadistas, tanques y vehículos de guerra modernos. Pero el gobierno de transición ya hace meses que comenzó a presionar, cortando la electricidad, el agua, la comida y el combustible, además de bloquear los accesos por carreteras desde julio. Todo forma parte de una operación de liquidación, ya que en los últimos tiempos los kurdos se han convertido en un factor de equilibrio decisivo en Medio Oriente.
Finalmente, el 11 de enero se declaró un alto el fuego entre las fuerzas kurdas y el Ejército Árabe Sirio, que permitió evacuar a los heridos y los muertos hacia zonas controladas por la AADNES. Pese a la declaración de alto el fuego, los ataques persisten y van mostrando claramente que forman parte de una guerra organizada: desde el 12 de enero, las milicias financiadas por el gobierno de Damasco y el Estado turco, están bombardeando y enviando drones suicidas a las áreas alrededor de la presa de Tishreen. El martes 13 de enero, el gobierno de transición sirio declaró a Deir Hafer y a toda la región a su alrededor como zona militar, un área que pertenece a la AADNES. De hecho, el martes al mediodía empezaron los ataques a Rojava de la mano de la alianza entre el gobierno sirio, diferentes grupos islamistas y yihadistas, y Turquía, que parecen políticamente apoyados por Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea.
La mentalidad detrás de esta guerra es la misma que la del ISIS: se están cometiendo torturas, secuestros de civiles y aplicando la violencia sexual como arma de guerra primaria. No se trata de una guerra lanzada solamente para conquistar un territorio, sino para herir la memoria colectiva, humillar las identidades de las minorías étnicas y religiosas, y neutralizar de forma permanente la voluntad de resistencia del pueblo kurdo. El método que está utilizando Turquía es el de «violencia por delegación» para esconder su responsabilidad directa. Sin embargo, las armas y los símbolos utilizados por las milicias yihadistas evidencian que el Estado turco es el principal impulsor de esta guerra. Se han fotografiado mercenarios cerca de cuerpos de civiles de Alepo haciendo el símbolo de los Lobos Grises[3]. Sipan Hemo expuso con claridad de dónde llega la financiación: «Todos los drones que circulan sobre Sheikh Maqsood y los tanques que bombardean los cantones pertenecen al ejército turco. Sin embargo, esto no se ha hecho público». Hemo añadió que la declaración de alto el fuego en los barrios ha sido el resultado de la presión hecha por la resistencia.
Gran parte de esta guerra está sucediendo en los medios de comunicación: hay una ola enorme de desinformación, mentiras y distorsiones en los medios digitales. Es necesario que el silencio frente a la multiplicación de los ataques se rompa, tanto en Medio Oriente como en Occidente. Tenemos que seguir hablando de una Siria democrática y del derecho de todos los grupos étnicos y sociales a existir juntos como iguales. Debemos defender las prácticas democráticas de coexistencia de los pueblos que existen desde hace años en Rojava. Es fundamental sostener, contra cada intento genocida, la necesidad de que cada grupo pueda vivir en paz y con estabilidad con su propia identidad y voluntad política. La AADNES es un modelo de esto, que puede ser ejemplo para todo el país.
Frente a los días que vienen, Sipan Hemo anunció la continuación de la lucha de las FDS junto a los pueblos:
Hemos estado luchando durante quince años y hemos perdido hasta dieciséis mil personas. Pero defenderemos este pueblo hasta que solo quede uno de nosotros. Esta actitud fue demostrada una vez más por los comandantes Ziyad Heleb y Deniz: ellos dieron la vida en la defensa de los barrios de Alepo. En el caso de Deniz, después de ser asesinada, los mercenarios del gobierno sirio tiraron su cuerpo por un edificio al grito de «Allahu akbar». El asesinato de estos compañeros, su valentía y determinación para defender la población, hizo salir a las calles a miles de personas en diferentes regiones como Kobane y en Alepo.
«Estar en resistencia no significa únicamente tomar las armas. Según el momento, es conducida también con la inteligencia y la sabiduría estratégica, y las FDS tienen estas capacidades. En las áreas de la administración autónoma, cumpliremos con esta responsabilidad hasta el final», remarcó Sipan Hemo.
La resistencia es la autodefensa organizada, que no es solamente en la dimensión militar, sino que se basa en la voluntad de resistir por parte del pueblo.
La llamada del pueblo kurdo nos invita a declarar con coraje la voluntad a la autodeterminación y la defensa de la revolución confederal de los pueblos.
[1] Las FDS son una alianza militar entre milicias kurdas, árabes, asirias, armenias, turcomanas y circasianas, creadas durante la guerra civil siria, y que actualmente actúan como fuerzas armadas de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria.
[2] Hay’at Tahrir al Sham, una organización islamista y yihadista responsable de la matanza de miles de civiles. Está al frente del actual gobierno de transición de Siria. Ha sido declarada terrorista por la Unión Europea, Argentina, Australia, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda, Rusia, Turquía y las Naciones Unidas.
[3] Organización paramilitar ultranacionalista fascista turca, responsable de múltiples ataques terroristas en contra del pueblo kurdo y militantes de izquierdas.































