El movimiento sionista cristiano viene impulsando hace tiempo un cambio de régimen en Irán. Con aliados en el círculo íntimo de Donald Trump y sus ideas filtrándose en el ejército, jugó un papel clave en la construcción de apoyo para la guerra.
Notas publicadas en Guerra
El cese al fuego anunciado por Donald Trump es un reconocimiento tácito del fracaso de una guerra inútil e insostenible. La posibilidad de una paz duradera pende de un hilo ante los intentos de sabotaje de Israel y el irresponsable belicismo de la oposición demócrata.
En Irán, Donald Trump le ha demostrado al mundo que incluso el inmenso poder de la principal potencia imperial del mundo tiene límites. Sus iniciales amenazas genocidas, al igual que su posterior capitulación, fueron consecuencia de esta realidad.
La pregunta «¿Israel tiene derecho a existir?» no es una indagación real sobre los derechos de las naciones, sino una manipulación del discurso que obliga a los palestinos a ofrecer garantías teóricas antes que sus denuncias puedan ser siquiera escuchadas.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán entrelaza numerosos elementos geopolíticos clave, que van desde la apuesta inmediata para controlar vías estratégicas de circulación comercial hasta el inicio de una reorganización regional a gran escala.
Gilbert Achcar explica cómo el petróleo, el poder de Estados Unidos y las rivalidades regionales han configurado décadas de conflicto en Oriente Medio.
En el Líbano de los años 80, los comunistas solían ser blanco de las fuerzas islamistas en ascenso. Hoy en día, sin embargo, el debilitamiento de Hezbolá ofrece pocas oportunidades para la política de izquierda.
La ofensiva de Estados Unidos contra Irán busca forzar una transformación interna del régimen mediante presión militar y golpes selectivos contra su liderazgo, apostando a que los sectores pragmáticos impongan un giro estratégico hacia Washington.
La dirigencia política estadounidense está declarando abiertamente que Estados Unidos está luchando contra Irán por Israel.
El ataque estadounidense-israelí contra Irán ha causado graves daños a su estructura de mando, pero el sistema iraní está diseñado para soportar tal presión. Es de esperar una guerra más prolongada que la del año pasado, en la que los factores políticos serán clave para el resultado final.









