Las elecciones de este domingo podrían finalmente sacar a Viktor Orbán del poder. Las fuerzas opositoras apoyan al candidato rival Péter Magyar, menos por creer en su programa que por la desesperación ante el giro autoritario del país.
Notas publicadas en Partidos
En un escenario de altísima dispersión electoral, la izquierda peruana debe reconstruir una mayoría popular frente al pacto mafioso de las ultraderechas.
Las derechas mexicanas, a diferencia de otras del continente que apostaron con éxito por la vía electoral, aprovechan el ataque a Venezuela para pedir una intervención estadounidense e intentar llegar al poder mediante la violencia.
Si las guerras de género funcionan desplazando el conflicto de clases hacia el terreno cultural, la respuesta no puede limitarse a defender posiciones en ese mismo terreno, porque implicaría aceptar los términos del debate de las derechas radicales.
Algo cambió en los últimos meses en Argentina. No de manera definitiva ni irreversible, pero cambió. La pregunta ya no parece ser si el gobierno de Javier Milei puede ser derrotado, sino en qué plazos y, sobre todo, de qué forma.
La extrema derecha europea presumía de poner en primer lugar los intereses de sus propios países, pero ahora apoyan servilmente la última guerra de EE. UU. e Israel. Las fuerzas antibelicistas resultaron ser las verdaderas defensoras de la soberanía.
El concejo de izquierda de Liverpool encabezó una de las luchas más importantes contra Margaret Thatcher en los años 80. Si otros concejos laboristas hubieran seguido su ejemplo, podrían haber golpeado decisivamente al thatcherismo.
A medida que Luiz Inácio Lula da Silva busca su último mandato como presidente de Brasil, la estrategia electoral de la izquierda —quién se postula, qué facciones se alinean y cómo la coalición equilibra el pragmatismo con los principios— ya está delineando la era post-Lula.
El Pacto Histórico no es solo una opción electoral. Es una respuesta popular a siglos de captura violenta del Estado por parte de unas élites sin escrúpulos.
En el Líbano de los años 80, los comunistas solían ser blanco de las fuerzas islamistas en ascenso. Hoy en día, sin embargo, el debilitamiento de Hezbolá ofrece pocas oportunidades para la política de izquierda.









