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Pie de foto: Hace algunos meses los diputados Jeremy Corbyn y Zarah Sultana anunciaron la creación de un nuevo proyecto de izquierda, Your Party. Aunque quedó por debajo de sus promesas iniciales, sus decenas de miles de miembros todavía pueden desempeñar un papel clave en la reconstrucción de la izquierda. (Christopher Furlong / Getty Images)

Your Party puede realinear a la izquierda británica

Traducción: Pedro Perucca

La nueva fuerza de izquierda británica, Your Party, tuvo un comienzo accidentado. Pero frente al declive histórico de los niveles de organización de la clase trabajadora, resulta vital que cumpla su promesa de reconstruir el poder de base.

Tras una década de avances y retrocesos, la izquierda británica entró en un período de realineamiento. Desde hace tiempo confiamos en la potencia de nuestras ideas: un socialismo ampliamente sustentado en el poder económico de la clase trabajadora, la liberación social, el antiimperialismo y la justicia ambiental. Pero durante años enfrentamos el desafío de expresar esa política en términos organizativos. Más recientemente, los socialistas se acercaron a un consenso en torno a la necesidad de un partido de masas que aporte la unidad, la orientación y la persistencia que nos faltaron de manera desesperante.

Esto resulta evidente en el foco del debate entre compañeros de diversas tradiciones en eventos como The World Transformed o en publicaciones de izquierda. La convergencia en la necesidad de un partido propio dista mucho tanto del horizontalismo, que predominó antes de 2015, como de la posterior participación en el Partido Laborista, bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn. Sin embargo, esto todavía no se tradujo en un acuerdo sobre el vehículo adecuado. Los socialistas siguen divididos entre tres grandes proyectos partidarios —la izquierda laborista, los Verdes y Your Party—, cuando no directamente desprovistos de cualquier referencia política que los entusiasme.

El declive del Laborismo

Los socialistas que permanecen en el Partido Laborista siguen lo que los críticos llaman una estrategia de «esperar y tener esperanza». Incluso el Socialist Campaign Group (SCG), que reúne a un par de decenas de diputados relativamente de izquierda, se dividió, y sus miembros menos radicales gravitaron hacia la nueva formación de la centroizquierda laborista, «Mainstream». Después de estos años en los que el líder Keir Starmer purgó a los socialistas, depositaron su fe en Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, ex ministro en los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown y dos veces candidato fallido al liderazgo laborista, esperando su glorioso regreso a Westminster con el objetivo de desafiar al primer ministro desde la izquierda.

Pero la “burnhammanía” solo subraya el agotamiento del Partido Laborista como vehículo para la política socialista. Recientemente, Burnham se postuló para competir en la próxima elección parcial de las circunscripciones electorales de Gorton y Denton, con el objetivo de regresar al Parlamento. Esto se interpretó como una plataforma nacional desde la cual Burnham podría disputar el liderazgo del partido y, por esa razón, su candidatura propuesta fue rechazada de manera contundente por el aparato burocrático de Starmer. Más allá de la intriga mediática, la demanda de un ascenso de Burnham se limitó a varias decenas de diputados laboristas descontentos, de los cuales apenas cincuenta firmaron una carta de objeción. La candidatura de Burnham, para esta elección parcial y, por extensión, para primer ministro, fue expresión de una serie de maniobras de élite y no un reflejo del sentimiento político popular.

Sin duda, Burnham es un político muy popular, que utilizó su independencia como alcalde para criticar tanto a gobiernos conservadores como laboristas mientras narraba el éxito económico de su región. Sin embargo, el contenido de su proyecto político es una combinación poco inspiradora de reforma electoral y una versión «social» del capitalismo desarrollista, caracterizada por la inversión pública y una propiedad pública limitada. El elefante en la sala es que, aunque los colectivos de transporte mejoraron, el Gran Manchester de Burnham enfrenta los mismos problemas sociales persistentes que el resto de Gran Bretaña. Las transformaciones socioecológicas genuinas necesarias para abordar el costo exorbitante de la vida cotidiana y descarbonizar rápidamente la economía simplemente no figuran en la agenda de ningún ala del Laborismo, que se encuentra en medio de su declive terminal.

El ascenso de los Verdes

El Partido Verde, en cambio, disfruta actualmente de un aumento de apoyo tras la elección, en septiembre de 2025. del «ecopopulista» Zack Polanski como líder. En continuidad con décadas recientes de estrategia verde, el proyecto de Polanski es ante todo electoral. En ese marco, el principal argumento de la izquierda para participar es que los Verdes pueden funcionar como un arma electoral contra el gobierno laborista y como un dique frente al ascenso de Reform UK de Nigel Farage. Aunque en algunas encuestas alcanzan hasta el 17 por ciento, aunque más cerca del 14 por ciento en promedio, no conviene apresurarse a coronar a los Verdes de Polanski como el vehículo electoral más expedito de la izquierda. Todavía no superaron de manera decisiva ni al Laborismo ni a los conservadores y siguen sin probarse en una contienda electoral significativa. La elección parcial de Gorton y Denton será una prueba en ese sentido, e indicará su potencial, particularmente en el norte de Inglaterra.

El atractivo novedoso de Polanski radica en su supuesta capacidad para responder a las crisis urgentes de la política británica: el ascenso de la extrema derecha, la crisis del costo de vida y la crisis climática. Su búsqueda de apoyo se basa en una sólida estrategia comunicacional, en aportar competencia a la operación del partido y en un desplazamiento del enfoque tradicionalmente consensual de los Verdes hacia una actitud de confrontación con la clase dominante. Sin embargo, el programa político del partido permanece casi intacto. Como siempre, los Verdes ofrecen un conjunto generalmente anticapitalista de políticas ampliamente populares, pero sin poner al socialismo en primer plano como ideología articuladora. Se trata de una política guiada por la viralidad en redes sociales más que por la lucha de clases.

Existe, por lo tanto, una precariedad inherente al carácter personalista del proyecto, dependiente del carisma y la habilidad comunicativa de Polanski. En este momento, el partido no cuenta con figuras de alto perfil que potencien sus esfuerzos. Greens Organise aparece como un posible antídoto, como un nuevo grupo que trabaja dentro del partido por una política más radical, para forjar vínculos con los movimientos y afinar la estrategia de organización. Resta ver, no obstante, si logra desarrollar de manera efectiva una nueva generación de dirigentes de perfil similar. Hoy el partido cuenta con ciento noventa mil miembros, la mayoría incorporados desde la elección de Polanski, pero la mayoría permanece inactiva. Muchos activistas lo abordan como una intervención de corto plazo en las próximas elecciones, hasta que surja una alternativa socialista viable.

Your Party, una oportunidad

Este es un debate en curso. Your Party, cofundado por Corbyn y la diputada Zarah Sultana, es la organización más prometedora en este terreno. Es el único de los tres vehículos políticos que se encuentra comprometido desde su origen con la construcción de un partido socialista de masas anclado en la clase trabajadora, no limitado al atractivo electoral, sino enfocado en reconstruir el poder y la organización de clase. Sin duda, se trata de una tarea difícil, pero profundamente necesaria para redefinir los términos de la política británica mediante el realineamiento de la izquierda en una fuerza coherente. Sin embargo, hasta ahora su fundación estuvo marcada por la incompetencia y las disputas internas, lo que, comprensiblemente, desalentó a muchas personas de participar.

De los ochocientos mil que registraron su interés tras el primer anuncio del proceso fundacional del partido, en julio del año pasado, solo unas cincuenta y cinco mil se terminaron afiliando. Considerado de manera aislada, se trata de un inicio sólido, pero en el contexto de la ola inicial de atención que había despertado, ese número refleja una desafección generalizada. Aun con los fallos de liderazgo, en noviembre se fundó un partido socialista de masas de la clase trabajadora, y deberíamos tratarlo como la oportunidad histórica que efectivamente es.

Aunque la conferencia fundacional de Your Party resultó una experiencia frustrante, con delegados seleccionados por sorteo y votaciones realizadas online, su principal aspecto positivo fue que los miembros votaron a favor de un modelo de liderazgo colectivo. La elección del Comité Ejecutivo Central (CEC) inaugural del partido está ahora en marcha y se disputa principalmente entre dos listas de candidatos. The Many cuenta con el respaldo de Corbyn y está organizada por sus aliados, mientras que Grassroots Left se formó a partir de una coalición de organizaciones socialistas nuevas y preexistentes y cuenta con el apoyo de Sultana. La primera lista imagina un partido construido en torno al liderazgo personal de Corbyn y gestionado por los burócratas de su entorno. La segunda promueve una ambición mayor: un partido de masas profundamente democrático, que entregue el liderazgo a los miembros no solo en el CEC, sino, de manera crucial, en las secciones locales.

Aunque muchos se muestran hoy desconectados, en parte porque la formación de secciones locales se vio obstaculizada por la negación de acceso a datos y recursos, los ochocientos mil simpatizantes iniciales de Your Party representan un techo potencial mucho más alto que el de los Verdes, si es que estos se acercan a su pico. El desafío ahora es darle a esos simpatizantes una buena razón para afiliarse, construyendo un partido de un nuevo tipo que inspire un compromiso con la lucha de clases y el socialismo, en lugar de tratar a los miembros como soldados abatidos o apoyos pasivos. Por eso las actuales elecciones del CEC tienen una importancia existencial para Your Party. La historia hasta el momento sugiere que Grassroots Left buscaría liberar la creatividad y las innovaciones de los miembros, mientras que The Many intentaría sofocarlas. Está en juego la posibilidad misma de una organización capaz de llevar la lucha socialista y antiimperialista a una nueva etapa.

Your Party no debería ser juzgado por sus problemas de nacimiento ni por los resultados electorales de corto plazo. Su criterio de éxito debería ser la construcción de una vida partidaria vibrante que inspire a cada socialista en Gran Bretaña a sumarse como participante activo en la lucha por una política compartida. Se trata de construir un partido que desarrolle a compañeros formados y capacitados mediante la educación política; que determine democráticamente la estrategia a partir de un análisis colectivo de nuestras condiciones; que actúe en las comunidades para responder con solidaridad a las crisis sociales y ecológicas tal como se viven en la vida cotidiana; y que cree núcleos de cultura socialista para trascender la alienación capitalista, liberando la participación en la literatura, el cine, el teatro, la música y el deporte en cada comunidad. Este es el partido que necesitamos. Hoy contamos con una oportunidad urgente e histórica para hacerlo realidad.

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