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«Si triunfaba la revolución, el gobierno obrero y popular lo encabezaba Tosco»

El domingo 6 de junio falleció por COVID-19 Abel Bohoslavsky, histórico militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Argentina en los años 70. En esta entrevista inédita reflexiona sobre la experiencia del PRT y su apuesta política de masas más ambiciosa: el Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS).

Esta entrevista se realizó en Buenos Aires el 7 de febrero de 2017. Se publica por primera vez en junio de 2021, en homenaje a Abel Bohoslavsky y su trayectoria.

 

Por Federico Cormick

El pasado domingo 6 de junio falleció por COVID-19 Abel Bohoslavsky, histórico militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) de Argentina en los años 70. Abel Bohoslavsky nació en Bahía Blanca el 17 de mayo de 1947 y desarrolló su militancia en la ciudad de Córdoba, donde fue a estudiar medicina a mediados de los años 60. Habiendo pasado por la militancia estudiantil y conociendo ya a Domingo Menna y otros militantes partidarios, se incorporó después del Cordobazo al PRT, donde asumió diversas responsabilidades en el frente sindical, en la propaganda partidaria y en la actividad política durante todo el período. 

Ya en el marco del exilio, se comprometió con la revolución sandinista y vivió en Nicaragua hasta mediados de los años 80, cuando retornó a la Argentina. Desde entonces, sostuvo también una activa militancia en distintas experiencias políticas y gremiales, siempre manteniendo su ideario socialista y guevarista. Como homenaje y valoración de su trayectoria militante, presentamos a continuación una entrevista inédita en donde realiza una reflexión sobre la experiencia del PRT y de su apuesta política de masas más ambiciosa: el Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS).

 

FC

¿Querés contarme de tu experiencia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Frente Antiimperialista y por el Socialismo?

AB

En nuestra época, las organizaciones revolucionarias (a veces, no siempre), teníamos la iniciativa, teníamos la lucha de clases. Aquellos eran tiempos de vorágine, veloces. Pero no nos alcanzó el tiempo.

La historia frentista nace como enunciado entre el IV y el V Congreso del PRT [N. del E.: el PRT se formó en 1965; realizó su IV Congreso en 1968 y el V en 1970. Allí definió la conformación del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)]. El IV Congreso te da la idea de la alianza básica, obrero–popular, obrero–pequeña burguesía, obrero–campesino. Para el V esto ni se discutió. El carácter de la revolución no estuvo en discusión para el V Congreso del PRT. Todos los otros grupos lo discutían, pero el PRT no lo discutió más. Y por eso no estaba en su agenda. Para la militancia, la revolución era socialista. Antimperialista y socialista. 

En el V Congreso, después enunciar que se forma el ERP, de entrada nomás, el PRT plantea la unidad de las organizaciones armadas. De entrada. El concepto de «frente» no tenía ejecución política. Es decir, a la primera política frentista, en lo político–militar, que hace el PRT (que enuncia, no que hace), nunca respondieron. Fue un fracaso. Nunca se logro la unidad de las organizaciones armadas, más allá de alguna colaboración. 

La acción de Rawson fue FAR y ERP, no FAR–Montoneros–ERP. Los Montos de adentro se sumaron, pero el acuerdo era entre el FAR y el ERP. Montoneros nunca estuvo de acuerdo. La otra acción conjunta FAR–ERP fue la de Rosario, la ejecución del General Sánchez, el capo del II Cuerpo. No hubo más acciones conjuntas. Entonces, la política frentista del PRT del 70–73, 72–73, es un fracaso. ¿Por qué? La intención era justa, pero no prosperó. Eso es lo que hay que tener en claro. Muchas veces el PRT hizo propuestas correctas que no prosperaron.

Entonces, cuando surge el GAN, en abril del 71, el primero que plantea dar una táctica electoral de respuesta a la dictadura es el PRT. Primero en un boletín interno. Se armó un revuelo que ni te cuento… El 90% de la militancia en Córdoba la criticó. Y no faltó la palabra «traición». El negro Santucho ¡vino a discutirles! Venía a veces a los equipos, y decía «Compañeros, lean a Lenin. ¿Quién ha leído a Lenin y la táctica de la Duma?». «¿La que?» preguntaban algunos. Bien. «Conozcan la experiencia de los Huk de Filipinas». Y ahí nos enteramos, gracias a Santucho, que existían los Huk. «Vayan y lean», te decía. 

Y lo de Venezuela, mucho más cercano, la experiencia de las FALN de Venezuela, que fue una de las primeras guerrillas, después de la revolución cubana, surgida dentro del PC Venezolano, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional. Y cuando la burguesía venezolana hace una maniobra aperturista muy inteligente, así, tipo GAN, en el acuerdo bipartidario COPEI–Acción Democrática, el PC entra en la trampa y las FALN también. La trampa era el foco. El PC se hundió en el reformismo clásico y las FALN fueron asfixiadas y aniquiladas.

Entonces el PRT propone las candidaturas obreras y socialistas. Propone hacer un frente electoral con candidaturas obreras y socialistas, reivindicando la propia experiencia; llegado el momento. Era abril del 71, nadie creía en lo de las elecciones. Nosotros nos convencimos porque nos convenció Santucho. Cuando el PRT propone una respuesta electoral, estábamos en abril. Hacía un mes, un mes y medio, del viborazo, nosotros tocábamos el cielo con las manos, llevábamos la bandera ahí arriba. Era una cosa de locos. Seis meses antes éramos nadie. Así era la época.

¿Quién respondió a la iniciativa del PRT? Dos grupos responden. El primero, sotto voce, el PRT La Verdad (no eran ni PST). Yo fui el emisario. El pelado Robles, que era el segundo de Nahuel Moreno, estaba en Córdoba, y entonces me dice «Che, hemos leído lo de la conferencia de ustedes, la línea, estamos de acuerdo». Esto sería junio o julio de 1971. Apenas 15 días o un mes después de la propuesta. Nadie le daba bola a la propuesta del PRT. Nadie, ¿eh?. Absolutamente nadie. Y estos tipos vienen y nos dicen eso.

 

FC

¿Ustedes la habían hecho pública?

AB

¡En una conferencia de prensa, el ERP! El PRT hacía cosas de locos, hacía conferencias de prensa. Encapuchados, con un cartel y qué se yo. Pero hacía conferencias de prensa. Por supuesto, no iba toda la prensa, cuatro o cinco medios nada más. Pero salió en los diarios: «El PRT propone elecciones». En Córdoba eso tenía mucha repercusión. Entonces el PRT La Verdad nos dice: «estamos de acuerdo, queremos hablar con ustedes», y Robles ahí se excede y me dice: «nosotros sabemos que Santucho está por acá, queremos que le trasmitas que estamos dispuestos».

Y mucha casualidad (¡pero mucha!): en esa época Santucho me había pedido que saliera de un frente de masas para trabajar en la comisión nacional de propaganda, en donde hacíamos El Comba y la Estrella Roja [N. del E.: «El Combatiente», periódico del PRT desde 1968, y «Estrella Roja», periódico del ERP desde 1971]. Llego a la casa —teníamos una casa clandestina, que no era operativa en el sentido militar, pero era una casa secreta donde teníamos la imprenta, nada menos— y justo veo que estaban reunidos en una pieza el Negro Santucho, Julio Ortolani, el pelado Gorriarán y uno o dos más que no recuerdo, que yo no conocía. Bueno, entro, saludo, «dejanos que estamos en reunión», me dicen, y yo le digo adelante de todos al Negro (porque en realidad de todas las personas que había con la que más confianza personal tenía era con el Negro Santucho): «mirá Negro, me encontré con el fulano de tal,  bla, bla, y dicen que están de acuerdo, que leyeron lo de la propuesta».

Ya en los equipos habíamos discutido con Santucho, yo ya estaba re convencido. Al principio también estaba en contra, no podía entender… tardé una reunión y tres lecturas en convencerme de que Santucho tenía razón. Porque el militante elemental asociaba elecciones–vía pacífica–reformismo burgués–parlamentarismo. Así era de esquemático el pensamiento. Y entonces le cuento de la propuesta. Los compañeros se ponen a comentar lo que yo había dicho, ¡me miraban con cara de loco! «¿Moreno va estar con nosotros?» Y se cagaban de risa. Yo miraba, escuchaba. Y Santucho no decía nada. Los otros hacían comentarios. Le digo: «Bueno, ustedes sigan la reunión. Negro, ¿qué les contesto a los que me pidieron la reunión?». «No, deciles que no», me respondió. 

¡Fue una cagada! ¿Por qué? Bueno, las razones de la animadversión profunda entre el morenismo y el PRT tienen raíces muy hondas. Santucho se mandó una cagada (porque ahí la opinión que valía era la de Santucho, tenía peso). 

 

FC

¿Tenían expectativas en otros grupos?

AB

No, después tuvo que sacar una réplica pública contra Abelardo Ramos. ¡El otro que se sumó fue Abelardo Ramos! En Córdoba el ramismo era importante en el nivel universitario, tenían una agrupación muy fuerte. Tuvimos que sacar un volante en contra de Abelardo Ramos (hubo compañeros que se enojaron). Ramos hizo una conferencia de prensa en Buenos Aires saludando la iniciativa del ERP —el hablaba de ERP, no de PRT—. O sea, los primeros que respondieron, los primeros y únicos, fueron el morenismo y el ramismo, es decir dos ramas del trotskismo criollo. El PRT fracasó en su propuesta. Y de todos los errores históricos del PRT, el que no nos permitió dejar una huella fue ese. 

Entonces el PRT no fue a las elecciones. ¿Por qué? Porque no tuvo visión política. Porque la dirección de ese momento no la tuvo. Esa dirección después cayó. Fue el período de la llamada «desviación militarista». Después se empiezan a organizar experiencias electorales locales, pero tampoco sirvieron. Hay compañeros que dicen: «los comités de base…». 

 

FC

¿Qué eran los comités de base?

AB

Eso le pregunto yo a los compañeros. 

Cuando se hizo la propuesta electoral, los «comités de base» iban a ser organismos de base, de masas, locales, para darle carnadura a lo que después sería una estructura formal electoral. Bueno, en muchos lugares existieron. Hay compañeros con los que yo todavía discuto: «Pero si en San Nicolás sacamos un concejal…». Bueno compañero, está bien, pero esa no era la política del PRT; la política no era sacar un concejal, la política del PRT era disputar con el FREJULI. En eso, el fracaso es indiscutible. 

 

FC

¿Y cómo se manejan con las elecciones? ¿No hacen nada?

AB

El PRT, nada. Lo peor.

 

FC

¿Qué dicen hacia adentro?

AB

Nada.

 

FC

¿Cada uno votaba a quien quisiera?

AB

No. Era una boleta con la bandera que decía «por la democracia, la libertad y el socialismo. Por el ERP». En ese fin de dictadura, con la ausencia electoral del PRT, el PRT en Córdoba impulsa el Frente Antidictatorial y Antiimperialista. Pero era un enunciado, nada más que un enunciado.

 

FC

¿Vos militabas en Córdoba en ese momento?

AB

Hacía muchos años. Ya en esa época era un medio veterano. En el 72 estaba en barrial y gremial, porque allí yo fui dirigente sindical del sector hospitalario. Todo el segundo semestre, toda la campaña electoral fui activista sindical, esencialmente sindical.

En ese sentido, el PRT (al menos en Córdoba) tenía posibilidad de discriminar por frente. Los frentes sindicales en esa época no eran tan fuertes como sí lo fueron después. SITRAC–SITRAM estaba decapitado. La primera incursión del PRT en SMATA es muy escasa, con poquitos activistas. Y en Perkins, que también se recuperó en el 72, las dos principales fuerzas eran PB y El Obrero. El primer secretario de Perkins, del SITRAP recuperado, era de El Obrero, el Flaco Agüera; y el primer secretario ajunto era el Negro Cevallos, del PRT. Era el único miembro del PRT en la primera directiva recuperada. Después se fue de la fábrica. Era una cosa seria… ¡El secretario adjunto de un sindicato era un fierrero! Eso era Córdoba en aquel momento.

 

FC

¿No tenía política electoral porque no la había encontrado… Porque habían llegado tarde?

AB

Estaban el Movimiento Popular de Córdoba, el Movimiento Popular de Santa Fe, se hicieron algunas estructuras legales provinciales que participaron en la elección. En Córdoba, el MPC (un sello que se consiguió) decía «gane quien gane pierde el pueblo» ¡No se puede ir a una elección así! Eso era inmadurez política.

 

FC

¿Tenían personería?

AB

No. Se intentó tenerla, pero no. En algunos lugares sí la obtuvo. En Santa Fe y en el Gran Buenos Aires, creo… Esos fueron los antecedentes. Fueron pequeñas experiencias. Entonces, el PRT viene de fracasos. Los fracasos del PRT no disminuyen las erratas, ni de los Montoneros de haber apoyado lo que apoyaron, ni de la otra izquierda que para qué… En fin… Yo hablo de los fracasos propios. Porque a veces te cuentan: «No, porque la línea del PRT…». La línea del PRT estaba bien, pero fracasó. 

Y luego, cuando viene el 73, hay muchos cambios políticos: la vuelta de Perón, la masacre de Ezeiza, la forma en que gana el FREJULI y el contenido de las campañas dan vuelta la situación política, la escalan. ¡La situación parecía más revolucionaria en el Devotazo, que en el triunfo de las elecciones del FREJULI! Ocurre la masacre de Ezeiza y todo. Y es macana que el movimiento se detiene. Con la coyuntura electoral, ya con toda la dirección más o menos recompuesta, el PRT crece mucho. En Córdoba geométricamente, no cabía la gente en la estructura.

 

FC

¿Tras las elecciones?

AB

En Córdoba tras las elecciones. Ya antes del 25 de mayo la legalidad de hecho está conquistada. La dictadura está en réquete retirada. En Córdoba, a nivel provincial, la dictadura había sido muy vapuleada. Había una democracia callejera en el último período de la dictadura de Lanusse: tomábamos hospitales, fábricas, periódicos. La dictadura estaba muy, muy en retroceso frente a un movimiento de masas que tenía el componente incipiente clasista, el componente independiente que no era clasista, el componente peronista combativo que era antidictadura. Y los radicales además estaban en contra de la dictadura. Entonces ahí sí surge con más claridad. Porque ahora no es un frente antidictatorial. Es Frente Antiimperialista ¡y Socialista!

 

FC

¿El Cuarto Congreso del FAS ya está orientado a la candidatura de Tosco y Jaime?

AB

El cuarto ya es la línea del PRT. El PRT siempre tuvo su programa y su estrategia; sin un programa propio del frente, pero con una propuesta política frentista. ¿Cuál es la propuesta? Elecciones, una fórmula contra el imperialismo, contra la burguesía, por el socialismo. Lo importante era la propuesta política. 

El IV Congreso, en Tucumán, se hizo muy a las apuradas. Y más que un congreso fue un acto político por la candidatura Tosco–Jaime. No fue un congreso propiamente dicho, o al menos no fue lo que nosotros entendemos por Congreso. Fue un acto político, donde se deliberó en público, cada uno con sus barras.

En el FAS de Tucumán no hubo polémica ni elaboración previa. Hubo decisión política previa. Coincidiendo con la del FRP y otra gente que se sintió convocada: enfrentemos a Perón en la política electoral. Y la idea Tosco–Jaime… una idea excelente. La idea y la propuesta eran excelentes. No cuajaron. La propuesta de las candidaturas estaba muy bien, pero fracasa. Ahora, ahí sí que no hay culpa ni responsabilidad de mala política del PRT… Estaba todo muy bien planteado. Ahí la crítica fundamental es al montonerismo, secundariamente al PC (porque influía) y a todos los que terminaron apoyando lo peor de lo peor. Si esto se hubiese concretado… Eso es lo que no entendieron ni los Montos ni otros grupos de izquierda, por más que digan que sí. Tosco ponía como condición la unidad. Los Montos estaban todavía en su momento de máximo prestigio, a pesar de la masacre de Ezeiza. 

En Tucumán se fue a discutir eso. A discutir y a presionar. No sirvió. Había un sector de la izquierda de Córdoba, ahí, en la tribuna, que decía: «esta es hora de luchar, ya habrá tiempo de votar». El cuarto congreso del FAS es el primer acto de masas propio del PRT. Llenó una cancha de básquet. El PRT había salido de la clandestinidad hacía tres meses. Y con muchos muertos encima. Entonces, claro, fue muy impactante. Las consignas eran socialistas. ¿Qué otras consignas ibas a plantear? Ahí no era contra la dictadura, no tenía sentido. Ahí era peronismo o socialismo. Y el PRT tenía una proyección socialista.

Entonces viene la discusión. Vamos a hacer un programa para el frente: bueno, ¿cómo se elabora un programa? En primer lugar hay que tener una idea sobre qué proponer. Había retornado Perón… Eso es muy difícil de entender: se había luchado veinte años por la vuelta de Perón. Y los muchachos peronistas, más allá de la burocracia y los fachos, los peronistas estaban contentos y convencidos. Entonces había que ofrecer un programa. No podés poner el programa del partido. Y ahí es cuando surge, después de varios cabildeos, reuniones abiertas, cerradas… Teníamos discusiones con El Obrero, con las FAL, con las FAL 22 (que eran las que estaban en el FAS en Córdoba), con los grupos anarquistas… En Córdoba había dos grupos anarquistas que formaban parte del FAS, pequeños pero bueno, tenían gente en unos barrios y en algunos sindicatos. 

El PRT era el partido de peso en todos los sentidos: en los buenos y en los malos, porque manijeaba mucho, por eso creaba muchos resquemores. Atropellaba mucho, era una ola, una ola que crecía. Y los militantes así funcionaban, como rompiente iban encima de los otros, «a la mierda, vamos pa delante», «la guerra y el socialismo» y el que no estaba de acuerdo «ya va a venir», y si no «que se vayan al carajo».

 

FC

¿Y el programa del V Congreso del FAS?

AB

El programa se hace entre el IV y el V Congreso del FAS. ¿Cómo? Muy fácil. Fue una decisión del PRT. Yo supuse, erróneamente, que era de todo el PRT. Pero fue una decisión del PRT de Córdoba. Entonces los que estábamos en distintos frentes, desde lo sindical, lo barrial, lo legal, trabajábamos para el FAS. Porque en Córdoba era una mixtura muy rara: había mucha presencia sindical, mucha presencia barrial y además el frente propiamente de trabajo legal, como se llamaba en el PRT. Yo estaba en sindical, y desde ahí iba al FAS. 

Bueno, era muy coherente. Era coherente, muy radicalizado y muy amplio. La revista Posición, que era del PRT, se convirtió en una revista del FAS. Nosotros pusimos en una revista propia al FRP, a CPL, FAL Che y FAL 22, El Obrero y el PRT. Imaginate todos los grupos que te he mencionado juntos.

 

FC

¿Todos ellos estaban…?

AB

En el FAS. Y estaba la cuestión del programa. Vamos a hacer una política frentista, antimperialista y socialista que tiene que intervenir en la lucha política masiva… Bien amplia. ¿Con amplia qué te quiero decir? Que esté Tosco, que no era ni iba a ser nunca del PRT pero que expresaba todo lo que expresaba, y tantos otros sectores, que no eran como Tosco, de tanto renombre, pero así. 

Como la discusión y la izquierda de El Obrero y afines eran importantes en el activismo y había mucha lucha ideológica con los Montos, con el PCR, el programa siempre estaba presente en estas discusiones. En el FAS, un poco con la cuestión de la lucha ideológica con el peronismo, la concepción frentista, este problema del programa y qué se yo, se reavivaba el debate. No era central para el PRT. Pero lo tomamos en cuenta. Y la composición del FAS en Córdoba era la más amplia de todas. La más radicalizada y la más amplia. Ninguna estructura regional del FAS tuvo tanto… 

 

FC

¿Quiénes estaban?

AB

En la dirección estaban el PRT, el FRP… El FRP tenía una discreta presencia en Córdoba, con Bosarelli y el Tino Federico como figuras, y una estructura más barrial que gremial. En lo gremial, el FRP estaba dentro del MSB, de hecho. No tenía una estructura gremial propia, como por ejemplo en Salta. Y en Córdoba, que había mucho más movimiento obrero, no… ellos tenían gente así vinculada. Lo que pasa es que el FRP en Córdoba, previamente (o lo que después fue el FRP, Bosarelli, Tino…) tenía vínculos fuertes con el proto PRT. Había mucha afinidad. No era un grupo importante, pero resonaba políticamente. Y en realidad es el único grupo peronista que estuvo en el FAS. Todo lo demás es mentira. El PB no estuvo nunca. El PB en Córdoba tenía un peso político sindical importante. Muy importante. En lo sindical, hasta que se diluyó —porque se terminó diluyendo— tenía tanto peso como el PRT; y en muchos lugares más también, simplemente por ser peronistas. 

Esa era la concepción del frente; bueno, vamos al programa. ¿A qué se parecen las bases programáticas? ¡Al programa de transición de Trotsky! Es el concepto. ¿Por qué le pusimos «bases programáticas»? Eso lo propuse yo: «no le pongamos programa»; porque los que son programistas, muy a lo trosco, desprestigian la palabra programa; los que son izquierdistas pero no quieren discutir programa por la mala tradición que tienen tampoco quieren. Y además —les digo— porque nosotros si proponemos un programa ya es una cosa acabada. Vamos a ponerle «bases programáticas», con esto se puede elaborar un programa. ¿Y qué vamos a poner? Vamos a poner todas medidas de «transición». 

Conceptualmente están sacadas del programa de transición de Trotsky. Pero no son iguales; estamos en el año 75, no en el 38. Bien. Todas esas cosas sí las entendíamos. Antes del programa de transición está el programa de Lenin de la III Internacional, que es de donde Trotsky saca muchas cosas cuando propone las plataformas para los frentes antimperialistas en el mundo colonial y dependiente. Entonces por eso propusimos bases programáticas. Son bases con tareas económicas, reivindicativas, políticas, culturales.

Cuando se presenta la cuestión agraria… Nuestro partido no era agrario. Algo había… no las ligas agrarias que dirigían los Montos, pero había grupos de las ligas agrarias que estaban en el FAS. De Misiones, Corrientes, Chaco. La cuestión agraria la ponemos en general. La reivindicación campesina, que la llenen ellos. 

 

FC

¿Lograron que estos sectores vinculados a las ligas agrarias aporten?

AB

Sí, porque eran sectores muy ligados al PRT. Pero tampoco tenían —porque el PRT tampoco tenía— tanta cultura programática. Y además después pasó lo que pasó. Otro sector del PRT planteó que ese programa no iba. 

 

FC

¿Dentro del mismo PRT?

AB

Y sí. Mariano [Benito Urteaga]. Ahí hubo piñas. Ahí, en el Chaco, en el precongreso (que era el verdadero, la parte resolutiva, política… después se largaban a probar las cosas en el acto de masas; la discusión fina, política, era en el precongreso) estaban el PRT, el FRP, El Obrero, otros grupos afines a El Obrero que se autodenominaban «izquierda socialista», estaba el PCML de La Plata (los maoístas), FAL América en Armas…

Fuimos dos días antes. El congreso, el que vos conoces, del 24 de noviembre [de 1973], es en Sanz Peña, de la mañana a la noche es el acto. El congreso es un acto, una maratón. Vino un grupo de mineros de Mendoza con una estrella roja y un puño en alto. ¡Si vos ves la lista es interminable! Ya ni me acuerdo. En las crónicas vos lees el discurso de Tosco, y está bárbaro. Era impactante. Tosco siempre era el anteúltimo, después cerraba Jaime, que era un buen orador. Y en general Jaime iba con la línea del PRT. Entonces, bueno, ahí se discute. Y nosotros de Córdoba íbamos con esta propuesta. Y sale Susana Gaggero, miembro del Comité Central del PRT, que venía por la regional de La Plata, y Manuel Gaggero, del FRP (hermanos ellos), ¡salen a patear en contra de este planteo de Córdoba! ¡Del programa! ¡Las bases programáticas! 

 

FC

¿Esa discusión venía desde el plenario del FAS de la regional Córdoba? 

AB

No, en Córdoba se dio y muy bien, fue aprobado. O sea, hicimos reunión entre los grupos políticos. Entonces, ahí Córdoba va con la aprobación del PRT, del FRP, de CPL, de todos sus componentes políticos. Digo, más allá de las organizaciones de base en sí mismas, que existían y tenían peso. Pero las organizaciones de base no eran abstractas, estaban dirigidas o por tal o por cual. Hasta la OA, la Organización Anarquista, tenía voz y voto. Tenía su trabajo en Chacra de la Merced y en el Sindicato de Prensa. 

Entonces eso se aprueba en Córdoba. Fue muy masivo, muy asambleario y muy radicalizado, porque las bases programáticas son las bases de la expresión del programa antimperialista y socialista del partido traducido en una propuesta de masas, para el momento. La gente no cabía en la casa. A veces se iba a otros locales. Porque la casa del FAS era grande, pero tampoco tan grande. Era una casa vieja. Los domingos nos reuníamos. Y además en Córdoba, por lo menos que yo recuerde… Había un sector barrial, un frente barrial del FAS, entonces se juntaban diez barrios ponele, no sé cuantos barrios, yo ya no estaba en el frente barrial. De sindical, yo iba a las reuniones sindicales, y era como el MSB, metido adentro del FAS. Y había también un sector estudiantil, que era bastante grande. 

Todo eso. Entonces sí, era un fenómeno. ¿Perfecto? No, ni un carajo, pero era democrático. Porque además, de un tiempo a esa parte, el PRT se había hecho muy popular. Por eso los grupos que eran anti PRT venían. 

 

FC

¿Y estas reuniones ayudaban a que hubiera más trabajo conjunto entre los distintos grupos?

AB

Y sí. Con el FRP había ya un trabajo barrial previo en algunos sectores. Con El Obrero había una experiencia sindical importante compartida independientemente de esto. Con los grupos como FAL era más rosca, porque FAL no tenía trabajo… tenía por ahí un militante en tal frente, una agrupación estudiantil más o menos piola (me parece que más grande que la del PRT).

La política de lista de frente único no es como ahora. A ver: SMATA, para darte el ejemplo más grande y de recuperación (porque Luz y Fuerza venía de una historia distinta), SMATA se recupera con PCR, PC, PB, JTP, PRT, Radicales (una agrupación radical) y por ahí algo más que no me acuerdo. Entonces la política era casi una cosa común. No se pensaba en listas separadas entre el PCR y el PRT. Nos reputeábamos a muerte, mal. Por ahí en algunas listas, en algunas cosas sindicales, en Córdoba, no participaba la JTP; pero no participaba ¿sabés por qué? porque no tenía fuerza. En cambio estaba el PB. El PB estaba en casi todas las conducciones de los sindicatos recuperados, con vida propia.

 

FC

¿El FAS expresaba esa dinámica de prácticas unitarias, por lo menos para algunos sectores? 

AB

Sí. Expresaba lo que pasaba. Y teníamos una ventaja (esto es mi opinión): era el lugar donde el PRT tenía más fuerza y más prestigio. El PRT estaba de moda en Córdoba. Entonces la propuesta de las bases programáticas tiene una gran aceptación. Y sin embargo hay una concepción en el PRT, se encuba y elabora otra línea que es la del Frente Antifascista, porque ya había represión fascista. El fascismo tenía todos los indicios, y era el PRT el que más denunciaba. O sea el PC no denunciaba al fascismo, éramos nosotros. La propuesta del Frente Antifascista tenía una primera contradicción. ¿Qué proponían los compañeros? Decían: «tenemos que hacer una propuesta más amplia, antifascista». ¿Entre quiénes? «los peronistas» (se referían al peronismo combativo, es decir a los Montoneros) «y el PC». 

 

FC

¿Esta fue una discusión al interior del PRT? 

AB

Sí, pero esta discusión se trasladó afuera. Porque esta era otra de las dinámicas del FAS. Un error que cometió el PRT fue que promovió o permitió la identificación FAS–PRT. Por dos defectos. Uno, el manijerismo de algunos de sus compañeros que empezaban a ejercer el rol de dirigentes del frente. Otro, el exitismo de las bases perretistas. Porque en el FAS había mucha gente que no era ni del PRT, ni nada: era del FAS. Y era perretista. Pero el PRT no tenía esa concepción propia de sí mismo. De que había una periferia perretista. La tenía muy adscrita a la organización conspirativa, pero desde el punto de vista político… 

Yo estaba en dos sindicatos. En uno, que era de mi laburo hospitalario, y en el otro (yo era el médico del sindicato, de Perkins) era parte de la estructura. En Perkins había 1100 obreros. Una fábrica automotriz, clave. No había 100 obreros del PRT. Había un equipo de propaganda, un equipo de sindical, un equipo militar. Pero dirigíamos políticamente el sindicato. Llevábamos 2 o 3 ómnibus a los congresos del FAS de obreros de la fábrica o de las esposas de los obreros. Porque algunos venían con su familia. Era una fábrica toda de hombres. Bueno, eso, que el PRT denominaba «simpatía hacia la organización», se subestimaba. No hubo una comprensión global del significado de esto… 

Conceptualmente sí, la idea era que había que abrir el frente, hacerlo antifascista. ¿Quiénes son las fuerzas antifascistas? ¡Este es el esquematismo de los «demopopulistas», como yo les llamo! Piensan: «¿ah, antifascismo? Entonces tiene que estar el PC, tienen que estar los Montoneros». Bien, estos eran absurdos políticos. El PC no estaba ni estuvo nunca. Había un grupo del PC que era crítico, pero los partidos se definen por sus direcciones, lamentablemente. ¡En el FAS estaba el PI de Mar del Plata! La regional PI de Mar del Plata y algunos de Capital Federal, algunos comités ¡del PI! Pero eso no quiere decir que haya estado todo el PI, con Oscar Alende…  Vinieron incluso a un acto del FAS en Córdoba, en agosto del 74, después del ataque a Catamarca y a Villa María. 

 

FC

¿Después del FAS de Rosario? 

AB

Sí, estuvo Oscar Alende hablando. Después que lo mataron al Cuqui [Alberto Curutchet], o sea en septiembre de 1974. Porque me acuerdo que Oscar Alende habló del Cuqui ya asesinado, después de la masacre de Catamarca. Para que tengas una idea de cómo era la política, Oscar Alende hacía oportunismo de izquierda yendo a actos del PRT. 

Entonces los compañeros del PRT que plantean esto. Dicen: «no tenemos que tener un programa como las bases programáticas socialistas», «el FAS tiene que estar, sí. Pero hay que darle paso al frente antifascista». Y además plantean (más allá de la alergia que le provocaba a muchos el PC) que el PC iba a ser una pata progresista. Por un esquema: «los reformistas también tienen que estar, porque es un frente más amplio, es antifascista». Sí, pero los reformistas no quieren convivir con los revolucionarios. Y el PRT tenía la contradicción de que hacía este enunciado y al día siguiente ¡tomaba cuarteles! ¿Sabés lo que nos decían los del PC en el laburo, en las asambleas? ¡Nos trataban de terroristas en las asambleas del laburo! 

 

FC

¿Y esa discusión cómo fue? 

AB

El problema es que lo plantean ahí. Es que esta discusión no se había hecho antes. Esta línea la trae Susana Gaggero y otro compañero más de otra regional. Y quedan alineados. Por una parte, el PRT de Córdoba, con El Obrero, el FRP de Rosario y el de Buenos Aires (me acuerdo porque el compañero estaba muy en contra de lo que planteaba Jaime). Por otra parte, Jaime acompañaba el planteo de PRT, y el portavoz más fuerte en el debate era Manuel Gaggero. En Córdoba éramos varios, pero la jeta era el Negro Flores. Primero porque era un tipo intelectualmente capaz, políticamente experto, muy buen expositor. Después de Tosco, el tipo que más prestigio tenía en la clase obrera era Flores. Hubo como un empate. La propuesta era ir a proponerle al PC, al PB y a los Montos. Y se aprobaron las bases programáticas. 

 

FC

Y además se convoca al Frente Antifascista…

AB

Se convoca al Frente Antifascista, cosa que estaba bien, el problema es que los compañeros lo que querían era reemplazarlo. Y no querían las bases programáticas. Compañeros del FRP y compañeros del PRT. Entonces se decide ir a proponérselo a los peronistas: quién mejor que Alicia Eguren. Bueno, se la designa ahí. En la reunión, en la pelotera, Alicia Eguren se había alineado con nosotros. Te digo, ahí hablamos casi todos. Yo hablé muy poquito. Por Córdoba hablaban mucho el Zorro Fabri por El Obrero y el Negro Flores por el PRT. Y entonces la designan a Alicia Eguren, y Alicia me eligió (yo la conocí ahí) para que vaya con ella. 

Alicia vio el debate, como todos, vio los alineamientos por lo que decía cada uno. Y vio cómo nosotros los defendimos conceptualmente. Y Alicia tenía ese pensamiento. Porque si vos lo lees, además de Alicia, al gordo [John William] Cooke, tiene mucho de trosco. De trosco genuino. De trosco que utiliza el pensamiento político dialéctico y que entiende esto que ahora reniegan algunos troscos que es la conceptualización de la revolución permanente, la combinación de cosas democráticas con socialistas. ¡La tenía reclara

Bueno, entonces fuimos. Habló ella. Yo también, poquito. Estaba Rubén Dri, yo no lo conocía. Un tipo nada que ver con los PB de Córdoba. Me acuerdo que se peleaba. Y el muchacho de la JTP, que nunca supe quien fue. Era en la pensión de Rubén Dri. Éramos Alicia, Rubén Dri, el Monto y yo… Nadie más. En una pieza chiquita y con mate. De noche. No me acuerdo si eran dos o tres… sí, creo que estuvimos dos noches. Pero no llevó a nada. Chau, chau, y listo, se acabó. 

 

FC

¿Y ellos mostraban algún interés? ¿Cuándo fue esa reunión?

AB

Lo único claro era: «A ustedes los respetamos». Eso lo decía todo el mundo. Porque el PRT era muy respetado, aún por sus adversarios. Entonces: «A ustedes los respetamos. Pero no estamos de acuerdo». 

Primero fue la pelotera interna donde se habló esto, se aprueban las bases programáticas, se aprueba el Frente Antifascista, se tiene que aprobar todo, porque si no eso termina mal. Después en Córdoba se armó quilombo. Los compañeros de la dirección del PRT, que dirigían el Frente Legal en Córdoba, fueron para atrás, porque vino una miembro del Comité Central. Y un miembro del Buró, Mariano [Benito Urteaga], a Córdoba. Y discutimos. Organizamos una reunión especial, y entonces dije: «No estoy de acuerdo, compañero». «Bueno, pero esta es la línea del partido», me dicen. «Está bien, llévenla adelante. Yo me cambio de frente». 

Hay que entender que esta diferencia era una discrepancia muy grande, no era solamente personal. Les dije: «Mirá yo me paso a otro frente porque no puedo estar en la dirección si no estoy de acuerdo con la línea que se están dando para el frente». O sea, si yo no comparto la línea sindical, no puedo estar en la dirección sindical; si yo no comparto la línea operativa, no puedo ser un jefe operativo. Pero no me preocupé mucho en lo personal. Percibía que a partir de ese momento, más allá de lo importantísimo del frente, lo importante era el partido. Porque ahí me di cuenta de la magnitud, del peso que tenía el partido en este micromundo. Y como yo estaba muy metido en el trabajo sindical («frente fabril», le llamábamos), lo tenía claro: en la escuela perretista, el partido se construye en las fábricas. Ahí se define la política.

Yo creo que estaba equivocada la línea. Porque un sector quiso imponer esta línea, del Frente Antifascista, pero además contraponerla de hecho a la línea antiimperialista y socialista. Primero lo hablé con Mariano. Ahí decidí salir del frente y no pasó más nada que eso. Después lo hablé con Mingo Menna, tan veterano como Mariano en la dirección, que la tenía re clara. Y Mingo, además —yo no sabía—, estaba militando en Villa Constitución, viviendo y trabajando, y había trabajado unos días en Acindar hasta que lo descubrieron. Y nada… Para mi Mingo mucho más capaz, mucho más visionario. Me dice: «Sí, son unos boludos, ahora que los que nos vivían cagando a pedos están con nosotros…», en referencia a El Obrero y un montón de otros grupos. Había un montón de grupos que nos criticaban, y todos decían lo mismo: que éramos populistas y foquistas y militaristas y trotskistas… siempre nos ponían algún «istas». Pero todos los que nos criticaban estaban con nosotros [en el FAS]. Orientación Socialista, el grupo de Polo que se había ido del PRT en el 70, estaba en el FAS también. 

 

FC

¿Y el VI Congreso?

AB

Me acuerdo el VI Congreso porque fue bárbaro. Otro desafío. Exagerado, ¿viste? El PRT no se manejaba a sí mismo. Entonces, claro, difundís una línea… Después en la tribuna: «Acheral, Acheral, que patada en el culo le metimo al General». Bueno, claro, cuando es una cancha de futbol, te hace ver otro mundo. Era una cancha de futbol, la cancha de Tiro Federal. Mucha gente. Pero… es mucha gente pero… Este clic que no hizo ni el PRT, ni ninguno, que fue ganarse la adhesión mayoritaria. Estaba todo muy copado por la dinámica del PRT. Desde el IV Congreso, siempre. Las consignas que bajaban de las tribunas en el IV Congreso, ¿sabés cuáles eran? «5×1, no va a quedar ninguno, tenemos los fusiles del 141». En el primer acto del FAS. Yo dirigí la barra de la tribuna. Y los cuatro mil estaban de acuerdo, los que eran del PRT y los que no… Bueno, eso estaba equivocado. 

 

FC

¿Y en el siguiente también? 

AB

El Chaco fue muy masivo. Porque además, los 12000 militantes que decían que había hay que multiplicarlos por dos o tres. ¿Vos sabés lo que es viajar de Córdoba a Sáenz Peña? Es mucho. ¿De Buenos Aires? Es muchísimo. ¿De Mendoza y de Río Negro…? Todo movilizado por una estructura clandestina, porque la guita era del PRT y no sé quien más ponía guita para mover… qué se yo. Hay que mover 10 mil personas. ¿Locales cuántos serían? Eran del grupo de los Tobas, o los Moscovíes y un grupo ahí de las ligas agrarias, es decir grupos pequeños. ¿Cuántos podrán haber sido? Mil, dos mil personas. Pero el resto, 10 mil, venían de afuera. 

 

FC

¿Qué balance haces del frentismo y la experiencia del FAS?

AB

Los enunciados del PRT, aún los derrotados, yo creo que eran acertados. La propuesta frentista estratégica del PRT para mi sigue siendo válida, absolutamente valida. La frentista, digamos, como expresión política de una alianza de clases, alianza proletario–popular, sigue vigente dada la formación social argentina y el carácter de la revolución en la Argentina. Más allá de cómo se traduzca, que no se llame frente… desde el punto de vista leninista es un frente. 

La experiencia del FAS, aunque breve, es muy muy buena, muy positiva. Los errores del FAS hay que atribuírselos al PRT. Pero también sus virtudes, empezando por el hecho de haber existido. En la experiencia del FAS, estas diferencias, estas polémicas, son una minucia… No porque no sea importante el programa, todo lo contrario. Pero los programas tienen su límite y su contexto. El FAS era una cosa bárbara pero episódica, y yo me di cuenta que llevamos una línea equivocada. Pero mirá, en más de un sindicato alguna vez llevamos una línea equivocada y no se cayó por eso el partido. En el SMATA no éramos tan fuertes y era nuestro objetivo estratégico desde el año 69. 

Entonces, el PRT siguió con esa línea. ¿Sabés qué pasó? El FAS perdió… de Córdoba hablo. En otros lados era muy distinto, era un cascarón el FAS. O era un acuerdo político entre tal y tal y tal… En algunos lugares el FAS era eso, no era un organismo de masas. 

 

FC

¿Superestructural? ¿Una mesa? 

AB

Era una mesa con actividades comunes, volanteadas, actos, qué se yo. Pero como que no tenía vida propia. Pero en Córdoba no era así. En Tucumán, por lo que vi, tampoco. Pero tenía ese defecto: estaba muy perretizado. Y el problema es que lo perretizó el PRT. Y la vida, porque además, los compañeros de El Obrero tenían una discusión, tienen una discrepancia y se van. Se van. El PRT también se la daba servida en bandeja, porque avasallaba, tenía más aparato, te aparateaba en serio. El PRT era eso, avasallante: tenía más gente, tenía una organización armada, tenía recursos, guita, tenía capacidad de propaganda. Y esto que vos ves, la historia del FAS, es la historia del PRT, a la cual se acoplaron El Obrero, OCPO y otros grupos. 

 

FC

¿Y eso no sería un poco un fracaso de la concepción frentista? 

AB

Virtud–defecto, diría. Fracaso fue de la revolución. Después están las distintas actividades en que la política revolucionaria se expresó. Fracasaron las propuestas electorales, fracasaron las propuestas frentistas estratégicas, fracasó la construcción estratégica del ejército revolucionario y también el partido fue aniquilado. El nuestro. Y los demás, igual o peor. Entonces son muchos fracasos. 

Lo que la revolución perdió fue la posibilidad —lo que el PRT sí se planteó y los otros grupos no veían— de disputar la hegemonía de las masas. ¿Por qué hay tanta tirria contra el PRT? Porque el PRT se le plantó a Perón… y esto no lo hizo nadie en la historia. Se le plantó desde el punto de vista revolucionario, claro. El PRT desafió a Perón. Fue una cosa muy grande. Insinuó, empezó a tener incidencia de masas. Y lo que ni el PRT, ni nadie pudo —pudimos— fue conquistar por lo menos «la opinión pública socialista», como decía Santucho. Que era el matiz gramsciano del PRT. 

Entonces no, no prosperó. Pero bueno. Esto que intentó llevar adelante el PRT con dos facetas de líneas frentistas… con tres, porque fracasó la armada también, no hubo unidad de las organizaciones armadas. Hay que decirlo. Los perretistas no lo dicen. Esta discusión política que en su momento fue importante, tiene muy poca trascendencia histórica. Después del VI Congreso del FAS, en julio del 74, el FAS no queda diluido por efecto de un error táctico o un error político, o los que lo quieren llamar un «error estratégico» (eso no es correcto porque no estaba en discusión la estrategia ahí). El FAS queda diluido porque lo que cobra relevancia son tres cosas. Primero, el partido. Y en un sentido homólogo, otros partidos. Aunque los perros no lo reconozcan y aunque los otros no reconozcan a los perros

 

FC

¿Qué partidos? 

AB

OCPO, Montos, PST… La última reunión que tuve con Tosco, que fue casual, que fuimos a Cruz del Eje juntos a una charla de obreros, poco tiempo antes de que él entre en la clandestinidad… Nos reunimos en una casilla ferroviaria, Tosco se iba (ya medio clandestino) en una camioneta de Luz y Fuerza y dos autos del PRT. Sería una casilla ferroviaria propiamente, sobre la vía, en Cruz del Eje. Los ferroviarios querían hablar con Tosco, no sé cómo era el contacto, creo que era a través del trabajo partidario. Seguramente en el grupo de los ferroviarios habría alguno perro. Eran 10, 12 ferroviarios, nada más. Y fuimos de afuera 6 o 7. Se hablaba de política. Tosco habló muchísimo y muy bien. Eran obreros politizados. No de gran formación política, sino politizados porque estaban interesados en la política: llamarlo a Tosco era lo mismo que llamar a la revolución.

Y los compañeros recuerdo que le plantearon y a mí me llamó la atención (por eso siempre fui muy tosquista). Él planteaba —Tosco— de manera política: «Bueno acá hay que hacer una unidad». Y largaba la línea del PRT, es decir, la línea del FAS. Te explicaba lo mismo que yo, en otros términos. Y entonces el obrero le preguntaba: «¿Pero con qué fuerzas políticas?». Era un tipo medianamente informado, preparado, un tipo politizado: «¿con qué fuerzas políticas lo vamos a hacer?» «Bueno —dice Tosco— acá para hacer el Frente de Liberación (como le decía él), para hacer la revolución, hay que juntar al Partido Comunista, al PST y al FAS». Con FAS él quería decir PRT, lo entendía todo el mundo. Me llamó mucho la atención porque Tosco le tenía mucha tirria al PST. 

También lo vi hacer cosas… Una vez, los PC en el movimiento sindical combativo de Córdoba se opusieron a una medida de fuerza. Y trababan y trababan, y como el Movimiento Sindical Combativo funcionaba por consenso (no se podía votar porque era una mezcla de sindicatos, agrupaciones, partidos) había que decidir por política. Tosco estaba muy podrido, era en Luz y Fuerza, agarró unas carpetas y dice «a la mierda no hay acuerdo. Me levanto, y Luz y Fuerza se retira del MSC». Que era como decir el MSC se hace mierda. Porque SMATA rengueaba en su participación. Pero mal, mal, mal. Además el los señalaba, ¿eh? «los compañeros del PC», porque ahí estábamos todos identificados. 

Tosco tenía esa idea, esa era la idea de Tosco, muy parecida a la del PRT. Por eso las coincidencias. Y sin dudas, si las dos cosas hubiesen seguido para adelante… Bueno, ¿era lo que pensábamos, no? Si triunfaba la revolución, el gobierno obrero y popular lo encabezaba Tosco. 

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