Los encuentros «No Kings» ya superaron el liberalismo antitrumpista más elemental: hoy expresan un mensaje claramente antibelicista, antioligárquico y bastante más consistente que la política antitrumpista liberal del primer mandato de Donald Trump.
Notas publicadas en Estrategia
Algo cambió en los últimos meses en Argentina. No de manera definitiva ni irreversible, pero cambió. La pregunta ya no parece ser si el gobierno de Javier Milei puede ser derrotado, sino en qué plazos y, sobre todo, de qué forma.
La dictadura no solo impuso terror y neoliberalismo: también dejó una marca duradera en la forma en que el campo popular argentino concibe la democracia. A 50 años del golpe, recuperar la memoria implica también repensar los límites de esa herencia.
Ante el avance de Hitler y Mussolini, las izquierdas europeas sellaron alianzas defensivas. Los frentes populares contuvieron al fascismo, pero también estrecharon el horizonte transformador y subordinaron la movilización obrera a una estrategia de contención.
Evgeny Morozov retoma su polémica con Aaron Benavav sobre la forma de organización posible de una nueva sociedad poscapitalista y el rol de la Inteligencia Artificial en ese proceso. Creación de mundos versus ingeniería institucional.
El viejo reflejo de la izquierda (más Estado, más redistribución) vuelve con la dignidad de lo necesario pero con la insuficiencia de lo repetido. La redistribución no puede seguir siendo la radicalidad, el horizonte o el fin del programa. Hay que ir más allá.
En una región estructurada por la violencia colonialista y el poder imperialista, los proyectos de democracia, desarrollo y justicia social se ven obligados repetidamente a enfrentarse a la cuestión sin resolver de la liberación.
Hace diez años, partidos insurgentes en el sur de Europa fueron elegidos con la promesa de transformar el capitalismo. Su fracaso ofrece lecciones que la izquierda contemporánea no puede darse el lujo de ignorar.
Lejos de la neutralidad abstracta, la tradición marxista ha pensado históricamente cómo intervenir en conflictos asimétricos entre potencias dominantes y Estados periféricos. El caso venezolano vuelve a colocar ese dilema en el centro de la escena.









