La adaptación de Netflix de «El señor de las moscas» diluye la crudeza original de la novela de William Golding en un mar de excesos estéticos, psicología barata y un curioso reclamo de simpatía hacia los varones.
Mucho ruido y pocas moscas
La adaptación de Netflix de «El señor de las moscas» diluye la crudeza original de la novela de William Golding en un mar de excesos estéticos, psicología barata y un curioso reclamo de simpatía hacia los varones.
















