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Los trabajadores de la ex GKN lanzan una campaña de crowfunding para poner en marcha la primera fábrica socialmente integrada de Italia.

Una acción para salvar a la ex GKN

Traducción: Natalia López

Contribuyamos a romper el inmovilismo aportando al crowdfunding para salvar a una fábrica socialmente integrada, que impulsa la reindustrialización desde abajo. Porque darle una bofetada al sistema no tiene precio.

Estos son los trabajadores italianos, empujando hacia adelante, una vez más y con obstinación, la lucha de la ex GKN e impulsando una participación popular aún más amplia, para romper el boicot de todo un sistema. Porque, deliberado o no, el intento de desgastar la lucha de la ex GKN es evidente. Por un lado, la intervención pública está ausente o resulta insuficiente: el consorcio industrial público italiano todavía no intervino y quizá nunca lo haga. Por otro lado, los llamados fondos de inversión «sociales» y la dirigencia cooperativa permanecen inmóviles.

Después de 4 años de lucha, 15 meses sin salario y 8 meses de desempleo, todo puede parecer perdido. Pero la pelea de los trabajadores continúa desde hace 4 años, en la lucha obrera más larga de Italia, lo que, al mismo tiempo, también podría implicar que «al fin y al cabo, ganaron». Las lecciones que deja esta lucha, de hecho, son enormes: su legado histórico no se desvanecerá y su ejemplo hablará durante años.

Pero hoy la moneda sigue en el aire. Los trabajadores no pueden permitirse perder esta pelea y «ellos» no pueden permitirse dejarnos ganar. Porque se trata de una lucha que empezó con el objetivo «simple» de mantener la fábrica abierta, pero terminó por exponer todos los problemas «sistémicos» que hoy nos arrastran hacia la catástrofe.

En el corazón del proceso de desindustrialización y de reducción de salarios y derechos, especialmente activo en las sociedades italiana y europea, hay un sistema económico cada vez más parasitario y especulativo, basado exclusivamente en la deslocalización y en las ganancias financieras e inmobiliarias. Intentaron atribuir esta crisis a la transición climática, pero el rey está desnudo: la pobreza crece y no hay transición climática.

Una acción contra la guerra

Y ahora, con la misma hipocresía, intentan convencernos de que el rearme es necesario para frenar el declive industrial, como pretende demostrar el programa Rearm de la Unión Europea (UE). Los gobiernos europeos ven una guerra mundial como algo posible, e incluso deseable. Más aún: creen que sería la clave de una recuperación económica, y por eso invierten 800 mil millones de euros en gasto militar.

Por eso la ex GKN es un ejemplo que no pueden permitirse. Porque una comunidad consciente, que se levantó a partir de la convergencia entre luchas por la justicia social y climática, muestra que existe una alternativa. Muestra que hay una lucha con un plan por el trabajo digno, por la transición climática, por una vida bella. Y para autogestionar el propio trabajo y la propia vida.

Los trabajadores de la ex GKN anularon cualquier contraposición entre justicia social y justicia climática. Son, al mismo tiempo, «decrecimiento feliz» y la clave de un crecimiento equilibrado, capaz de frenar el declive económico, crear empleo y bienestar a partir de la satisfacción de las necesidades humanas y de la transición climática.

Método Flotilla

Por eso insisten con un plan de reindustrialización. Con una última innovación: el método Flotilla. «La Flotilla nos mostró —cita el colectivo de trabajadores de GKN— cuán fuertes somos cuando ponemos nuestros barcos en el mar, cueste lo que cueste, sin pedir permiso. Por eso, esta nueva campaña zarpará con barcos grandes o pequeños, con una parte del proyecto o con su totalidad. Y cada paso que demos será una bofetada en la cara de todo un sistema. Será la demostración de que nosotros somos todo y ellos no son nada».

Así, el proyecto ahora es alcanzar un nuevo objetivo de 2 millones de euros, que se sumarán a los compromisos previos. Se trata de un gran esfuerzo desde abajo para poner en marcha el plan de industrialización, basado en los propios recursos de los trabajadores y en una enorme comunidad solidaria que se extiende por toda Italia, para crear una forma cooperativa de producir y de trabajar.

¿Qué demuestra que el proyecto no es solo una forma de conciliar los propios intereses con los del capital? Los números de la lucha: más de 1600 días de asamblea permanente, todavía en curso; 15 meses de salarios impagos; miles de firmas reunidas en diciembre de 2022 en el área de Florencia, en apoyo a la creación de una fábrica pública socialmente integrada; 12 manifestaciones, con decenas de miles de personas de toda Italia y Europa; 3 ediciones anuales del Festival de Literatura de la Clase Trabajadora (y la cuarta en preparación); 4 libros; 3 documentales; 1 obra teatral; 1 ley nacional contra la deslocalización y 1 ley regional para la creación de consorcios industriales públicos que apoyen el rescate cooperativo de empresas; 1 plan industrial, nacido tras tres años de gestación, que superó con éxito cuatro procesos de auditorías (técnica, comercial e industrial, de octubre de 2024 a junio de 2025), coordinados por consultores independientes contratados por el principal inversor en la mesa de financiamiento; 1,5 millones de euros comprometidos mediante participación popular, en apoyo del plan de reindustrialización elaborado por los trabajadores de la ex GKN, con el respaldo de investigadores y personas con saberes profesionales.

«Estos números no alcanzaron», nos dicen desde el colectivo de trabajadores: desmontar cada coartada técnica no alcanzó para convencer a quienes tenían el poder de decidir a favor del plan y ponerlo en práctica. Ahora le toca a nuestro mundo abandonar también toda coartada, buscando y exigiendo una alternativa a las estrategias letales de nuestros gobiernos, que apuntan a elevar el empleo mediante el rearme y la reconversión de fábricas en industrias militares.

El objetivo de esta nueva campaña es reunir al menos 2 millones de euros, para sustituir a los «inversores de impacto social» que debían haber aportado esa suma (1 millón en capital y 1 millón en cuasi capital) y que, tras 9 meses de auditorías y procesos de evaluación, decidieron postergar su resolución de manera indefinida. Al día de hoy, además, ninguna dirigencia de las federaciones cooperativas italianas expresó oficialmente su disposición para invertir en el plan.

¿Hacerlo solos?

El objetivo mínimo de la campaña apunta a garantizar la disponibilidad de los recursos necesarios para poner en marcha una o más partes del plan industrial. Esto supone que la planta de Campi Bisenzio, donde se encuentra la ex GKN, esté efectivamente disponible, o que puedan habilitarse otras plantas adecuadas para los nuevos tramos de la línea de producción. Ganar esta pelea no será fácil: con el paso de los meses se consumen los seguros de desempleo, única fuente de ingreso para los trabajadores, despedidos de manera definitiva en marzo de 2025. Ese dinero podría haberse usado, en cambio, como capital para la cooperativa (estimado de forma conservadora en 600.000 euros en nuestro plan de negocios). Pero los trabajadores no están solos en creer en esta victoria:

Gracias a ARCI, la asociación cultural más importante de Italia, heredera de la histórica tradición de las Casas del Pueblo, la campaña se difundirá en cada circolo del país, que podrá reunir donaciones de sus miembros y transferirlas directamente a la cuenta abierta en esta página.

Gracias a más de mil personas que invirtieron en la campaña de participación popular en Ener2crowd, los trabajadores saben que no están solos en creer en esta victoria.

Gracias al apoyo de Banca Etica, que resolvió de manera condicionada un respaldo de 2,5 millones de euros para el plan, sabemos que podemos contar con financistas que eligieron el lado correcto.

Pueden sumarse resoluciones de otros inversores institucionales (dos bancos y un inversor institucional de la administración de la Región Toscana), por un total de 3,1 millones de euros.

Ahora es el momento de «subir el volumen» de esta iniciativa con un proceso de solidaridad más amplio. No solo por estos trabajadores, sino por una perspectiva común para rehabilitar la idea de producción y control por parte de los trabajadores.

Para dar cuenta de esta visión política, si el proyecto no lograra arrancar, todos los fondos reunidos se destinarán a financiar el primer fondo mutual de resistencia a nivel nacional. Será una forma de recoger el legado de esta lucha apoyando otras peleas en defensa del trabajo digno. En caso de que ninguna parte del plan cobre vida, las asambleas de los miembros financiadores decidirán si se crea el fondo de ayuda mutua y resistencia, que funcionaría como un instrumento permanente de mutualismo conflictivo en nuestro país.

Si te interesa saber más:

La versión pública del plan industrial
La presentación de la cooperativa y su funcionamiento
El crowdfunding

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Publicado en Artículos, homeIzq, Italia, Política, Protesta, Sociedad and Trabajo

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