Brasil combina una riqueza social y cultural extraordinaria con uno de los niveles de desigualdad más extremos del mundo. Incluso bajo el lulismo, las reformas resultan insuficientes para quebrar la estructura del capitalismo periférico brasileño.


Brasil combina una riqueza social y cultural extraordinaria con uno de los niveles de desigualdad más extremos del mundo. Incluso bajo el lulismo, las reformas resultan insuficientes para quebrar la estructura del capitalismo periférico brasileño.
El MST de Brasil está cerca de los dos millones de miembros y ocupa un lugar central en la pelea por la democracia y la igualdad. Y lo logró enarbolando la bandera militante más improbable: la comida orgánica.
La detención efectiva de Jair Bolsonaro fue posible por una combinación de numerosos factores, que es necesario desentrañar y analizar. Pero las batallas decisivas son las que vienen.
La solidaridad con Palestina tiene una larga historia en Brasil. Pero, aunque Lula condenó al genocidio y retiró a su embajador, el Estado brasileño mantiene numerosas colaboraciones con Israel.
Las movidas agresivas de Donald Trump —desde los aranceles hasta los ataques a embarcaciones en el Caribe, pasando por la injerencia en las elecciones argentinas— están uniendo a las fuerzas progresistas latinoamericanas y apuntalando las expectativas políticas de la izquierda.
Una reflexión sobre el presente y futuro de la izquierda brasileña y un alerta sobre los riesgos de subestimar el peligro reaccionario. No hay forma de superar al lulismo sin primero derrotar al bolsonarismo y sin que se produzca un auge de la lucha de masas.
La histórica condena del expresidente Jair Bolsonaro a 27 años de prisión es una señal de la buena salud de las frágiles instituciones democráticas de Brasil. Pero no supone un final definitivo al largo asalto de la derecha contra la democracia brasileña.
Al aferrarse a la primacía estadounidense mediante la fuerza y la intimidación, Donald Trump está, irónicamente, socavando el poder global de Estados Unidos. Un saboteador interno difícilmente podría hacerlo mejor que él con su incompetencia absoluta.
La confianza manifestada por Lula respecto de las próximas elecciones brasileñas podría ser temerariamente optimista. Porque la realidad es que su Gobierno se está debilitando, y no a la inversa.