Aunque los indicadores económicos favorecen a Lula, la elección de 2026 en Brasil sigue abierta: la extrema derecha conserva una implantación social profunda, el país continúa fracturado y la batalla contra el bolsonarismo exigirá mucho más que una campaña defensiva.
Artículos publicados por: Valerio Arcary
Historiador, militante del PSOL (Resistencia) y autor de O Martelo da História. Ensaios sobre a urgência da revolução contemporânea (Sundermann, 2016).
Cuba enfrenta hoy una ofensiva contrarrevolucionaria abierta. En nombre del «malestar social», Washington apuesta a provocar una implosión interna para consumar la recolonización de la isla. Defender a Cuba no es una opción moral, sino una obligación política de la izquierda.
La primera vuelta de las presidenciales en Portugal dejó una señal de alarma: mientras la izquierda se derrumba, la extrema derecha de Chega consolida su avance. El resultado no se explica solo por la retórica xenófoba, sino por una crisis social profunda y la connivencia de la derecha tradicional.
Lejos de la neutralidad abstracta, la tradición marxista ha pensado históricamente cómo intervenir en conflictos asimétricos entre potencias dominantes y Estados periféricos. El caso venezolano vuelve a colocar ese dilema en el centro de la escena.
No es necesario estar de acuerdo con Maduro para reconocer que es un preso político y exigir su libertad. Nadie tiene que ser chavista para defender la soberanía de Venezuela. Quien en la izquierda no lo haga se sumirá en la deshonra, la vergüenza y la infamia.

Brasil combina una riqueza social y cultural extraordinaria con uno de los niveles de desigualdad más extremos del mundo. Incluso bajo el lulismo, las reformas resultan insuficientes para quebrar la estructura del capitalismo periférico brasileño.
La ofensiva de Trump contra Venezuela marca la mayor escalada estadounidense en la región desde la Guerra Fría. Lo que ocurra allí puede definir el nuevo marco político para América Latina.
La detención efectiva de Jair Bolsonaro fue posible por una combinación de numerosos factores, que es necesario desentrañar y analizar. Pero las batallas decisivas son las que vienen.
Una reflexión sobre el presente y futuro de la izquierda brasileña y un alerta sobre los riesgos de subestimar el peligro reaccionario. No hay forma de superar al lulismo sin primero derrotar al bolsonarismo y sin que se produzca un auge de la lucha de masas.
El imperialismo sigue estructurando el sistema mundial; comprender su nueva morfología es clave para interpretar las dinámicas actuales de crisis y confrontación.







