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Movimiento Victoria Ciudadana

«Puerto Rico es tierra fértil para el avance de ideas anticapitalistas»

En medio de una profunda crisis económica y social, las elecciones en Puerto Rico de noviembre de 2020 mostraron una grata novedad: la irrupción del Movimiento Victoria Ciudadana.

Entrevista por Georgina Martínez Antúnez y
Emilio Téllez Contreras

 

 

Conversamos con Rafael Bernabe, referencia socialista en Puerto Rico y recientemente electo senador. Junto con otros luchadores sociales, conformaron el Movimiento Victoria Ciudadana y lograron obtener el tercer lugar en las últimas elecciones.

Este nuevo espacio político, creado hace menos de dos años y nacido al calor de las movilizaciones  históricas del pueblo puertorriqueño de 2019, constituye una herramienta fundamental para iniciar el camino hacia el fin del bipartidismo y la construcción de una alternativa política.

 

ET / GM

¿Cuál es su balance sobre las recientes elecciones en Puerto Rico? En particular, nos gustaría saber qué apreciación hace sobre los resultados obtenidos por Victoria Ciudadana, partido por el que usted ha resultado elegido Senador.

 

RB

Nuestro balance, para el país en general y para las luchas progresistas en Puerto Rico es que ha sido un proceso muy positivo. La política puertorriqueña ha estado controlada por dos partidos que se han alternado en el poder durante los últimos cincuenta años: el Partido Popular Democrático y el Partido Nuevo Progresista, que se distinguen en cuanto a su posición sobre el status de Puerto Rico y su relación con los Estados Unidos pero que, en muchos otros campos –sobre todo, en política económica o laboral– tienen posiciones muy similares.

Hay que decir que, desde el año 2006, Puerto Rico atraviesa por una crisis económica muy grave. La economía de Puerto Rico no crece y se han perdido más de 200 mil empleos. Como resultado de esa crisis, el apoyo a esos dos partidos dominantes se ha ido desgastando paulatinamente. En estas últimas elecciones, el partido que todo indicaba iba a ganar la gobernación de Puerto Rico, el Partido Nuevo Progresista, lo hizo solo con un 33% de los votos. Es decir que el partido ganador es un partido minoritario.

El otro partido históricamente dominante, el Partido Popular Democrático, obtuvo el 31%. Así que los dos partidos que han dominado la política puertorriqueña el último medio siglo salen tremendamente debilitados de este proceso. El gobernador va a tener poquísima legitimidad, porque representa a una minoría. A la vez, dos fuerzas políticas que habría que describir como fuerzas de izquierda o progresistas de diferentes matices, el Movimiento Victoria Ciudadana y el Partido Independentista Puertorriqueño, obtuvieron casi el 15% cada uno. Sumados, no están lejos de lo que obtuvo el partido ganador. Así que es un fortalecimiento muy grande de los sectores progresistas, por lo menos en el terreno electoral.

Victoria Ciudadana logró lo que no se conseguía desde la década de 1950: que un partido nuevo logre elegir cuatro representantes, a los que se suman los dos legisladores electos por el Partido Independentista.

Al mismo tiempo, en la contienda para la alcaldía de la capital San Juan (un puesto muy importante) el candidato de Victoria Ciudadana, Manuel Natal, logró dar la pelea hasta último momento al candidato del Partido Nuevo Progresista. Natal ganó el voto el día de las elecciones, pero cae en desventaja al contarse el llamado «voto ausente y adelantado», en el que han existido muchas irregularidades, por no decir fraude. Aunque el PNP logró finalmente imponer su candidato, ha sido una demostración de fuerzas extraordinaria por parte de Victoria Ciudadana, y realmente estamos muy contentos con los resultados.

Como tú señalaste, Victoria Ciudadana es un movimiento que nació básicamente en diciembre de 2018, cuando tuvimos las conversaciones que nos llevaron a su creación, anunciada en marzo de 2019. Así que este movimiento no tiene todavía ni dos años de vida. Añado que los legisladores que hemos elegido son un grupo interesante. Hay una abogada, Mariana Nogales, que es una persona muy conocida en el terreno de la lucha por los derechos democráticos, los derechos civiles de diferentes sectores de la población; Ana Irma Rivera Lassen, líder feminista muy conocida, afrocaribeña, afropuertorriqueña, una luchadora contra el racismo, miembro y defensora de la comunidad LGBTTTI; Eva Prados, que es una compañera que se ha destacado en la lucha por la auditoría de la deuda y contra las políticas de austeridad; José Bernando Marquez, joven abogado, y yo, que soy desde hace años activista político y social. También soy una persona que mucha gente conoce como defensor de la independencia de Puerto Rico y como socialista. Así que es un grupo interesante el que ha entrado a la legislatura.

 

ET / GM

¿Cuáles cree que fueron los aciertos de Victoria Ciudadana para lograr, en tan poco tiempo, una posición tan buena en estas elecciones?

 

RB

Bueno, nosotros podemos tomar el crédito de haber percibido la oportunidad… es decir, nos favorecieron las circunstancias que está viviendo el país.

Puerto Rico está en depresión económica desde hace década y media. El gobierno intentó mitigar la crisis tomando cada vez más dinero prestado, aumentando una deuda que se hizo impagable. Por ello Estados Unidos (a través de la Junta de Control Fiscal) está imponiendo medidas de austeridad muy severas sobre la población. Así tenemos, por un lado, la crisis económica y, sobre ella, las políticas de austeridad. Sobre esa situación vino la calamidad del huracán María, que afectó a Puerto Rico en 2017 causando daños por más de 90 mil millones de dólares. Una seguidilla que ha ido generando una molestia terrible con los dos partidos históricamente dominantes.

Ese descontento estalló en 2019, cuando se reveló una conversación de chat entre el gobernador (del Partido Nuevo Progresista, electo en 2016) y alguno de sus allegados. Esa conversación estaba llena de comentarios homofóbicos, sexistas y ofensivos hacia diferentes personas. Esto provocó una movilización constante y creciente de más de 20 días, que culminó  en la actividad de protesta más grande que ha habido en la historia de Puerto Rico. Se juntaron cerca de un millón de personas. Eso obligó a que el gobernador renunciara. Por primera vez en la historia de Puerto Rico, la movilización en las calles obligaba a un gobernante a renunciar.

Victoria Ciudadana, sin dudas, ha sido producto y se ha nutrido de ese descontento. Se ha nutrido de un ambiente en que un sector mucho más grande de personas estuvo dispuesto a romper con los partidos dominantes y buscar nuevas opciones.

El otro elemento que habría que mencionar es que Victoria Ciudadana adoptó una posición un poco distinta respecto al tema del status (es decir, la relación con Estados Unidos) que el resto de los sectores progresistas. Adoptamos la posición de no asumir la defensa de una opción de status. Es decir, Victoria Ciudadana no defiende ni la estadidad, ni la independencia, ni tampoco la libre asociación, que son las tres opciones que históricamente se han impulsado.

Victoria Ciudadana plantea que Puerto Rico es una colonia y que hay que salir de esa subordinación colonial. Plantea que tenemos que diseñar un mecanismo para ello, y hacemos una propuesta en ese sentido. Pero el movimiento está abierto a personas que defiendan o que apoyen cualquier opción de status. Para coger un ejemplo: un trabajador que sea estadista (que defiende la estadidad para Puerto Rico) puede ser miembro de Victoria Ciudadana y puede votar por Victoria Ciudadana. Un trabajador que sea independentista también. De igual forma, entre los candidatos de Victoria Ciudadana hubo personas que son estadistas, independentistas y defensores de la libre asociación.

El fundamento de la unidad, por lo tanto, y la definición del movimiento, no giró en torno a la defensa de una opción de status, sino la defensa de un programa que se podría resumir como antineoliberal. Un programa en contra de la privatización, en contra de las medidas de austeridad, favorable a la medidas en defensa del ambiente, defensor de los servicios públicos, por la auditoría de la deuda, por la anulación de buena parte o la totalidad de esa deuda, por la descolonización… Toda una serie de exigencias favorables a la clase trabajadora, a las mujeres, a los estudiantes, a la gran mayoría de la población.

 

ET / GM

¿Cuáles son las expectativas de Victoria Ciudadana de aquí en adelante?

 

RB

Nuestra perspectiva, en pocas palabras, puede resumirse en la consigna «en la urnas y en las calles». Debemos estar y participar en el proceso electoral, y debemos estar y participar en las movilizaciones. Estamos muy vinculados al movimiento obrero, al movimiento sindical, al movimiento de mujeres, al movimiento ambiental, que está muy activo en Puerto Rico. Nosotros venimos de esas luchas, de las luchas estudiantiles, de las luchas en defensa de la Universidad de Puerto Rico. Para nosotros, estar en la legislatura no implica darle la espalda o abandonar esas luchas, para nada. Queremos pensar las representaciones en la legislatura de manera conectada, apoyando y promoviendo la organización de los movimientos que actuan por fuera de ella.

Sabemos que las medidas progresistas que mañana sometamos serán probablemente bloqueadas por los legisladores de los dos partidos dominantes, que todavía tienen mayoría en los cuerpos legislativos. La única manera para que ese tipo de medidas se puedan aprobar es que, junto con nuestra presentación, haya movilizaciones fuera de la legislatura apoyando y exigiendo la adopción de esas medidas.

Nuestro objetivo, la medida de un buen trabajo en la legislatura, para nosotros, pasa por que se fortalezcan los movimientos de fuera, y que en 2024, cuando vengan las próximas elecciones, estemos en capacidad de aumentar nuestro peso electoral. Pero aunque hay que pensar desde ahora en 2024, no sabemos qué pasará en estos años. No creo que vayan a ser años de tranquilidad política y social en Puerto Rico, porque la situación es tanto o más grave que hace dos años. Tendremos que estar en la legislatura y en la calle.

 

ET / GM

¿Cómo valora, de manera global, la situación social y política de Puerto Rico en el contexto de una recesión económica mundial y las afectaciones de la pandemia?

 

RB

Puerto Rico es una colonia de Estados Unidos. Está subordinado política y económicamente. Esto quiere decir que buena parte de los sectores más importantes de nuestra economía están bajo el control de grandes empresas de los Estados Unidos, tanto en la producción como en el comercio. Tenemos una estructura económica colonial que nunca ha sido capaz de proveer empleo suficiente para la fuerza laboral puertorriqueña. Tenemos una tasa de participación laboral que está cerca del 40%. La economía dejó de crecer. Se han perdido entre 200 y 250 mil empleos. Eso es, más o menos, el 20% de los empleos que había hace catorce años.

La pasada década ha sido la primera en siglos que la población decreció. El país se ha ido despoblando como resultado de esta crisis económica. Así que la situación económica es muy grave. A esto se suma la crisis de la deuda, que conduce a la creación de la Junta de Control, que impone políticas de austeridad terribles sobre la clase trabajadora con el objetivo de reservar la mayor parte de los recursos para el pago de la deuda. La Junta sabe que una parte de la deuda no se va a poder pagar, pero buscan a cualquier precio que esa parte sea lo más chica posible, y ello implica reducción en los gastos de salud, de educación, de pensiones, en el empleo público… Ya se ha visto en otros países.

Sobre esa situación, como comentaba antes, se montó el golpe enorme que significó el huracán María, causando daños en toda la infraestructura del país por más de 80 o 90 mil millones de dólares. Ahora, el último año, se ha sumado también la pandemia y sus consecuencias socioeconómicas. La situación es de crisis profunda. Pero también abre una ventana de oportunidad para que los sectores progresistas puedan articular un proyecto alternativo.

 

ET / GM

¿Cuál es la situación de los movimientos sociales de Puerto Rico, y qué relación hay con Victoria Ciudadana?

 

RB

Si fuese a resumir la situación de los movimientos sociales, diría que es una especie de paradoja. Por un lado, hay una gran efervescencia. Hay muchísimas iniciativas de organización de diverso tipo, pero al mismo tiempo falta coordinación entre esos espacios. Existe gran cantidad de esfuerzos pero, a mi modo de ver, bastante fragmentados. No hay ninguna estructura que coordine, que vincule, que conecte, que permita elaborar un programa mínimo compartido y acciones unidas alrededor de ese programa.

Hay mucha actividad, pero también mucha fragmentación. Eso me parece que nos debilita. En los movimientos tenemos desde las estructuras más tradicionales del movimiento obrero, que todos conocemos y que han tenido un rol muy importante en las luchas históricas en Puerto Rico –con sus altas y bajas–, hasta nuevos movimientos sociales, con otros estilos.

Para darte un ejemplo: en la lucha contra el gobernador Roselló y las protestas del verano de 2019, muchos sindicatos proveyeron los elementos materiales necesarios para las grandes movilizaciones. Si uno moviliza un millón de personas, necesita una gran cantidad de vehículos, necesita sistema de sonido, necesita tarimas, se necesitan servicios sanitarios portátiles, primeros auxilios, gente que ayude a dirigir las rutas… un montón de elementos. Buena parte de todo ese personal y equipo lo proveyeron las organizaciones obreras.

También tenemos un movimiento feminista con agrupaciones de mujeres que está muy activo y que es muy visible. Hay un problema muy grave: la violencia de género, cuyo aspecto más extremo son los feminicidios. El movimiento feminista ha exigido antes, durante y después de las movilizaciones de 2019 que se declarare un estado de emergencia nacional para atender la situación.

En Puerto Rico, además, tenemos un movimiento ambiental muy fuerte. Una de las consecuencias del tipo de desarrollo industrial capitalista colonial que hemos tenido es el maltrato de la naturaleza. Hay luchas contra la instalación de nuevos hoteles en las costas, contra proyectos para incinerar basura, contra la generación de electricidad con carbón, por la protección de tierras agrícolas, entre otras cuestiones.

El movimiento LGBTTI también está muy activo. Y la Universidad de Puerto Rico ha sido un espacio de importantes luchas estudiantiles. Así yo podría seguir enumerando, hay muchos grupos que están activos en distintos frentes.

Pero respecto a la segunda parte de tu pregunta, la relación de Victoria Ciudadana con los movimientos sociales no es orgánica. No hay organizaciones que están afiliadas a Victoria Ciudadana, aunque muchas de las personas que componen Victoria Ciudadana o incluso que son candidatos (algunos electos) vienen de esas luchas. Yo he estado vinculado a las luchas más bien sindicales y universitarias, Ana Irma Rivea Lassen a las luchas feministas y de la comunidad LGBTTI, Mariana Nogales también en las luchas sindicales, en defensa de los derechos democráticos… Es decir, hay muchas personas en el Movimiento que vienen de esas luchas y por eso es que están en Victoria Ciudadana.

Sí recibimos el apoyo de una organización sindical importante: el Sindicato Puertorriqueño de Trabajadores, que organiza sobre todo trabajadores del sector del gobierno. Es la filial en Puerto Rico de una organización sindical norteamericana que se llama Service Employees International Union (SEIU), que es un sindicato norteamericano muy importante. Funcionan con bastante autonomía y ellos asumieron la posición –que a mi me parece muy buena– de que, en lugar de estar apoyando candidatos de los partidos patronales a ver cuál es el menos malo, apoyarán un nuevo proyecto, como lo es Victoria Ciudadana, comprometido con impulsar una agenda favorable para la clase trabajadora.

 

ET / GM

¿Cuáles son las posibilidades de una perspectiva socialista en Puerto Rico y qué vinculación podría tener con la experiencia del DSA y Bernie Sanders en Estados Unidos?

 

RB

Primero que nada, es importante señalar que en Puerto Rico ha habido históricamente un movimiento socialista independentista. Minoritario, pero muy visible, bastante visible. Aquí también hay una especie de situación paradójica. Desde el punto de vista estrictamente numérico, se trata de movimientos minoritarios. Pero si tú miras el movimiento sindical, el movimiento de mujeres, el movimiento ambiental, el movimiento estudiantil, muchas veces –por no decir siempre– quienes dirigen estos movimientos, o sus activistas más destacados, son precisamente independentistas y socialistas. La gente los conoce, sabe que son socialistas y los apoyan como líderes a pesar de que quizá a nivel electoral no votan por ellos o, en términos más generales, no se identifican con sus ideas. O sea que siempre ha habido un espacio mayor que en Estados Unidos para hablar de alternativas al capitalismo.

La experiencia de DSA no ha sido tan importante porque aquí se conoce relativamente poco. Ha sido más importante e interesante la experiencia de Bernie Sanders. Tú podrás hacer todas las críticas que quieras sobre alguna limitación de su perspectiva, pero en un país donde la palabra socialismo era casi un tabú, él logró llevarla al debate político más amplio. Le dio una legitimidad a la idea del socialismo que no tenía en el pasado. Por lo tanto, se hace más fácil hablar de estos temas.

Yo creo que la manera de que las ideas del socialismo avancen en Puerto Rico en este momento es no limitarnos a crear una pequeña organización socialista con su programa y demás, y pretender reclutar individualmente personas a esa organización. Eso hay que hacerlo, sin duda.  Pero nuestra apreciación, ya desde 2011, es que aunque en momentos de crisis un número creciente de personas va a romper con los partidos tradicionales, su opción inmediata no es ingresar a una organización socialista revolucionaria. Tenemos que crear un movimiento, crear estructuras progresistas con un programa antineoliberal, con un programa favorable a la clase trabajadora, un programa defensor del ambiente que pueda incorporar a personas que están rompiendo con los partidos tradicionales de la clase patronal pero que no son socialistas.

Nosotros no escondemos nuestra esperanza de que, como producto de esa experiencia de trabajo conjunto, un número cada vez mayor efectivamente avance hacia posiciones anticapitalistas, que se planteen la necesidad de un cambio más profundo.

Y esta no es una perspectiva nueva. En definitiva, lo que necesitamos es un «programa de transición», unas propuestas que la gente pueda apoyar con su nivel de conciencia actual, como puede ser, por ejemplo, el oponerse la Junta de Control Fiscal porque no quieren que les bajen las pensiones. Eso lo puede entender cualquier pensionado. No hay que ser socialista para entender esto. O la demanda de cerrar la planta productora de electricidad con carbón porque te está contaminando, porque te está envenenando. Son demandas que permiten avanzar hacia un cuestionamiento más integral del capitalismo.

Hay terreno fértil para que las ideas anticapitalistas avancen en Puerto Rico. No va a pasar de un día para otro y no lo vamos a lograr si adoptamos una actitud sectaria. Hay que estar dispuestos a trabajar en los movimientos más amplios, incluso políticos, como Victoria Ciudadana, que es heterogéneo. Trabajar lealmente, sin manipular, sin imponer pero sin esconder nuestras ideas.

Cierre

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Published in Elecciones, Entrevistas, homeIzq, Política, Puerto Rico and Sociedad

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