Algunas consideraciones sobre el auge de la extrema derecha y la solidez del antifascismo.


Algunas consideraciones sobre el auge de la extrema derecha y la solidez del antifascismo.
Para un sector del capital francés, el Rassemblement National de Marine Le Pen es deseable; para otro, un mal menor. Pero para los dos, Melenchón es la encarnación de Satán.
Emmanuel Macron afirma que «nadie» ganó las elecciones francesas. En un artículo de opinión, Jean-Luc Mélenchon insiste en que la izquierda fue la primera, y tiene derecho a gobernar.
La apuesta electoral de Emmanuel Macron fue un error de cálculo, pero el ascenso de la extrema derecha también es producto de toda su presidencia.
Ante el auge de la extrema derecha en Francia, Frédéric Lordon reflexiona sobre los riesgos de la situación política actual, el posible papel del Nuevo Frente Popular y los límites de las posiciones ultraizquierdistas en estas coyunturas.
La crisis política que vive Francia ha entrado en una fase aguda. La extrema derecha parte con ventaja para las elecciones, pero el Nuevo Frente Popular puede plantarle cara si los movimientos sociales intervienen activamente en la contienda.
El Nouveau Front Populaire de los partidos de izquierda tiene una posibilidad real de detener a la extrema derecha, y ha presentado un programa radical para reconstruir la deteriorada democracia francesa.
El Nuevo Frente Popular representa la mejor oportunidad de la izquierda francesa para bloquear el camino de Marine Le Pen. Pero es necesario de democratizar la toma de decisiones.
El Partido Socialista francés está en alza antes de las elecciones europeas, pero su campaña también tiene como objetivo acabar con la alianza de los partidos de izquierda franceses.
Los trabajadores franceses votan al ultraderechista Rassemblement National en mayor medida que a otros partidos, pero lo más frecuente es que ni siquiera voten. Marine Le Pen ha sabido explotar el vacío dejado por el declive de las organizaciones obreras.