Las derechas mexicanas, a diferencia de otras del continente que apostaron con éxito por la vía electoral, aprovechan el ataque a Venezuela para pedir una intervención estadounidense e intentar llegar al poder mediante la violencia.
Notas publicadas en homeCentro
Liebknecht fue uno de los padres de la socialdemocracia alemana, quien supo acercar el marxismo a la clase trabajadora y comprendió que el movimiento debe ser internacionalista para triunfar.
Si las guerras de género funcionan desplazando el conflicto de clases hacia el terreno cultural, la respuesta no puede limitarse a defender posiciones en ese mismo terreno, porque implicaría aceptar los términos del debate de las derechas radicales.
El artista alemán Max Beckmann suele ser considerado el principal apóstol de la desesperación de la Alemania de entreguerras. Sin embargo, aunque él enfatizaba su carácter apolítico, su obra reflejó un estado espiritual que nunca logró escapar de la política.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán entrelaza numerosos elementos geopolíticos clave, que van desde la apuesta inmediata para controlar vías estratégicas de circulación comercial hasta el inicio de una reorganización regional a gran escala.
En tiempos de amenaza del auge fascista, una izquierda que solo se limite a resistir está destinada a ser derrotada innumerables veces.
En Uruguay, la emergencia de la extrema derecha es amortiguada por un ciclo progresista extraordinariamente resiliente. Sin embargo, ese mismo progresismo se muestra cada vez más escaso de ideas, energías e incluso intenciones de transformación.

Nancy Fraser repasa su relación intelectual y política con Jürgen Habermas: la marca decisiva que dejó en su formación, sus límites teóricos y las razones de un distanciamiento culminado por su postura sobre Gaza.
Los encuentros «No Kings» ya superaron el liberalismo antitrumpista más elemental: hoy expresan un mensaje claramente antibelicista, antioligárquico y bastante más consistente que la oposición liberal del primer mandato de Donald Trump.
Algo cambió en los últimos meses en Argentina. No de manera definitiva ni irreversible, pero cambió. La pregunta ya no parece ser si el gobierno de Javier Milei puede ser derrotado, sino en qué plazos y, sobre todo, de qué forma.








