Los divagues sobre el Anticristo del multimillonario tecnológico Peter Thiel expresan una mirada lúgubre y apocalíptica de la política mundial. Puede parecernos delirante, pero su riqueza y poder no nos permiten ignorarlo.
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Los titanes tecnológicos son indiferentes a la humanidad. Desde Peter Thiel hasta Elon Musk, muchos adhieren a una visión del mundo que imagina que considera como un progreso el reemplazo de los seres humanos por poshumanos digitales.
Sabemos que Donald Trump estuvo muy cerca de un abusador sexual de menores tan prolífico como Jeffrey Epstein. ¿Esa asociación fue utilizada por Israel para acumular influencia y condicionar la política de Estados Unidos?
Los primeros meses del segundo gobierno de Trump confirman una profundización de sus aspectos más autoritarios. Esta reconfiguración profunda del orden político bien puede definirse como neofascista.

En el panorama político europeo contemporáneo, nuestros gobernantes parecen cada vez más decididos a llevarnos hacia la catástrofe, con un enfoque de «ojos bien cerrados» que ignora por completo las lecciones del siglo XX.
Pese a la conmoción que generó el atentado contra el precandidato Miguel Uribe y los intentos desestabilizadores de políticos-mafiosos y medios de comunicación, el proceso de cambio sigue firme. Amanecerá y veremos.
Vástago de la derecha mexicana, Nicolás Medina Mora promete una ventana a la élite del país en su debut en la autoficción, América del Norte. Si realmente hubiera sido así, el libro sería fascinante. En cambio, se enreda en reflexiones sobre la blancura.
Después de lograr el primer alunizaje de una empresa privada, la start-up tejana Intuitive Machines está depositando los desechos de los ricos en la superficie lunar, una sombría señal de cómo los superricos planean plantar su bandera más allá de nuestro planeta.
Los liberales creen que el mayor obstáculo para la necesaria intervención climática es la falta de conciencia social y de liderazgo profesional. El verdadero problema es la ausencia de un programa de estabilización climática militante y dirigido por los trabajadores.
Los ultrarricos solo tienen una preocupación: escapar al desastre ambiental y social que su propia sed de riquezas generó. Su visión del futuro de la tecnología está puesta en función casi exclusiva de ese objetivo.








