Milei busca impulsar una reforma laboral y consolidar en Argentina un modelo neoliberal semejante al chileno o al colombiano. Pero para lograr ese objetivo necesitará pasar por encima de sindicatos, movimientos sociales y organizaciones democráticas.
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El programa neoliberal de Bill Clinton destruyó deliberadamente la seguridad social y facilitó la deslocalización de la industria, una política de la que la clase trabajadora estadounidense nunca se ha recuperado. Ahora, Javier Milei busca su consejo.
Aunque el plan de privatizaciones se presente como una mera estrategia para maximizar la eficiencia de empresas hoy en manos del Estado, desde la izquierda tenemos que llamarlo por su nombre: se trata de un robo empresarial de bienes del pueblo.
Las nuevas derechas se encuentran embarcadas en una auténtica «guerra santa» contra todo lo que les huela a «marxismo cultural». Desde allí, buscan avasallar los derechos humanos, de las mujeres y de las minorías al mismo tiempo.
Los primeros días del gobierno de Milei confirman su decisión de llevar adelante una verdadera guerra contra la clase trabajadora. Ante las vacilaciones o complicidades de la Justicia, los legisladores y parte del sindicalismo, las posibilidades de frenar el brutal ajuste residen en la lucha popular.
Lo más sorprendente de la elección de Milei es que ha captado gran parte del voto de la clase trabajadora.
Milei encara el cuarto intento de reorganización neoliberal, y el ajuste que propone augura una guerra contra el pueblo. Pero para evaluar si se trata o no de un viraje histórico habrá que aguardar al inicio de su mandato y conocer qué respuesta popular encuentra.
A partir de ahora estamos en terra incógnita, con la obligación de ir construyendo un nuevo mapa político y nuevas herramientas para el próximo período. Un resultado electoral no es suficiente para derrotar a los sectores populares. Tenemos por delante una gran batalla social y política.
Del análisis del voto de Milei emergen dos determinantes, uno es la asociación de su voto con la informalidad laboral, el otro la crisis del voto peronista.
Este domingo el resultado del ballotage resolverá un aspecto de la situación política, sin duda muy importante, pero más allá del 19, aunque Milei saliera derrotado, persistirán las consecuencias de la crisis del peronismo.








