En Irán, Donald Trump le ha demostrado al mundo que incluso el inmenso poder de la principal potencia imperial del mundo tiene límites. Sus iniciales amenazas genocidas, al igual que su posterior capitulación, fueron consecuencia de esta realidad.
Notas publicadas en Israel
La pregunta «¿Israel tiene derecho a existir?» no es una indagación real sobre los derechos de las naciones, sino una manipulación del discurso que obliga a los palestinos a ofrecer garantías teóricas antes que sus denuncias puedan ser siquiera escuchadas.
Francesca Albanese es objeto de una campaña de acoso permanente por su rol como relatora de la ONU. En esta entrevista habla sobre los crímenes de la ocupación israelí, las protestas por Palestina y la «israelización» de las democracias liberales.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán entrelaza numerosos elementos geopolíticos clave, que van desde la apuesta inmediata para controlar vías estratégicas de circulación comercial hasta el inicio de una reorganización regional a gran escala.
Estados Unidos está atacando a Irán porque Donald Trump estaba decidido a arrastrar al país a una guerra a cualquier precio, pese a haber insistido una y otra vez en que haría exactamente lo contrario.
El historiador radicado en Jerusalén Lee Mordechai pasó los últimos dos años documentando la violencia israelí contra civiles en Gaza. En una entrevista, explica por qué el genocidio continuó incluso después del supuesto alto el fuego.
Presentados como una ofensiva contra el «mal», los ataques de Washington y Tel Aviv estrechan el margen de maniobra de Irán. En este escenario, los incentivos de Teherán se orientan cada vez más hacia la escalada como cuestión de supervivencia.
A pesar del genocidio en Gaza, Israel todavía tiene muchos clientes para sus exportaciones de alta tecnología, sobre todo armas. Pero experimenta una debilitante fuga de cerebros, ya que cada vez más israelíes laicos y educados eligen emigrar.
En Cisjordania, las mujeres enfrentan un acoso cotidiano por parte de colonos y tropas israelíes. Aunque Israel se presenta como un país avanzado en materia de derechos femeninos, la ocupación expone a las mujeres palestinas a la violencia.
El genocidio en Gaza radicaliza el proyecto colonial de larga data del sionismo. Pero el rechazo abierto de los dirigentes israelíes a cualquier posibilidad futura de un Estado palestino socavó su propia legitimidad internacional.









