La reciente condena de los asesinos de Marielle Franco expone los profundos vínculos entre la derecha brasileña y las milicias violentas. Pero también prueba que las instituciones democráticas aún pueden responder a la violencia derechista.
La reciente condena de los asesinos de Marielle Franco expone los profundos vínculos entre la derecha brasileña y las milicias violentas. Pero también prueba que las instituciones democráticas aún pueden responder a la violencia derechista.