Necesitamos enfrentar la propuesta reaccionaria de un proyecto político «afrocentrado», ni de izquieda ni de derecha. El mundo negro y el rojo son uno solo.
Artículos etiquetados como racismo
El auge de la extrema derecha en Francia ha ido acompañado del crecimiento de tendencias racistas y autoritarias entre los autodenominados centristas como Emmanuel Macron. La única forma de combatir la amenaza fascista es enfrentar directamente esas tendencias.
Malcolm X desafió la violencia del poder estadounidense, tanto en el extranjero como en su propio país. Su internacionalismo radical, que lo llevó a identificarse con los pueblos oprimidos desde el Congo hasta Palestina, hoy es relevante más relevante que nunca.
Trump impulsa el mito del racismo inverso, según el cual los blancos están siendo atacados y perdiendo derechos a manos de otras minorías. Este relato fantástico va de la mano con su compromiso con las cepas más extremas del sionismo.
Un alegato en defensa de la libertad y la igualdad.
Desde su fundación en la década de 1920, el Partido Comunista de Sudáfrica asumió la lucha contra el racismo como parte central de su política. En los últimos años, el rol del partido en el movimiento contra el apartheid por fin recibió el tratamiento histórico que merecía.
Un antirracismo «blanco» que apenas apunte a una limitada redistribución dentro de los límites del sistema solo sirve para naturalizar la desigualdad, relativizar la justicia social, fundar pequeñas tribus y desdeñar de lo público.
El Partido Demócrata, a todos los niveles, se pasó años adoptando políticas identitarias que principalmente sirvieron a los intereses de los profesionales, argumenta el sociólogo Vivek Chibber. Necesitamos volver a la clase.
Con la llegada de Donald Trump al poder, varias facciones del Partido Republicano compiten por imponer su dominio. Entre ellas están los «Groypers», el ala más derechista de la coalición, que busca que el partido adopte una agenda abiertamente nacionalista blanca.
El gobierno británico adjudicó a la empresa privada Serco un contrato de 200 millones de libras para vigilar electrónicamente a los ciudadanos no británicos. Un hombre en el limbo de la inmigración explica lo que significa estar marcado y vigilado constantemente.









