La inteligencia artificial se presenta como oportunidad, pero funciona con una lógica plenamente extractivista: la periferia produce datos y conocimiento que los gigantes tecnológicos de los países más desarrollados convierten en renta.


La inteligencia artificial se presenta como oportunidad, pero funciona con una lógica plenamente extractivista: la periferia produce datos y conocimiento que los gigantes tecnológicos de los países más desarrollados convierten en renta.
Cuando la política se presenta como una cuestión puramente técnica, la decisión no desaparece; se oculta. La tecnocracia no elimina el poder: lo vuelve opaco.
Según numerosas estimaciones, la expansión de la inteligencia artificial provocará una pérdida considerable de empleos. Ante esta perspectiva de disrupción profunda, resulta urgente comenzar a diseñar desde ahora respuestas políticas igualitarias.
Con el desarrollo de la inteligencia artificial avanzando a gran velocidad, algunos de los hombres más ricos del mundo pueden estar decidiendo ahora mismo el destino de la humanidad.
Hace tiempo que muchos temen que la inteligencia artificial y los robots sustituyan a los trabajadores. Pero se presta menos atención al creciente uso de sistemas algorítmicos que crean lugares de trabajo cada vez más autoritarios y explotadores.
El caos que rodea a Sam Altman y OpenAI revela hasta qué punto la tecnología puede estar impulsada por la fantasía.
Algunos impactos socioeconómicos de la Inteligencia Artificial y una postura socialista ante ellos.
Algunas tecnologías aumentan la productividad, pero otras remodelan nuestra sociedad y nuestra fisiología. Sea cual sea el futuro de la IA, la estrategia socialista debe ser la misma: incrementar el poder del trabajo.