Hace cincuenta años, Suecia intentó la transición democrática al socialismo más ambiciosa de la historia. Su arquitecto, un economista judío que fue testigo directo del ascenso de la Alemania nazi, estuvo motivado por el imperativo de no repetir nunca más los horrores del fascismo.
Notas publicadas en Suecia
A más de tres décadas del asesinato del primer ministro sueco Olof Palme a las puertas de un cine de Estocolmo, la policía nunca encontró al asesino y el crimen sigue impune.
La socialdemocracia sueca suele idealizarse como una benigna fuerza reformista que proporcionó bienestar a unas masas agradecidas. Sin embargo, el modelo fue producto de un radicalismo obrero al ahora los socialdemócratas se oponen.
Las elecciones en Suecia arrojaron como principales ganadores a los Demócratas de Suecia. Con orígenes explícitamente racistas y neonazis, renovaron su imagen y ahora se presentan como un «respetable» partido antinmigrante, euroescéptico y nacionalista.



