Un Green New Deal más ambicioso —verdaderamente popular— es factible. Pero para luchar por él debemos tener en claro si nuestros objetivos se enmarcarán en el plano de lo posible, que hoy gira en torno al capitalismo verde, o en lo realmente necesario: una ruptura sistémica de carácter ecosocialista.
Notas publicadas en #3

La tendencia antindustrial del ecosocialismo es «no científica»: su visión del futuro se apoya sobre la negación —romántica más que revolucionaria— de las condiciones materiales en las que vivimos. El futuro emancipatorio solo puede construirse a partir de los sistemas industriales y no en contra de ellos.
En los últimos años, la crisis ambiental se ha convertido en un tema insoslayable que solo una pequeña minoría se atreve a negar. Pero el cambio climático no se combate con declaraciones de buenas intenciones. Hacen falta acciones concretas, y Cuba —otra vez— sirve de ejemplo.

¿Qué sucede si no logramos prevenir la catástrofe que producirá el cambio climático? Las ciudades costeras serán las primeras en irse…
Pese a los avances en materia de redistribución de la renta, la base productiva sobre la que los gobiernos progresistas han asentado sus políticas coarta la posibilidad de avanzar en transformaciones de raíz.
Proliferan los programas de incentivos económicos, pero las emisiones mundiales siguen creciendo.
La idea de que no podemos hacer lo necesario para enfrentar la crisis climática porque implica «demasiado» siempre fue un mito interesado difundido por aquellos a quienes les conviene que nada cambie.
Necesitamos una perspectiva de reconstrucción ecológica amplia, y eso implica adoptar la geoingeniería como parte de nuestro proyecto.





