El crudo pesado venezolano es caro de extraer, harían falta años de inversión para aumentar la producción y, a los precios actuales, no está claro que sea rentable. La agresión actual tiene más que ver con el poder que con la economía.
Artículos publicados por: Matt Huber
Profesor adjunto de geografía en la Universidad de Syracuse. Es autor de «Lifeblood: Oil, Freedom, and the Forces of Capital».Para resolver la actual crisis ecológica global es necesario comenzar por comprender el modo en que el sistema capitalista ha transformado la relación de la humanidad con la tierra. El pensamiento de Karl Marx nos brinda las herramientas clave para ello.
La lucha contra el cambio climático requiere un cambio radical. Pero la idea del poscrecimiento vincula la visión de un futuro socialista a una reducción del rendimiento económico. Este es el camino equivocado.

La tendencia antindustrial del ecosocialismo es «no científica»: su visión del futuro se apoya sobre la negación —romántica más que revolucionaria— de las condiciones materiales en las que vivimos. El futuro emancipatorio solo puede construirse a partir de los sistemas industriales y no en contra de ellos.
Los debates en torno al consumo consciente no llevan a ningún lado. Solo la democratización de la economía puede salvarnos del colapso ecológico.





