El fenómeno Milei no constituye una mera alternancia de signo ideológico. Es la punta de lanza de un dispositivo que exige el vaciamiento de la democracia misma y el aniquilamiento del «otro» como sujeto político legítimo.
El fenómeno Milei no constituye una mera alternancia de signo ideológico. Es la punta de lanza de un dispositivo que exige el vaciamiento de la democracia misma y el aniquilamiento del «otro» como sujeto político legítimo.