Los hinchas del Maccabi de Tel Aviv que causaron disturbios en Ámsterdam corearon lemas como «En Gaza no hay escuelas, porque no quedan niños».
Artículos publicados por: David Broder
Historiador, editor de Jacobin Magazine (EE.UU) y autor de First They Took Rome (Verso, 2020).En nombre de una oposición constructiva, Marine Le Pen ha dado a conocer sus condiciones para tolerar al nuevo primer ministro Michel Barnier. Su partido quiere demostrar que está preparado para gobernar, pero su postura respecto a los planes de austeridad de Barnier es ambigua.

La izquierda global se ha alejado de la clase social como identidad organizativa, lo que ha permitido a la derecha vender una política de identidad de la clase obrera desvinculada de la perspectiva socialista.
Emmanuel Macron ha nombrado a Michel Barnier primer ministro de Francia, tras obtener el acuerdo de Marine Le Pen. La creación de un gobierno dependiente de su bendición es otro paso en la marcha de la extrema derecha hacia el poder.
Si en los años noventa Italia fue un laboratorio para el fin de los partidos de masas, ahora pareciera ser uno de los primeros países en ver cómo vuelve a cobrar fuerza una división convencional izquierda-derecha.
La apuesta electoral de Emmanuel Macron fue un error de cálculo, pero el ascenso de la extrema derecha también es producto de toda su presidencia.
Las elecciones europeas de este fin de semana se saldaron con un giro a la derecha. Aunque la mayoría de las fuerzas de ultraderecha abandonaron la idea de romper con la Unión Europea, cada vez tienen más capacidad para marcar la agenda del bloque.
En Italia, el sistema de escala móvil logró mantener los salarios por encima de los aumentos de precios. Pero en los años 1980 llegó un gobierno socialista que puso fin a este mecanismo e inició una tendencia que deprimió los ingresos obreros durante décadas.
Analizar las últimas tres décadas de la política italiana es clave para entender las raíces de la debacle de la izquierda y porqué el populismo de derecha pudo conquista Italia.
Silvio Berlusconi, fallecido el lunes a los 86 años, centró la política italiana alrededor de su imperio televisivo y condujo a la extrema derecha al poder. Predecesor de Donald Trump, fue el máximo emblema de la deslegitimación de la democracia por el poder mediático.