El Premio de la Paz que la FIFA le otorgó a Donald Trump es un gesto de servilismo puro. Y el Mundial 2026 ya se anuncia como uno de los ejemplos más degradantes de subordinación del deporte a la política.
Artículos publicados por: Dave Braneck
Periodista de Berlín que cubre los deportes y la política.Los dirigentes de la FIFA insinúan que la Copa del Mundo podría celebrarse cada dos años. El plan demuestra nuevamente que las autoridades siempre anteponen las oportunidades comerciales a la calidad del juego que amamos.

