El desafío para las izquierdas no pasa por «abrirle los ojos» a su sociedad o por «desmontar» los engaños políticos y mediáticos sino por reconstruir instituciones, relatos y formas de vida en las no se deba elegir entre precariedad y autoritarismo.
El desafío para las izquierdas no pasa por «abrirle los ojos» a su sociedad o por «desmontar» los engaños políticos y mediáticos sino por reconstruir instituciones, relatos y formas de vida en las no se deba elegir entre precariedad y autoritarismo.