El aumento de la violencia criminal en Costa Rica debería haber sido un lastre para el presidente Rodrigo Chaves. Pero su sucesora designada, Laura Fernández, obtuvo una victoria clara prometiendo una política de ley y orden sin trabas.
El aumento de la violencia criminal en Costa Rica debería haber sido un lastre para el presidente Rodrigo Chaves. Pero su sucesora designada, Laura Fernández, obtuvo una victoria clara prometiendo una política de ley y orden sin trabas.