El miedo a los robots asesinos veló un desplazamiento en cuanto a la guerra: el fetiche de la automatización encubre la mercantilización del juicio en combate. El software corporativo reconfigura la guerra y minimiza el control humano.
Notas publicadas en Tecnología
Las aplicaciones de citas transformaron la intimidad en un mercado de frustración. Alimentan el conflicto entre géneros mientras extraen valor de manera implacable de nuestros deseos más íntimos.
Los divagues sobre el Anticristo del multimillonario tecnológico Peter Thiel expresan una mirada lúgubre y apocalíptica de la política mundial. Puede parecernos delirante, pero su riqueza y poder no nos permiten ignorarlo.
Los titanes tecnológicos son indiferentes a la humanidad. Desde Peter Thiel hasta Elon Musk, muchos adhieren a una visión del mundo que considera como un progreso el reemplazo de los seres humanos por poshumanos digitales.
La imaginación espacial soviética nos llevó a la Luna, asumiendo la exploración del cosmos como un componente central de la transición desde la «prehistoria de la sociedad humana» hacia el comunismo. Tenemos que recuperar ese horizonte perdido.
Twitter solía representar lo mejor de Internet. Bajo el mando de Elon Musk, se convirtió en el hogar de la pornografía generada por IA y de la especulación por atención bajo el modelo de «pagar para interactuar», escribe Cory Doctorow.
Los algoritmos no son herramientas apolíticas que simplemente mejoran la eficiencia en las transacciones en línea o la coordinación en los lugares de trabajo. Son instrumentos de control y deberían ser regulados como otros instrumentos de control.
Criada en medio del estancamiento salarial y el auge de los mercados, la generación Z invierte más que las generaciones anteriores. Pero para la gran mayoría es poco probable la superación de la brecha económica por esa vía.









