Pese a sus ambiciones autoritarias, la administración Trump comparte pocas de las condiciones características de las dictaduras militares del pasado en América Latina. Pero los ecos de una retórica sobre el «enemigo interno» siguen siendo peligrosos.
Notas publicadas en Historia
Por el momento los gobernantes iraníes lograron contener la oleada de protestas. Pero la naturaleza del estallido y la respuesta letal del Estado definen una situación sin precedentes desde la revolución de 1979, mientras persiste la amenaza de un ataque estadounidense.
En una región estructurada por la violencia colonialista y el poder imperialista, los proyectos de democracia, desarrollo y justicia social se ven obligados repetidamente a enfrentarse a la cuestión sin resolver de la liberación.
El capitalismo es un sistema económico global. Cualquier crónica sobre su ascenso, por tanto, debería examinar el mundo entero. En su nuevo libro Capitalism: A Global History, el historiador Sven Beckert hace precisamente eso.
Lejos de la neutralidad abstracta, la tradición marxista ha pensado históricamente cómo intervenir en conflictos asimétricos entre potencias dominantes y Estados periféricos. El caso venezolano vuelve a colocar ese dilema en el centro de la escena.
El genocidio en Gaza radicaliza el proyecto colonial de larga data del sionismo. Pero el rechazo abierto de los dirigentes israelíes a cualquier posibilidad futura de un Estado palestino socavó su propia legitimidad internacional.
Esta semana se cumplieron quince años del derrocamiento del dictador tunecino Ben Ali, uno de los puntos culminantes de la Primavera Árabe. Los acontecimientos de 2011 dieron lugar a una impresionante oleada de revoluciones. Casi todas fueron reprimidas sangrientamente.
El secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro es un acto burdo de agresión trumpista. Pero también ilustra la debilidad del liderazgo estadounidense, en su intento de afianzar el control sobre el hemisferio occidental.

Brasil combina una riqueza social y cultural extraordinaria con uno de los niveles de desigualdad más extremos del mundo. Incluso bajo el lulismo, las reformas resultan insuficientes para quebrar la estructura del capitalismo periférico brasileño.
El neoliberalismo no ganó una discusión intelectual: ganó poder. Vivek Chibber explica cómo los empleadores y las élites políticas de las décadas de 1970 y 1980 convirtieron la turbulencia económica en una oportunidad para reconfigurar la sociedad según sus propios términos.








