Europa suele presentarse como líder global en la lucha contra el cambio climático, e incluso llegó a prometer la prohibición de la venta de autos nuevos a nafta a partir de 2035. Sin embargo, ahora abandonó ese plan, como parte de un retroceso más amplio de la transición verde.
Artículos publicados por: Pablo Castaño
Politólogo y periodista independiente, es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha escrito para Ctxt, Público, Regards y El Independiente.
En el cincuentenario de la muerte de Franco, la influencia de su dictadura todavía se siente en España. Mientras la extrema derecha del país se alimenta de la nostalgia por su pasado fascista, ¿está su democracia bajo amenaza?
Hace poco más de una semana, el presidente Emmanuel Macron nombró al quinto primer ministro de Francia en el último año y medio. La huelga general del jueves pasado sugiere que su estrategia no ha servido para resolver la crisis política del país.
Las fuerzas de la extrema derecha española están incitando a la violencia racista y xenófoba en un intento barato de obtener beneficios parlamentarios. La pregunta es si la izquierda española es lo suficientemente fuerte como para contraatacar.
Durante décadas tras la Revolución de los Claveles, muchos creían que Portugal era inmune a la extrema derecha. El ascenso de Chega, el partido antiinmigración que logró casi una cuarta parte de los votos el domingo, puso en duda esa idea.
Hace tres años, Gustavo Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda de Colombia. Con un Congreso hostil que amenaza su histórica reforma laboral, sus últimos meses en el cargo estarán atravesados por la lucha por asegurarse de que no sea el último.
En lugar de marcar el comienzo de una nueva era de unidad latinoamericana, los aranceles, las políticas antiinmigrantes y la retirada de la ayuda humanitaria de Donald Trump pusieron de relieve, sobre todo, sus divisiones.
El papa Francisco le imprimió a la Iglesia católica un espíritu progresista, limitado pero necesario. Con su sucesor, todo indica que ese impulso corre el riesgo de desvanecerse.
En Alemania, la nueva Alianza de Sahra Wagenknecht ha tenido buenos resultados electorales, pero su rechazo a la política de clases y su acercamiento a la derecha en temas de inmigración no auguran buenas noticias para la izquierda.
Un torpe y efímero golpe de estado el mes pasado no pudo devolver al poder a las desacreditadas fuerzas conservadoras de Bolivia. Pero la división entre Luis Arce y Evo Morales podría dar a esas fuerzas una oportunidad.








