La izquierda envejece cuando deja de seducir a la juventud. La extrema derecha ya lo entendió: conquistó las redes, el lenguaje digital y la rebeldía. Recuperar esa energía es una tarea urgente.
Artículos publicados por: Henrique Canary
Doctor en Literatura y cultura rusa.En las décadas de 1920 y 1930, los socialistas debatieron una táctica unitaria para hacer frente al fascismo, conocida como el «Frente Único Obrero». Cien años después de su formulación, la amenaza neofascista en el mundo ha reavivado las discusiones sobre el Frente Único como mecanismo de resistencia.
La distinción entre reforma y revolución sigue siendo central. Pero en lugar de clarificar el mapa de la izquierda, la categoría de «revolucionario» se ha vuelto una identidad abstracta y muchas veces sectaria. Es hora de pensarla de nuevo.
Lejos del dogmatismo, Lenin fue un iconoclasta dispuesto a cuestionarlo todo para hacer avanzar la revolución. ¿Sobrevive hoy ese espíritu en la izquierda?
Tres grandes acontecimientos históricos —las revoluciones de posguerra, la disolución del bloque soviético y el ascenso contemporáneo del neofascismo— interpelan al trotskismo no solo en su legado, sino también en su porvenir.

La crisis de la democracia liberal y la consolidación de una internacional reaccionaria marcan un oscuro periodo histórico. Frente al ascenso global de la extrema derecha, la esperanza no es optimismo banal, sino una convicción profunda: la historia no está cerrada mientras exista lucha.
Las elecciones municipales han dejado al descubierto una realidad difícil para la izquierda en Brasil. La extrema derecha continúa ganando terreno, y el neofascismo se afianza en la conciencia popular.
Por primera vez en la historia, una debacle económica de dimensiones globales se combinó con el ápice de una crisis subjetiva del proletariado. Este es el contexto en el que la extrema derecha está ganando terreno.








