Derechos

La lucha kurda por la libertad atraviesa un momento crucial

Peyman Viyan, copresidenta mujer del Partido por una Vida Libre en Kurdistán (PJAK), el grupo revolucionario kurdo más destacado de Irán, afirma: «Me encontré con el patriarcado y la dominación masculina presidiendo la vida y el destino de las mujeres, todo ello junto con la ocupación de mi patria. Todos sabíamos que el Estado era la causa raíz»

Estoy leyendo sus respuestas, que me fueron enviadas y traducidas por intermediarios desde una base del PJAK en la región montañosa del Kurdistán iraquí oriental, en la frontera con Irán.

Kurdistán, dividido y ocupado por las potencias regionales de Turquía, Siria, Irak e Irán, es una nación sin Estado. Sin embargo, sus diversos grupos políticos lograron construir una apariencia de autonomía, especialmente en Irak y Siria, donde el control de los gobiernos centrales se debilitó a medida que ambos países se hundían en conflictos internos.

Peyman Viyan es su nombre de guerra, inspirado en su compañera Viyan Peyman, una cantante y francotiradora que murió combatiendo al ISIS en Kobane en 2015. Cuenta que proviene de la ciudad «pequeña pero estratégica» de Maku, en el noroeste de Irán, cerca de la frontera con Turquía.

«Éramos chicos cuando se expandió la influencia del movimiento apoísta y de sus militantes. Cuando llegamos a la adolescencia, esa influencia se volvió más fuerte. En un momento, distribuían CDs con enseñanzas sobre la lucha por una vida en libertad», dice Viyan. «Apo» es el nombre afectuoso que usan sus seguidores para referirse a Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que permanece encarcelado desde su captura por Turquía en 1999, en una pequeña isla cerca de Estambul.

A pesar de su encierro, la influencia de Öcalan entre sus seguidores kurdos y su importancia para la política turca y siria nunca fueron tan grandes. Se convirtió en una figura clave en las negociaciones de desarme entre Turquía y el PKK, y entre el gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), lideradas por kurdos, que controlan la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) desde el inicio de la guerra civil siria.

Potencial para la paz

Tras su encarcelamiento en la isla de İmralı, Öcalan se volcó al estudio y la escritura, incorporando el pensamiento del anarquista estadounidense Murray Bookchin a una nueva teoría de gobierno adaptada a las necesidades kurdas. Esta filosofía política, conocida como confederalismo democrático, rechaza el nacionalismo en favor de una confederación de comunidades autónomas, democráticas y descentralizadas. Öcalan y los partidos kurdos en Turquía modificaron entonces sus demandas separatistas y plantearon un reclamo menos confrontativo por una mayor autonomía.

Tan querido como es Öcalan para muchos kurdos, es profundamente odiado por los nacionalistas turcos. Alrededor de cuarenta mil personas murieron en el conflicto entre Turquía y el PKK, y muchas familias turcas tienen parientes que fallecieron combatiendo al PKK. Nadie quiere volver a los días oscuros de la década de 1990, cuando el ejército turco demolía aldeas kurdas y eran frecuentes las ejecuciones extrajudiciales.

La decisión de Turquía de avanzar hacia un proceso de paz definitivo con el PKK a fines de 2024 comenzó justo cuando la guerra civil siria llegaba a su fin. Miles de combatientes kurdos que ya no tenían un frente en Siria podrían desplazarse fácilmente a Turquía o Irán para apoyar a sus pares. Por su parte, Turquía busca consolidar su supremacía militar y convertirse en un nodo clave para los recursos energéticos provenientes del Golfo.

El objetivo de alcanzar la paz con los kurdos resulta central para la hegemonía regional de Turquía. Esto coloca a Öcalan en una posición sorprendentemente relevante como figura de referencia para los kurdos de Siria y Turquía. Incluso se sugirió que podría ser invitado a dirigirse al Parlamento turco.

El máximo comandante de las SDF, Mazloum Abdi, afirmó que quiere reunirse con Öcalan y que un proceso exitoso de desarme del PKK conduciría a la paz entre Turquía y los kurdos de Siria: «Actualmente hay un alto el fuego con el ejército turco aquí. Eso se logró gracias al proceso de paz. Si el proceso llega a buen puerto, el alto el fuego de nuestro lado también se volverá permanente». Sin embargo, Öcalan advirtió que, si el proceso de paz vuelve a fracasar, como ocurrió en 2015, Turquía podría regresar a las «mecánicas golpistas» que derrocaron gobiernos en 1960, 1971, 1980 y 1997.

Las negociaciones entre las SDF y el gobierno sirio posterior a Assad para integrar a los combatientes kurdos en el ejército sirio también se estancaron. Al-Monitor sugiere que la pausa probablemente busque darle a Öcalan margen para intermediar un acuerdo que resulte aceptable tanto para Ankara como para las SDF: «Pero es una tarea muy difícil».

«El proceso que comenzó en Turquía es muy importante», dice Viyan:

Si el Estado turco resuelve la cuestión kurda y reconoce oficialmente la identidad kurda, entonces la guerra en Turquía va a terminar, la política va a cambiar, la economía va a cambiar, la política exterior va a cambiar, y todo eso va a tener un efecto dominó en la región.

Rojhelat

La parte iraní del Kurdistán, conocida en kurdo como Rojhelat, fue durante mucho tiempo un problema para el Estado iraní, tanto bajo el régimen del sha como bajo la República Islámica que lo reemplazó. Allí existió, durante un año al final de la Segunda Guerra Mundial, el único Estado kurdo independiente de la historia. Las fuerzas del sha aplastaron la República de Mahabad en 1946, pero su memoria sigue inspirando a los kurdos que sueñan con la autonomía.

Las estimaciones sobre la cantidad de kurdos en Irán varían entre siete y quince millones, lo que representa entre el 8 y el 17 por ciento de la población total del país. Los datos son incompletos porque muchos kurdos no reciben documentación hasta los diez años, mientras que a numerosos grupos étnicos y religiosos se les niega directamente la identificación como forma de presión para que se conviertan a la religión oficial del Estado, el chiismo duodecimano. Fuera de las tres minorías reconocidas —zoroastrianos, cristianos y judíos—, Irán suele no reconocer los matrimonios de minorías religiosas, lo que implica que personas de grupos como los baháʼís, los yarsaníes y comunidades sunníes como los shafiíes no son contabilizadas.

Rojhelat fue el lugar de origen de Mahsa Amini, la joven kurda que murió a manos de miembros de la Patrulla de Orientación iraní tras ser detenida por un supuesto uso indebido del hiyab. Su muerte desató protestas masivas contra el gobierno en 2022. La consigna asociada a esas movilizaciones, «Mujer, vida, libertad» («Jin, Jiyan, Azadi» en kurdo), también se inspiró en los escritos carcelarios de Öcalan, quien afirmó que «un país no puede ser libre si las mujeres no son libres».

Los kurdos iraníes, como Peyman Viyan, esperan que una paz entre Turquía y el PKK obligue a Irán a enfrentar su propia cuestión kurda. Representantes del PJAK señalan que no buscan una confrontación abierta con el Estado iraní, pero que responderán si son atacados. En 2025 se produjeron pequeños enfrentamientos, con Irán matando a miembros del PJAK y el PJAK respondiendo con la muerte de soldados de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).

En diciembre, Irán lanzó un «ejercicio antiterrorista» en el noroeste del país con la participación de miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS). Fundada en 2001 con seis integrantes, entre ellos China y Rusia, la OCS hoy reúne a diez Estados, e Irán se incorporó en 2023.

Según Siamand Moeini, miembro de la Asamblea del PJAK, la organización tiene capacidad militar para tomar el control de ciudades en Rojhelat, pero se abstiene de hacerlo por las consecuencias que sufriría la población civil ante las represalias de las fuerzas iraníes. Viyan sostiene que las ideas del confederalismo democrático también pueden aplicarse allí:

Tanto si el régimen iraní se reforma como si colapsa bajo presión, se abrirán oportunidades de libertad para los pueblos de Irán, para los kurdos y para otros grupos étnicos. Aunque la fórmula del sistema que usamos es específica de Kurdistán, puede adaptarse a las necesidades y exigencias de Irán.

Los kurdos iraníes establecieron vínculos con el pueblo baluche, cuyo territorio se extiende entre Irán y Pakistán y que también sueña con la autonomía, aunque no está claro cuán profunda es esa coordinación. «Debo ser clara en que nuestra perspectiva no es nacionalista», insiste Viyan. El confederalismo democrático busca la autodeterminación de todos los pueblos, afirma, y eso generó confianza en otros grupos como los baluches:

Los baluches están histórica y culturalmente muy cerca de los kurdos y, en muchos casos, también más próximos desde lo religioso a los kurdos sunníes —teniendo en cuenta que en Rojhelat también hay kurdos chiíes—, y enfrentan niveles similares de opresión por parte del régimen. Geográficamente existe cierta distancia entre nosotros, pero espiritual y culturalmente nuestros lazos son muy estrechos.

Un enfrentamiento abierto con la Guardia Revolucionaria no es algo que el PJAK pueda ganar por sí solo. Consultada sobre si aceptarían ayuda de Israel o de Estados Unidos, Viyan responde que «cualquier ayuda o asistencia debe respetar nuestros derechos humanos y libertades fundamentales. No aceptaremos ayuda que nos haga pagar el precio de nuestros principios de libertad e igualdad».

El acceso al agua es un tema particularmente crítico en Irán, al punto de que el gobierno advirtió que Teherán podría tener que ser evacuada si no se producen lluvias significativas en diciembre. Las autoridades iraníes incluso comenzaron a sembrar nubes para inducir precipitaciones. Viyan acusa a los gobernantes iraníes de una mala gestión deliberada de los recursos hídricos de Rojhelat:

A lo largo de las décadas, el régimen iraní construyó miles de kilómetros de represas y pozos subterráneos, y desvió el agua de Kurdistán hacia otras ciudades, especialmente hacia la capital y las ciudades del centro del país. Parte de esto está vinculada al cambio climático global, pero una gran parte se relaciona con las políticas maliciosas del régimen y con un gobierno corrupto e incompetente.

Perspectivas

Los kurdos de Siria recibieron con expectativa el proceso de paz entre Turquía y el PKK. Hassan Mohamed Ali, copresidente de la Oficina de Relaciones Públicas del Consejo Democrático Sirio (SDC), afirma que, si avanza, «también va a tener un impacto positivo para nosotros. Ese progreso podría reducir la amenaza turca y disminuir los peligros que enfrenta Rojava y el noreste de Siria. Cuanto más avance el proceso, mejor será para nosotros».

Ali considera que Turquía no tiene otra opción que buscar una solución diplomática con el PKK si pretende posicionarse como un centro de tránsito energético desde los países del Golfo a través de Irak y posiblemente de Siria: «Para que esos planes funcionen, debe haber estabilidad y paz en la región».

El avance de las negociaciones entre el SDC y Damasco fue lento, aunque Ali señala que en la última reunión hubo algunos desarrollos positivos: «Se acordó que las SDF se transformarán en tres divisiones militares integrales, cada una manteniendo su propia estructura y formación diferenciada dentro de las fuerzas gubernamentales».

El SDC mantiene su reclamo por una Siria más descentralizada. Según Aldar Khalil, dirigente del PYD, partido hermano del PKK, el presidente interino de Siria, Ahmed Al-Sharaa, «llegó a decir que estaba de acuerdo con la descentralización siempre y cuando no usáramos ese término. Podíamos aplicarla en la práctica y llamarla de otra manera».

De acuerdo con Ali, el embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack, participó en las conversaciones entre Al-Sharaa y el comandante de las SDF, Mazloum Abdi. Barrack, por su parte, afirmó que no cree que la descentralización sea adecuada para Siria y que la «monarquía benévola» es el sistema que mejor funciona en Medio Oriente, lo que no augura un buen panorama para el tipo de Estado que Estados Unidos imagina para Siria.

El proceso de paz se ve complicado por las distintas interpretaciones sobre cuál debería ser su resultado final. Como observa la periodista Frederike Geerdink, los partidos gobernantes de Turquía, el AKP y el MHP, tienden a definir el objetivo de las negociaciones como «una Turquía libre de terrorismo», mientras que DEM, un partido de izquierda turco con raíces en el movimiento político kurdo, habla de la necesidad de una Turquía democrática.

Berdan Öztürk, vocero de DEM, sostiene que una paz duradera requiere «el reconocimiento, fortalecimiento e institucionalización de los derechos políticos y culturales del pueblo kurdo». Agrega que «son necesarias medidas legales concretas para anclar el proceso sobre una base sólida y transparente».

De estas conversaciones con dirigentes kurdos surge que todo depende ahora de su capacidad —y de la de Abdullah Öcalan— para alcanzar primero un acuerdo aceptable con Turquía y luego con Siria. Peyman Viyan se muestra optimista respecto de que los procesos de negociación en curso con Öcalan y las SDF conduzcan a una mayor libertad para los kurdos en todo Medio Oriente: «Nuestro lema desde hace cincuenta años es: victoria o victoria. Hoy vemos que la victoria está cerca. Con la esperanza de un futuro liberado».

John Lubbock

John Lubbock es escritor y realizador audiovisual.

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