Fotografía del mural de Diego Rivera en el San Francisco Art Institute, en Russian Hill, San Francisco, California, el jueves 15 de enero de 2009. (Liz Hafalia / San Francisco Chronicle vía Getty Images)
A lo largo del siglo XX, el socialismo llegó a asociarse tanto con la planificación centralizada como con la escasez. Pero ¿podría la propiedad democrática de la economía funcionar junto con la competencia de mercado?
En el último episodio del podcast de Radio Jacobin Confronting Capitalism, Vivek Chibber examina distintos modelos de socialismo que podrían ser viables en el siglo XXI. Confronting Capitalism with Vivek Chibber es producido por Catalyst: A Journal of Theory and Strategy y publicado por Jacobin.
En episodios anteriores hablamos sobre cómo nuestra concepción del socialismo es algo llamado socialismo de mercado. Hoy quiero profundizar en eso, tanto en relación con por qué consideras que el socialismo de mercado es un sistema deseable como también en cuanto a cómo piensas que podría funcionar en la práctica. ¿Por qué alejarse de la concepción tradicional del socialismo hacia este otro concepto de socialismo de mercado?
Deberíamos empezar por preguntarnos cuál era la comprensión tradicional del socialismo. Karl Marx y sus seguidores durante los primeros treinta o cuarenta años después de su muerte, concebían el socialismo como la abolición de la propiedad privada y la abolición del mercado.
¿Qué entendemos por propiedad privada? No nos referimos a cosas como poseer autos, zapatos o televisores. Se trata de la propiedad que constituye un activo productivo, cuyo control te permite tener control sobre otras personas, porque ahora dependen de tu propiedad para ganarse la vida.
La razón por la que los socialistas objetaban eso era que les otorgaba a los capitalistas un enorme poder sobre otras personas, sus trabajadores, y un enorme poder sobre la sociedad en su conjunto, porque controlaban la riqueza y el excedente invertible de la sociedad. Eso era, fundamentalmente, un resultado antidemocrático. Y veían que los capitalistas utilizan esto en beneficio propio y en detrimento de todos los demás. Por lo tanto, cualquier sociedad humana tendría que deshacerse de la propiedad privada.
Lo segundo era la abolición del mercado. ¿Por qué? En parte pensaban que si se eliminaba la propiedad privada, eso significaba automáticamente eliminar el mercado, porque esas dos cosas iban juntas. Pero había también un argumento independiente para esto, que es que los mercados, como el mercado laboral y el mercado de bienes, terminan siendo perjudiciales para el bienestar de las personas.
El argumento en contra del mercado laboral es evidente. ¿Qué es el mercado laboral? El hecho de que las personas tienen que vender esencialmente su propia fuerza de trabajo por un precio, de la misma manera en que se vende cualquier bien por un precio. ¿Por qué es eso malo? Porque la suerte de todos y la capacidad de obtener el dinero necesario para conseguir alimentos, vivienda, agua y otras cosas esenciales dependen de encontrar un trabajo. Y puede que se encuentre o que no. No hay ninguna garantía.
Lo que decían los socialistas era que, si obtener los bienes necesarios para sobrevivir depende de conseguir un trabajo, eso es fundamentalmente injusto, porque nadie pide nacer. Una vez que naciste, deberías tener derecho a ciertos bienes básicos, a que ciertas necesidades básicas sean satisfechas. Por lo tanto, el mercado laboral no debería existir. Lo que debería existir es la provisión de empleos, la provisión de trabajo, pero eso debería llegar como un derecho.
La idea en el socialismo tradicional era: eliminamos la propiedad privada, eliminamos el mercado laboral o los mercados en general. ¿Pero con qué los reemplazas? Los reemplazas con algo llamado planificación cooperativa.
En lugar de que las necesidades de las personas sean satisfechas gracias al incentivo de la ganancia, las necesidades de las personas son satisfechas directamente mediante la planificación de lo que las personas realmente requieren y lo que necesitan para sobrevivir, proveyéndoselo directamente y eliminando al intermediario, que es el mercado.
Vale la pena detenerse a considerar qué significa esto. ¿Cuál era la justificación del mercado y del incentivo de la ganancia para personas como Adam Smith? La justificación era que el mercado tiene esta asombrosa capacidad de producir lo que las personas necesitan sin que nadie le diga a los productores qué deben fabricar, cuánto fabricar y dónde enviarlo. Nadie les está diciendo qué hacer. Simplemente siguen sus propios intereses individuales.
Eso suena bastante terrible. Es una sociedad en la que cada persona simplemente actúa por su propio interés. Pero Smith y los economistas que vinieron después de él argumentaron que, si bien en muchos sentidos es terrible, de alguna manera a través de este mecanismo del mercado los productores terminan produciendo aquello que las personas necesitan, y lo que se produce se corresponde con las necesidades de las personas.
Exacto. El mercado convierte el egoísmo de las personas en algo virtuoso.
Exactamente. Ahora bien, nótese que el egoísmo solo se tolera porque produce fines virtuosos. ¿Cómo? Porque al final del camino están las necesidades de las personas. Lo que Smith está diciendo es que, para que cualquier sociedad sea una sociedad aceptable, tiene que satisfacer las necesidades de las personas. Decía que anteriormente intentamos hacerlo de otras maneras; lo intentamos con el feudalismo y con otros sistemas. Pero el mercado lo hace de manera efectiva, y termina siendo eficiente en cuanto a la reducción de costos y el uso prudente de los recursos de la sociedad.
El punto es que el mercado no es un fin en sí mismo, ni siquiera para Smith. Es algo que se tolera porque sirve a las necesidades de las personas. El argumento de Marx era: sí, sirve a las necesidades de las personas, pero de una manera muy distorsionada. Sirve a las necesidades de las personas principalmente a través de la extorsión y el abuso de poder.
Lo que sostenía Marx era: si podemos encontrar una manera de satisfacer las necesidades de las personas, de proveerles los bienes que necesitan sin someterlas al abuso —como hacen los capitalistas, como hacen los empleadores, como hace la jerarquía en el lugar de trabajo, como hace el gobierno cuando está capturado por los capitalistas—, entonces no hay ninguna justificación para tener ese mercado en absoluto.
La planificación era, por tanto, deseable porque eliminaba al intermediario, se deshacía del mercado y se dirigía directamente a las necesidades de las personas. Ahora bien, Marx notoriamente tenía muy poco que decir sobre cómo funcionaría realmente esa planificación. Simplemente asumía que funcionaría. Pero es importante que entendamos que el objetivo central de justificar la planificación era que satisfaría las necesidades de las personas. Esa era la idea.
La Unión Soviética, como primera sociedad socialista, intentó hacer precisamente eso. Intentó, de maneras realmente heroicas en algunos aspectos, instituir un nuevo sistema en el que, al menos sobre el papel, se minimizara la extensión del mercado, si no se lo eliminaba por completo. Y esto se haría, a través de un aparato de planificación centralizado, que determinaría qué producir, cuánto producir, adónde enviarlo, todo ese tipo de cosas.
Por supuesto, ese sistema colapsó. Podemos debatir por qué. La pregunta inmediata para los socialistas era: ¿qué hacemos si queremos continuar nuestro movimiento, si queremos mantenernos firmes en esta posición y reemplazar el capitalismo con algo más humano? ¿Qué opciones tenemos?
Hay dos opciones. Una es decir: la planificación podría funcionar. Debería funcionar. Solo necesitamos hacerlo mejor. La otra opción es decir: puede haber fallas profundas en la misma idea de un sistema de planificación centralizada en el que todo se decida a través de personas en comités y juntas de planificación y demás.
Si ese es el caso, entonces necesitamos un sistema diferente, que siga estando acotado, es decir, que tenga que abordar las preocupaciones morales y avanzar hacia los objetivos que los socialistas tienen respecto a lo que debería ser una sociedad humana. Así que podemos pensar en el socialismo de mercado como una alternativa de respaldo. Si la planificación no funciona, ¿qué hacemos? ¿Simplemente levantamos las manos y decimos: «La única opción disponible es alguna versión civilizada del capitalismo, quizás algo como la socialdemocracia»? ¿O pensamos en otra manera de organizar la economía de una sociedad, que quizás no sea tan ambiciosa como la planificación, que quizás no intente reemplazar el mercado por completo con una economía totalmente planificada, pero que pueda tener elementos de ambos? Eso es lo que hace el socialismo de mercado.
Básicamente, en el nivel más alto de generalidad, el socialismo de mercado intenta tener elementos del modelo socialista tradicional, pero reduce la carga sobre ese modelo disminuyendo el alcance de la planificación, o eliminándola por completo. Pero cualquiera de las dos cosas que haga —ya sea que elimine la planificación o simplemente reduzca su alcance—, se atiene no obstante a los objetivos morales del socialismo, que son reducir o eliminar la explotación, darle a las personas ciertas garantías básicas, democratizar la sociedad, reducir las jerarquías.
El desafío para los socialistas es este: sea cual sea el modelo de socialismo de mercado de que se trate, ¿puede cumplir y atenerse a los objetivos y principios morales que tienen los socialistas, o fracasará en ese intento? Y si fracasa, entonces tenemos que decir: «Muy bien, volvemos a la elección entre un capitalismo civilizado y la planificación centralizada». Y entonces habrá que pensarlo con detenimiento.
Profundicemos en los elementos fundacionales que son esenciales para cualquier tipo de socialismo. ¿Qué tiene que tener el socialismo de mercado para ser socialista?
Una buena manera de pensar en esto es delimitando qué debería evitar el socialismo y qué debería promover. Comencemos por la idea fundamental de qué motiva a los socialistas. ¿Qué quisieron siempre?
Los socialistas quisieron una sociedad en la que las personas, desde el momento en que nacen, no tengan un futuro dictado por poderes o autoridades ilegítimas y cuyas vidas no estén sacudidas por la inseguridad, la enfermedad y la falta de autonomía. La idea es que si realmente quieres darle a las personas la oportunidad de desarrollar sus capacidades y florecer, de establecer sus propios objetivos y su concepción de lo que es bueno, de lo que es deseable, y quieres que tengan la capacidad y los recursos para hacerlo, tienes que darles la libertad para ello.
Pero la libertad no puede existir cuando se vive en una sociedad donde un grupo de personas tiene todo el poder y todos los demás tienen que estar a su servicio, que es lo que es una sociedad de clases. Las personas que controlan los medios de producción y los recursos de la sociedad también tienen todo el poder en la sociedad, y todos los demás básicamente están dominados por ellas y tienen que servir a sus intereses como condición previa para desarrollar los propios.
Fundamentalmente, lo que dicen los socialistas es que cualquier sociedad humana tiene que, ante todo, eliminar este tipo de desigualdad increíble en el poder, tanto a nivel macro como micro. A nivel macro, los ricos dominan y controlan el Estado. Luego está el nivel micro, que significa el nivel individual.
Cuando tienes que ir a trabajar todos los días, es tu jefe el que tiene el poder. Él decide cuánto trabajas, qué tan rápido trabajas. Él decide cuándo puedes ir al baño. Él decide tu salario, cuánto dinero vas a tener. Él decide cómo vas a vivir tu vida fuera del trabajo, porque el dinero determina dónde vas a poder vivir, cuánta atención médica vas a tener, etcétera. Entonces, a nivel macro y micro, hay una tremenda desigualdad de poder. Eso tiene que ser eliminado.
La segunda cosa que tiene que eliminarse es lo que se llama explotación.
La explotación básicamente significa que los ricos no solo tienen poder sobre los pobres, sino que derivan su propio ingreso del trabajo de los pobres. Así es realmente como ese poder se ejerce y se reproduce. Cuando vas a trabajar para tu empleador, estás fabricando un producto, pero el empleador tiene el poder de decidir cómo se va a distribuir ese ingreso proveniente del producto, cuánto se queda él, cuánto te da a vos como salario.
Eso no solo es un ejercicio de poder; significa que te está empobreciendo activamente, porque está tomando el dinero que podría haberte correspondido en un contexto más democrático. Eso se llama explotación. La explotación es cuando un grupo de personas extrae coercitivamente el trabajo de otro grupo de personas. No puedes tener eso y seguir teniendo democracia o algún tipo de igualdad entre las personas. Hay que eliminar la explotación. Una sociedad humana reduce o elimina la explotación, la dominación social y las desigualdades de poder.
La razón por la que quieres reducir estas cosas es para poder promover lo que realmente quieres. ¿Y qué quiere promover el socialismo?
El socialismo quiere promover que los individuos tengan recursos suficientes para tener seguridad y la capacidad de perseguir sus propios fines. Esta es también la base para una sociedad en la que las personas se traten entre sí con respeto básico.
No puedes tener eso si todos están compitiendo por empleos, mirando a todos los demás como una amenaza y, a través de eso, viendo a todos los demás como un enemigo potencial. No puedes tener eso si yo, como empleador, te busco únicamente porque me darás el trabajo para maximizar mis ganancias. Básicamente significa que te estoy mirando solo como un medio para un fin, y con mucho gusto te pasaré por encima si eso significa obtener ganancias para mí.
Si queremos que todos florezcan y tengan una vida digna, y que la sociedad sea estable, tranquila y las personas sean humanas entre sí, entonces tenemos que crear las condiciones materiales para que se traten mutuamente con respeto. Queremos maximizar la seguridad, queremos darles a las personas los recursos que necesitan, y queremos alentar o crear las condiciones para que las personas se traten mutuamente con respeto mutuo. Estos son los parámetros morales del socialismo.
Aquí viene el punto clave. La razón por la que quieres la planificación no es porque la planificación sea algo glorioso en sí mismo. La única razón por la que podrías querer la planificación pasa por si maximiza estos objetivos morales. Y en la manera en que la planificación fue realmente implementada históricamente, no cumplió esos objetivos.
¿Cómo te atreves a estar en contra de la planificación? Si no estás a favor de la planificación, no eres socialista, bla, bla, bla… Quiero decir, eso es como decir que si te opones a que los seres humanos tengan alas, no eres socialista.
O se puede hacer, o no se puede hacer. No puedes convertirlo en un menú de opciones y luego pretender que tienes toda la libertad del mundo para elegir tu combinación preferida.
Creo que, en algunos de estos temas, el problema es que tenemos un conjunto limitado de ejemplos históricos de los que partir. Pero también podemos identificar problemas específicos de los modelos particulares, como por ejemplo el modelo de la Unión Soviética, de los que podemos decir que los hacen inviables.
Desarrollemos eso un poco. Una razón por la que quienes admiten que el modelo no funcionó en la Unión Soviética, no obstante, siguen depositando sus esperanzas en una economía planificada es que dicen: «Este es un caso de planificación. Esta es una variante o tipo de planificación. Eso no significa que puedas extrapolar de aquí que nunca funcionará». Y eso es verdad.
También podemos decir que no solo fue un caso único, sino que se llevó a cabo en condiciones muy difíciles e inhóspitas. Se suponía que la planificación tendría que haber tenido lugar en un país capitalista avanzado. Pero en cambio la vimos en el país que, de lejos, era el más pobre de Europa.
Todo eso es verdad. Sin embargo, también es cierto que muchas de las cosas que hizo la Unión Soviética —las características de su modelo, cómo encaró la planificación— van a estar presentes en cualquier modelo de planificación. Por eso no creo que sea una buena idea simplemente descartar ese modelo por completo y decir que no cuenta porque no se llevó a cabo de la manera en que lo hubiéramos querido, o porque fue en un país atrasado.
Es mejor decir que es una advertencia para nosotros la cuestión de que hay aspectos de la planificación que hacen que sea muy difícil de llevar a cabo. Por lo tanto, nos conviene al menos pensar en cómo podría ser otro tipo de socialismo que fuera coherente con nuestros objetivos.
Entonces, volviendo a mi pregunta anterior, ¿cómo fue que el modelo soviético no cumplió con estos principios del socialismo?
Fracasó en muchos de los aspectos que enumeré, aunque tuvo éxito parcial en algunos. Déjame decir primero dónde tuvo éxito.
Uno de los objetivos del socialismo era que las personas tuvieran, como un derecho, acceso a ciertos bienes mínimos básicos como atención médica y vivienda, intentar igualar las relaciones entre ellas, ser más igualitario. En esto, los soviéticos fueron buenos. De hecho, hubo un aumento dramático en la provisión de necesidades básicas. Las personas podían contar con tener vivienda. No había hambre. Podían contar con tener atención médica, educación, cosas así. Eso no es un logro menor cuando se compara la sociedad con lo que era a principios del siglo XX antes de la revolución.
Pero también tenemos que tomarnos en serio los fracasos. En primer lugar, por la manera en que la Unión Soviética llevó a cabo la planificación y en la manera en que el sistema político estaba organizado, fracasó en la promesa de poner fin a la dominación política. El Partido Comunista soviético lo dominaba todo. Había una falta de derechos políticos. No existían las libertades básicas que damos por sentadas en la sociedad burguesa.
En segundo lugar, también fracasó en la promesa de mejorar el nivel de vida de las personas como un hecho regular de la vida. Lo que hicieron los soviéticos fue, esencialmente, darles acceso a ciertas necesidades básicas, pero no mucho más allá de esas necesidades. La razón de eso era que el sistema era realmente malo para impulsar el crecimiento, para impulsar la eficiencia económica, para incorporar nueva tecnología y para ser innovador.
Entonces, con el tiempo, eso significa que vas a tener niveles de vida estancados, ingresos estancados, lo que va a poner una enorme presión sobre la estabilidad del sistema, porque las personas no se conforman con tener apenas lo suficiente. También quieren tener más. Y eso no es codicia. Es lo que se requiere para que las personas florezcan, porque nuestras necesidades crecen a medida que la sociedad crece. Y la sociedad tiene que poder entonces satisfacer esas necesidades y no decir: «Oye, tienes comida y vivienda. ¿Qué más quieres?»
Si el florecimiento humano es el objetivo, la Unión Soviética evitó los desastres del capitalismo en el sentido de que no amenazaba constantemente a las personas con el hambre, pero más allá de eso realmente no pudo hacer mucho.
Eso significa que tenemos que encontrar maneras de mantener el éxito soviético en cuanto a garantizar las necesidades básicas de las personas, pero también hay que proveerles las libertades políticas que merecen e incorporar el dinamismo, la eficiencia que los soviéticos no lograron garantizar. Esa es la idea detrás del socialismo de mercado.
No queremos el capitalismo de libre mercado. También hay problemas evidentes con las economías planificadas, pero ha habido muchas versiones de economías mixtas. ¿Cómo es el socialismo de mercado, una economía mixta particular de mercados y socialismo?
La clave es que va a tener elementos fundamentales tanto del socialismo como del capitalismo. Pero la aspiración es que evite las partes objetables que vienen con esos elementos fundamentales.
¿Qué significa decir que es una mezcla de ambos? Significa que toma aspectos de cada uno y los fusiona. Entonces, ¿qué aspectos del socialismo tiene el socialismo de mercado?
Estás intentando eliminar los efectos tóxicos de la propiedad privada ya sea eliminando la propiedad privada por completo, tal como en una economía planificada, o reduciendo su alcance al mínimo indispensable. Eso significa que no vas a tener medios de producción de propiedad privada. O bien vas a tener al Estado como propietario de los medios de producción a nivel nacional; o vas a tener una economía de cooperativas de trabajadores, en la que no hay una clase capitalista que posea las cosas, sino que los propios trabajadores tengan los derechos de propiedad.
Esencialmente, lo que estás haciendo es eliminar la clase capitalista eliminando esta enorme concentración de propiedad en sus manos. Este es el elemento socialista. Nótese que hasta ahora no he dicho nada sobre la planificación. Todo lo que he dicho es que vas a eliminar la clase capitalista.
Pero los socialistas tradicionalmente también eliminaban el mercado y lo reemplazaban con la planificación. Lo que dicen los socialistas de mercado es: vamos a eliminar la propiedad privada de los medios de producción, pero no vamos a planificar qué se produce y cuánto se produce. Eso va a ser determinado básicamente por las propias empresas, quienquiera que las dirija, y producido para el mercado. Entonces, al igual que en el capitalismo, las empresas reaccionarán a las señales de precios. Tomarán sus propias decisiones sobre qué producir. Verán si se vende. Si se vende, siguen produciéndolo; si no se vende, entonces tienen la opción de decidir qué van a hacer.
Pero fundamentalmente, la propiedad capitalista ha sido reemplazada por la propiedad social, y la planificación ha sido reemplazada por la competencia en el mercado. Estos son los dos elementos fundamentales del socialismo de mercado.
Por supuesto, dado que el socialismo de mercado nunca ha existido realmente de ninguna manera completa, cuando hablamos de él y de cómo es, no estamos describiendo una realidad que exista ahí afuera. Lo que estamos describiendo son modelos sobre papel de cómo podría llegar a verse. Y hay muchos modelos de ese tipo.
Todos los modelos de socialismo de mercado tienen algunas cosas en común. Huelga decir que todos garantizan la plena gama de derechos liberales que damos por sentados en la democracia, que las economías de tipo soviético no tenían. Esto incluye múltiples partidos, libertad de expresión, libertad de reunión y libertad de prensa, y todos los modelos asumen eso. Y yo también voy a asumir eso en el resto de esta conversación.
Más allá de eso, todas las variedades de socialismo de mercado tienen tres cosas en común. La primera es eliminar la propiedad privada de los medios de producción, o al menos reducirla drásticamente. La segunda, no intentar planificarlo todo después de haber quitado la propiedad privada de los medios de producción. Se podría pensar en ello como competencia de mercado en una sociedad donde no hay clase capitalista, pero donde los trabajadores o los consejos comunitarios o las autoridades públicas realmente controlan los medios de producción.
La tercera cosa que comparten en el diseño de la economía es que todos tienen mecanismos para prevenir enormes desigualdades en la riqueza y en el ingreso. Ahora bien, estas son dos cosas diferentes. Las desigualdades de ingreso se permiten hasta cierto punto (ya entraré en eso más adelante). La acción real, sin embargo, está en la cuestión de la riqueza, que significa la propiedad de activos, la propiedad de medios de producción, y también las grandes desigualdades en el ahorro y en la propiedad privada de vivienda y cosas así. Y la razón de eso es que las desigualdades en la riqueza terminan acumulándose y transformándose con el tiempo en desigualdades de poder y en la posibilidad de explotación.
La combinación de estos tres aspectos del socialismo de mercado también es por donde pasa su diferencia con la socialdemocracia. Se ha eliminado la propiedad privada. Se tiene cierto grado de competencia y cierto grado de señales de precios en la economía en lugar de planificación. Y luego se tienen mecanismos establecidos que previenen el resurgimiento de la propiedad privada a través de cosas como la riqueza y la transferencia de activos de una generación a la otra.
Pero si estás volviendo a introducir el mercado, ¿no estás entonces volviendo a introducir todos los demás aspectos del mercado con los que tenemos problemas?
Es una pregunta importante, y es un tema vigente. Pero la esperanza es que no, debido a la manera particular en que estás volviendo a introducir el mercado.
¿Qué es lo objetable del mercado en el capitalismo? Lo objetable es que todo el mundo tiene que depender del mercado para su sustento y para sus vidas. Lo que está mal es que el capitalismo dice: si quieres vivir, si quieres tener todas las cosas que necesitas, busca un trabajo y luego busca los bienes que necesitas, para los cuales puede que tengas o no suficiente dinero, porque puede que tengas o no un trabajo. Y ese trabajo puede que te dé o no lo que necesitas para sobrevivir.
Lo objetable del mercado son dos cosas. Primero, no hay garantías de que vas a tener lo que necesitas para sobrevivir, porque dependes del mercado. Y segundo, porque dependes del mercado, te vuelves vulnerable a la dominación y la explotación por parte de las personas que te permiten tener el dinero para comprar las cosas en el mercado. Y esa es la clase capitalista. Ese es tu empleador.
Entonces la pregunta es: ¿puedes tener un mercado sin estas dos propiedades objetables, el hecho de la dependencia del mercado y el hecho de estar sujeto a la extorsión por parte de tu empleador?
La idea detrás del socialismo de mercado es que sí, puedes. ¿Cómo? Primero, si has eliminado la clase capitalista y la propiedad privada, entonces cuando vas a buscar un trabajo, no estás en deuda con un individuo que te da ese trabajo. Si las empresas son propiedad de la sociedad, entonces el trabajo te lo está dando ¿quién? Tus amigos y vecinos, la comunidad local, la cooperativa.
Además de eso, todo modelo de socialismo de mercado también viene con ciertas garantías —y son garantías bastante generosas— en términos del ingreso de las personas. Todo modelo de socialismo de mercado dice que las personas van a encontrar trabajo, van a mantener sus empleos, van a estar en empresas que venden en el mercado. Pero supongamos que esa empresa fracasa; supongamos que la empresa no es muy rentable. La mayoría de los modelos de socialismo de mercado dicen que de todas formas se te garantizarán ciertos derechos económicos. Se te dará algo como un ingreso básico universal, derechos a la vivienda, derechos a la educación.
Tus necesidades fundamentales están cubiertas. Lo que hace el trabajo es o bien darte algo por encima de esas necesidades, o bien darte una participación en la riqueza de la sociedad.
De lo que he descrito hasta ahora, nótese que tienes competencia de mercado y señales de precios, pero no clase explotadora, y tienes ciertas garantías básicas otorgadas a las personas. Esa es una manera en que puedes tener algunos elementos de los mercados, pero sin tener dependencia del mercado y sin tener la explotación que viene con ella.
¿Qué significaría concretamente que no haya explotación? Eso parece difícil de imaginar.
Esto apunta a una parte del panorama que acabo de describir. Dije que, en el socialismo de mercado, las personas salen a buscar trabajo, pero no obtienen el trabajo de una clase de capitalistas sino de empresas estatales o cooperativas o algo por el estilo. Entonces, ahora, no hay ningún agente individual que te explote.
Pero podrías argumentar que las personas que dirigen la cooperativa pueden explotarte, o que el gobierno te explotará. ¿Qué significa decir que no hay explotación?
La esencia de la explotación es que no tienes ninguna injerencia en cómo se distribuyen los ingresos que generas y que el jefe toma del mercado y no tienes ninguna injerencia en las condiciones de trabajo que producen esos ingresos. En otras palabras, en términos marxianos, creas un excedente, pero ese excedente es tomado por la persona que posee los medios de producción, el capitalista. Él se queda con todas las ganancias y las distribuye como quiere, mientras que eres esencialmente solo una herramienta para él.
Si quieres eliminar eso, tienes que hacer lo opuesto a lo que hace el capitalismo. Si en el capitalismo la marca distintiva de la explotación es que el jefe toma coercitivamente tu trabajo, hace con él lo que quiere y gasta los ingresos como quiere, entonces lo que queremos en el socialismo —en cualquier modelo de socialismo— es que vayas a trabajar, que sigas produciendo ganancias para cualquier empresa en la que trabajes, pero que esas ganancias no sean tomadas por alguna persona o alguna autoridad no responsable, como en la Unión Soviética lo hacía el partido o el Estado.
Lo que va a suceder en el socialismo de mercado es que los trabajadores de esa empresa tienen control total sobre qué se hace con las ganancias, o bien, que esas ganancias van a lo que podrías llamar una caja común pública y se distribuyen de vuelta a toda la comunidad de la manera en que la comunidad lo decida. En la Unión Soviética, el excedente también era tomado y puesto en una caja común pública, pero la comunidad no tenía ninguna injerencia sobre qué sucedía con él. Lo decidía un partido antidemocrático que no tenía la obligación de rendir cuentas.
Todos los modelos de socialismo de mercado que tienen este elemento asumen que va a haber todo tipo de organismos públicos, municipales, locales, federales (y se puede pensar en los diversos mecanismos por los cuales las personas son elegidas para ellos y la forma en que deben rendir cuentas). Asumamos por un momento que son genuinamente democráticos; entonces esas ganancias serán redistribuidas de vuelta a la comunidad o quizás incluso de vuelta a esa fábrica; eso directa o indirectamente refleja los deseos de los trabajadores o los deseos de la sociedad.
Lo clave en el socialismo de mercado es que el excedente ahora pertenece a la sociedad en su conjunto o a los trabajadores que dirigen la empresa, no a un capitalista. Así es como podemos decir que no es explotación.
Son los trabajadores produciendo ingresos, produciendo ganancias, y luego o bien esos trabajadores en la empresa o bien la comunidad local decidiendo colectivamente qué se va a hacer con ellas. En la superficie, estás fabricando productos y estás ganando dinero, pero lo clave es qué se hace con ese dinero, quién lo controla y quién se va a beneficiar. Ahí es donde va a ser fundamentalmente diferente del capitalismo.
Dentro de la competencia de mercado capitalista, las empresas tienen incentivos para recortar costos en un esfuerzo por maximizar las ganancias, pero un eslogan importante de la izquierda siempre fue el de poner a las personas y sus necesidades por encima de las ganancias. ¿Cómo cambiaría la maximización de ganancias dentro del socialismo de mercado?
Hay dos aspectos del mercado laboral en el capitalismo que son realmente destructivos. Uno es el que acabamos de tratar, que es el poder no responsable de los capitalistas sobre los trabajadores. Y describí cómo, en el socialismo de mercado, se diluiría enormemente ese poder o incluso se eliminaría por completo.
El segundo aspecto es que las ganancias tienen prioridad sobre las necesidades de las personas y su bienestar y su salud y todo ese tipo de cosas. La competencia es lo que impulsa a los capitalistas a priorizar las ganancias sobre todo lo demás, porque si no lo hacen, van a la quiebra. Presumiblemente, en el socialismo de mercado tendrías lo mismo, porque lo que hemos dicho es que las empresas tendrán que competir en el mercado.
Pero si las empresas están compitiendo en el mercado, ¿no seguirás teniendo las ganancias por encima de las necesidades de las personas?
Cualquier modelo viable de socialismo de mercado tiene que poder bloquear eso. Tiene que poder decir que las ganancias van a estar al servicio de las necesidades de las personas en lugar de ser una prioridad sobre las necesidades de las personas.
Hay varias maneras en que podrías garantizar eso.
Una es que cuando las personas quieran establecer una empresa, ya sea como cooperativa o algún otro tipo de empresa gestionada por trabajadores, se dirigirán a un banco público comunitario o a una agencia de crédito comunitaria. Y esa agencia de crédito, al igual que un banco hoy en día, les va a dar un préstamo para establecer una nueva empresa.
Ahora bien, en el capitalismo, hay un único criterio por el cual los bancos otorgan préstamos a las empresas, y ese es: ¿Va a ganar dinero? Las empresas entonces tienen que ganar el dinero para devolver su préstamo. Esa es parte de la razón por la que priorizan las ganancias sobre todo lo demás.
En el socialismo de mercado, podrías ir a estas entidades públicas para obtener préstamos para establecer una empresa, pero como la entidad pública no va a ser un banco de propiedad privada que busca comercialmente maximizar las ganancias, va a tener un conjunto diferente de criterios por los cuales decide si prestar o no el dinero.
En algunos modelos, como el modelo de David Schweickart, estas agencias de crédito público seguirán preguntando: «¿Este préstamo prospectivo es para un modelo de negocio viable? ¿Esta empresa va a ganar dinero?» Es importante darse cuenta de que hay que tener eso en cuenta porque es dinero público. Si se lo das a proyectos favoritos o a proyectos derrochadores, estás desperdiciando dinero público. Los bancos públicos tienen que preguntarse: ¿hay un mercado? ¿Hay una necesidad social para este bien?
Pero los bancos también van a hacer preguntas como: «¿Es esta una parte subdesarrollada del estado o del país?» Podrían concluir que a los Apalaches se les debería dar más prioridad que a la ciudad de Nueva York, incluso si eso significa ganancias ligeramente menores. También van a preguntar: «¿Es este un bien para el cual hay una necesidad social urgente, aunque el mercado pueda ser bastante pequeño?»
Un ejemplo es en el área de los medicamentos. En el capitalismo actual, hay muchos medicamentos que son muy importantes y apuntan a enfermedades que son realmente destructivas, pero no mucha gente está afectada por esas enfermedades, y las empresas piensan: «No vale la pena nuestro tiempo ni dinero producir estos medicamentos». En el socialismo de mercado, una parte esencial del contrato social será también tener en cuenta las necesidades sociales que pueden no tener un mercado gigantesco detrás de ellas.
Esa es una manera en que las ganancias no tendrán precedencia sobre las necesidades. Porque el contrato social consistirá en tener la rentabilidad como una parte importante de lo que entra en la decisión sobre un proyecto, pero solo una parte de una constelación más amplia de preocupaciones que podrían tener.
La segunda manera en que la rentabilidad no va a gobernar sobre todo lo demás es que las consecuencias del fracaso de las empresas no serán tan graves como lo son en el capitalismo. Una razón por la que los capitalistas promueven la rentabilidad es que si no son rentables, no solo quiebran, sino que al menos en principio, pierden sus activos. Y entonces los trabajadores que son arrojados al mercado laboral tienen que absorber gran parte de los costos.
Lo que dicen los socialistas de mercado es que, si va a haber quiebra de empresas, entonces la responsabilidad del Estado es encontrar nuevamente trabajo para esas personas que han perdido sus empleos y luego tomar el dinero que fue liquidado y redirigirlo inmediatamente hacia un fin más productivo. Significa que la vida de las personas no está subordinada a las ganancias de la misma manera, porque la pérdida de ganancias no es tan destructiva.
De esta manera al menos se espera que, si bien las ganancias son algo que se persigue y se quiere que las empresas compitan y que sean eficientes, no van a pulverizar al resto de la sociedad que está básicamente enganchada al carro de lo que los capitalistas están intentando hacer para maximizar sus ganancias.
Ahora que hemos concretado un poco más el socialismo de mercado, ¿qué tipo de cosas van a seguir estando en el mercado dentro del sistema? ¿Va a cambiar también la estructura del mercado?
Esta es otra manera de preguntar si todo va a ser producido por el mercado, o si también habrá algún tipo de provisión pública de bienes y quizás servicios gratuitos que se otorgan a las personas como derechos de ciudadanía. Y sobre esto, hay diferentes respuestas en los distintos modelos de socialismo de mercado. Entonces digamos cuáles son esas diferentes respuestas.
En el nivel más amplio, en todo modelo de socialismo de mercado, hay algún lugar para un sector público. Habrá cierta planificación. Solo el hecho de tener bancos públicos a los que se les dice que tienen que tener en cuenta las necesidades sociales significa que esos bancos van a tener que mirar al mundo y decir: «¿Qué necesitamos?» Y luego tomarán sus decisiones.
Cuando tomas tus decisiones económicas basándote en una evaluación de cuáles son las necesidades, qué regiones son pobres, qué ciudades necesitan más autobuses, qué ciudades necesitan más restaurantes, qué ciudades necesitan más electricidad, eso es en términos nominales una especie de planificación. Eso es un sector público.
Ahora bien, eso está en un extremo del espectro. Luego hay modelos de socialismo de mercado que realmente dicen que va a haber un gran sector público, que no operará vendiendo competitivamente en el mercado.
Esto tiene mucho sentido. ¿Hay alguna razón por la que los servicios públicos, la atención médica, el transporte y cosas así deberían ser impulsados por el mercado? Incluso en el capitalismo, esas cosas han sido planificadas durante gran parte del tiempo. Entonces ciertamente, en cualquier sociedad de socialismo de mercado, habrá un gran sector planificado de la economía, que podría estar proveyendo bienes que incluso en el capitalismo tiene más sentido que sean provistos públicamente, y quizás incluso como servicios directos en lugar de como algún tipo de bien de mercado.
Si decimos que la atención médica, el transporte, los servicios públicos, la educación y probablemente algún tipo de sistema de medios público son sacados del mercado, ¿qué le queda al mercado? Principalmente bienes de consumo, servicios como restaurantes, peluquerías y cosas así.
En el nivel más amplio, donde absolutamente habrá una provisión de mercado de bienes será en los sectores de consumo. Y aquí es donde los principios que he enunciado realmente importan: que esos bienes de consumo serán fabricados por cooperativas de trabajadores o por empresas gestionadas por trabajadores, que son de propiedad estatal pero que son arrendadas a los trabajadores mediante una especie de servicio de honorarios, en las que habrá una gestión ojalá elegida democráticamente y en las que habrá pisos sobre qué tan bajos pueden ser los salarios de los trabajadores. Y esos trabajadores en ese sector no planificado que produce bienes de consumo compartirán con los trabajadores de todos lados, incluso aquellos del sector público, ciertos derechos económicos básicos inalienables: el derecho a la vivienda, el derecho al cuidado infantil, el derecho a la atención médica y la educación, cosas así.
Entonces todos los trabajadores tendrán ciertos derechos económicos. Algunos de esos trabajadores trabajarán en el sector planificado, algunos trabajarán en el sector de consumo no planificado. Pero todos esos trabajadores compartirán ciertas garantías básicas y podrán moverse de un lado a otro.
Pero muchas de las industrias que mencionaste que serían planificadas, como la atención médica, la educación y demás, que son cosas que ya fueron planificadas en el capitalismo. ¿Cuál es nuestro criterio para decir que algo debería ser planificado o no planificado en el socialismo?
El criterio debería ser: planificas lo que puedes, y dejas afuera solo lo que no puedes, al menos para empezar. Planificas todo lo que puedes. Dije antes que los socialistas no se orientaron hacia la planificación como un fin en sí mismo, sino porque pensaban que serviría a los objetivos morales que tenían. Eliminaría la explotación, la dominación y ese tipo de cosas.
Entonces nuestra actitud hacia la planificación es pragmática. Si es pragmática, deberíamos decir: empujemos lo tan lejos como podamos de una manera que sea coherente con nuestros objetivos. Eso significa que, si la planificación empieza a requerir algún tipo de gobierno dictatorial, antidemocrático y arbitrario sobre los trabajadores o sobre la sociedad, hay que dar marcha atrás.
Pero si la planificación puede avanzar hacia los objetivos que esbozamos antes, deberíamos empujarla tan lejos como podamos. Eso en el lado moral. Y en el lado pragmático, si empieza a fallar porque es demasiado engorrosa, retrocedemos nuevamente. Eso es en el nivel más general.
Aquí es donde podemos mirar hacia atrás a las experiencias de las economías de tipo soviético y del capitalismo. La prueba más difícil para cualquier planificación es hacerlo en el capitalismo. Si resulta que incluso dentro del capitalismo hay ciertas cosas que podemos planificar, entonces sabemos que podríamos hacerlo en el socialismo de mercado.
¿Cómo será diferente? La manera en que será diferente es que, en el capitalismo, cuando el gobierno planifica, planifica en el lado de la inversión, y realmente no les dice mucho a los trabajadores sobre qué garantías tendrán como trabajadores en el sector planificado.
En el capitalismo, si tienes servicios públicos o atención médica que son de propiedad gubernamental, los trabajadores que trabajan en ellos no obtienen ningún privilegio especial —a veces sí, pero es bastante raro—. Lo que tendrás diferente en el socialismo de mercado es que habrá una especie de enumeración de los derechos que tienen los trabajadores en el sector planificado y en el no planificado, lo que significa que por definición, los trabajadores del sector público en el socialismo de mercado tendrán ciertos derechos, ciertas garantías que en el capitalismo no tienen.
En un aspecto, se parecerá a los sectores públicos en el capitalismo, porque los organismos centrales del gobierno decidirán sobre la inversión, su extensión, dónde expandirla, etcétera. Pero en muchos de estos modelos de socialismo de mercado, se hace a través de la participación directa y el poder real de los trabajadores, quizás organizados en organismos deliberativos dentro del sector público. E incluso si los trabajadores no tienen injerencia en lo que se está decidiendo allí, tendrán ciertas garantías en cuanto a sus salarios, sus condiciones de vida, etcétera. No como un favor, no como un privilegio y no porque estén organizados en sindicatos, sino como un derecho constitucional. En ese sentido, es bastante diferente.
Mencionaste que habrá movilidad laboral entre los sectores planificado y no planificado de la economía. Entonces, ¿estás diciendo que va a haber un mercado laboral en el socialismo de mercado?
Sí. Todo modelo de socialismo de mercado tiene un mercado laboral, lo que significa que en todo modelo de socialismo de mercado, las personas salen a buscar trabajo. Ahora bien, ¿es eso un problema? Esta es la razón más importante para pensar que no lo es: que incluso en las economías de tipo soviético, nunca hubo mercados laborales planificados.
Pensemos en lo que se necesita para tener planificación en los mercados laborales.
Lo que significa la planificación es que una autoridad central decide cuáles van a ser las prioridades en términos de inversión, y luego les dice a las autoridades locales, a los gerentes de las empresas o a las juntas de planificación locales: «Esto es lo que dice el plan que tienes que hacer, cuánto tienes que invertir, qué tienes que producir y en qué cantidades. Ahora, hazlo».
Bien, supongamos que empezaras a planificar el insumo de trabajo. Entonces no se hace a través de un mercado, a través de personas que eligen sus empleos y deciden dónde trabajar, sino a través de un organismo de planificación que les dice dónde trabajar. Imagina lo dictatorial que tendría que ser eso.
Para que el trabajo y la provisión de trabajo sean coherentes con los principios socialistas, las personas van a tener que tener la libertad de decidir dónde quieren trabajar. Eso en el nivel moral.
En cuanto a la carga práctica sobre los planificadores, es extremadamente difícil imaginar que alguna vez tengas la capacidad de, a nivel micro, decirles a las personas dónde trabajar, cuándo trabajar, cuánto tiempo trabajar. Entonces por razones morales y prácticas, tienes que decir: deja que las personas salgan y encuentren empleos.
Pero, aunque el socialismo de mercado deja que las personas salgan y encuentren libremente trabajo, también debe poner medidas en marcha para asegurarse de que los resultados no sean horribles, como lo son en el capitalismo. Porque nuevamente, el problema básico en el capitalismo es que, si las personas salen y no pueden encontrar trabajo, están solas.
En el socialismo de mercado, si sales y no puedes encontrar trabajo, el gobierno tendrá participación en proveerte un empleo, porque habrá un gran sector público. O incluso si no hay un gran sector público, otra parte del modelo, como dije antes, serán los bancos públicos que tienen en cuenta las cuestiones sociales cuando toman sus decisiones crediticias. Y una consideración podría ser el aumento del desempleo en una región particular. Entonces estas entidades canalizarán la inversión para que las personas que viven allí puedan tener empleos para sí mismas.
Uno puede imaginar todo tipo de maneras en que podrías tener un mercado laboral, pero sin tener las propiedades capitalistas de un mercado laboral. Esencialmente, las personas en el socialismo de mercado saldrán a buscar empleo pero, nuevamente, su destino no dependerá de su éxito en el mercado laboral.
Por razones tanto prácticas como morales, no puedo imaginar un socialismo deseable —y mucho menos viable— en el que no se les garantice a las personas la libertad y los recursos para decidir por su cuenta qué empleos quieren. Solo necesitamos asegurarnos de que no sufran como lo hacen en el capitalismo si no pueden encontrar trabajo.
En esos empleos, ¿crees que va a haber igualdad de salarios? Y si no, ¿cuánta desigualdad salarial dentro y entre empresas piensas que es permisible?
No creo que puedas tener igualdad de salarios si tienes personas que ingresan a las empresas y esas empresas están compitiendo. Principalmente porque las empresas obtienen diferentes tipos de ganancias. Si a todo el mundo se le da exactamente el mismo salario, entonces no hay ningún incentivo para ir a las empresas más rentables, lo que significa que las empresas más rentables no se benefician de ser más rentables.
Todos los modelos de socialismo de mercado reconocen esto. Nuevamente, lo que dicen es: dejemos que las empresas decidan cuánto van a darle a las personas como salarios, pero luego asegurémonos de que eso no se traduzca en tremendas desigualdades entre los asalariados.
Una manera de hacer eso es separar el ingreso de los salarios.
En el capitalismo, todo tu ingreso proviene del dinero que ganas en tu trabajo. Eso significa que tu ingreso es tu salario. Ahora bien, hay casos en que puedes suplementar eso a través de la seguridad social, pero ignoremos eso por un segundo. Eso no está incorporado en el capitalismo.
Lo que dice el socialismo de mercado es: separemos el ingreso de los salarios. Las personas tendrán el salario que ganan, las personas en empresas más rentables ganarán salarios más altos, las personas en empresas menos rentables ganarán salarios más bajos, pero eso no agota su ingreso. Parte de su ingreso también provendrá de una subvención de ingreso universal. Y parte de sus ganancias retenidas se verá afectada por la tributación.
Si tienes tributación progresiva, las personas con salarios más altos podrían pagar más impuestos, y las de salarios más bajos pagarán menos. Luego todo el mundo recibe algún tipo de ingreso básico universal, ya sea a través de lo que se llama un gravamen sobre el capital o algún tipo de participación en las ganancias a nivel nacional que suplementa tus salarios. Eso significa que el ingreso total que tienes en casa seguirá siendo desigual, pero se reducirá enormemente por el efecto conjunto de estos ingresos adicionales que estás recibiendo.
Además de eso, recordemos que están todos los servicios públicos directos que vas a estar recibiendo. Vas a recibir atención médica gratis, educación gratis. Entonces tu salario solo representa una fracción de todo lo que entra en tu nivel de vida.
Ahora bien, ¿por qué mantener las desigualdades en absoluto?
Porque quieres tener algunos incentivos. Quieres darle a las personas un incentivo para trabajar duro, para trabajar bien. Quieres que las empresas tengan un incentivo para reclutar buena mano de obra. Si estoy reclutando a alguien que resulta ser una muy buena trabajadora, ella va a querer que ese trabajo sea reconocido. Va a querer ser compensada por eso. Y si no es compensada por eso, ¿por qué debería ir a trabajar a una empresa rentable? Esta es parte de la retención de lo que es positivo en el capitalismo, pero intentando reducir o eliminar los efectos secundarios negativos de eso.
Dentro del capitalismo, la mayor parte del financiamiento empresarial y la gestión de la riqueza se construye sobre estas enormes redes de mercados de capitales públicos y privados con todo tipo de instrumentos financieros. Para muchos izquierdistas, estos son vistos como intrínsecamente malos y como cosas de las que deberíamos deshacernos en una sociedad mejor. ¿Habrá algún tipo de mercado de capitales dentro del socialismo de mercado?
Hay modelos de socialismo de mercado con bolsas de valores. El modelo de John Roemer tiene eso. Otros no. Pero tomemos el tema más amplio, que es: ¿cosas como una bolsa de valores o un mercado de acciones de empresas, o la banca o los mercados de crédito, son intrínsecamente malas? Creo que ya hemos respondido eso al decir que los mercados no son intrínsecamente malos.
El peor mercado jamás construido fue el mercado laboral. Y si lo estamos permitiendo en el socialismo de mercado, seguramente podemos permitir cosas como una bolsa de valores. En este episodio, no tiene mucho sentido entrar en los detalles de cómo podrías tener una bolsa de valores sin todas las cosas malas. Pero ya establecimos los principios por los cuales podrías hacerlo, que pasan por permitir los componentes que mejoran la eficiencia de una bolsa de valores, pero bloqueando su lado negativo (que es que, al acumular acciones en empresas, las personas pueden obtener poder de control sobre ellas).
Es fácil ver cómo se pude bloquear eso. En futuros episodios, deberíamos entrar en eso. Pero sigamos con el principio amplio, que es que el desafío para el socialismo de mercado es incorporar los efectos que mejoran la eficiencia de los mercados, e incluso, se podría decir, algunos de los efectos que mejoran la libertad de los mercados, al tiempo que se eliminan los efectos inductores de oligarquía de esos mercados, y la manera en que los mercados a veces corroen e instrumentalizan las relaciones sociales de las personas. Realmente creo que es posible.
Hablaste en un episodio anterior sobre cómo y por qué se introduce nueva tecnología dentro del capitalismo. ¿Qué tipo de mecanismos dentro de las empresas o del mercado permitirán la adopción tecnológica en el socialismo de mercado?
Esta es la cuestión clave, y esta es la razón por la que quieres el socialismo de mercado. El mayor fracaso de las economías planificadas fue la incapacidad de innovar y la ausencia de innovación, eficiencia, dinamismo. Toda la motivación para avanzar hacia un modelo de socialismo de mercado pasa por darles a los gerentes de las empresas, a los productores, un incentivo para innovar de manera consistente. Y ese incentivo proviene de la competencia.
Entonces cuando decimos que estas empresas gestionadas por trabajadores o arrendadas a trabajadores —cualquiera que sea el modelo particular—, cuando decimos que van a estar compitiendo en el mercado, esencialmente estamos diciendo que queremos que innoven y que la competencia los va a forzar a hacerlo de la misma manera que lo hace en el capitalismo.
Con todos estos amortiguadores y airbags, el efecto neto podría muy bien ser amortiguar algo ese incentivo hacia la innovación. No sabemos en qué medida eso será un freno al crecimiento. Pero predigo que, si empiezan a frenar mucho el crecimiento, algunas de esas protecciones se aflojarán.
Este es un punto importante: no hay ningún modelo viable de socialismo que tienda hacia el estancamiento económico. Esto es una quimera en la izquierda, que se puede simplemente tener una economía estancada o plana y las personas van a ser felices. No hay ninguna evidencia de que eso sea verdad. Entonces hay que incorporar en los modelos un incentivo para innovar.
Ahora bien, los modelos y la realidad son diferentes. Puede resultar que todas las protecciones que estamos dándole a las empresas y a los trabajadores amortigüen un poco eso. Y si esto pasa, tendremos que cambiarlo. Lo bueno de los modelos de socialismo de mercado es que tienen margen para ajustes, porque hay tanto un mercado como una planificación, y se puede ajustar su tamaño relativo (a diferencia de las economías planificadas, que eran básicamente a todo o nada).
En mi opinión, la fortaleza de los modelos de socialismo de mercado es precisamente el impulso, la compulsión de innovar. Diría que las preocupaciones están todas en el otro extremo, que son: ¿Reducirán la explotación de la manera que queremos? ¿Reducirán de hecho la dominación de la manera que estamos diciendo? Tendremos que resolverlo a través de la experiencia.
Dentro del capitalismo, debido a cosas como la dependencia del mercado, hay una guerra de todos contra todos, lo que significa que siempre estás en competencia con todos los demás. Dijiste hace un momento que, en el socialismo, estas instituciones van a fomentar interacciones sociales más saludables y la cooperación. ¿Podrías explicar por qué deberíamos asumir que eso va a suceder?
Es un objetivo absolutamente fundamental del socialismo. Como dije antes, las objeciones marxistas al capitalismo no eran solo que implica explotación y dominación, sino también que enfrenta a las personas entre sí. Las personas terminan tratándose mutuamente como medios para fines e incluso como enemigos potenciales. Porque eso es lo que hace la competencia.
Ahora bien, en el socialismo de mercado hay elementos de competencia. Las empresas están compitiendo en el mercado para vender sus bienes, y las personas van a rivalizar por empleos. Algunas personas no obtendrán el trabajo que quieren, que está en la cima de su lista, y eso significa que están compitiendo con otras personas por ellos. Nuevamente, se parece un poco al capitalismo.
¿Va a ser posible el objetivo de tener relaciones sociales más saludables? Y una manera elegante de decirlo es: ¿podrá el socialismo de mercado eliminar o incluso reducir sustancialmente la alienación?
Creo que la respuesta es sí. Porque nuevamente, ¿qué es lo que hace que la perspectiva social y las relaciones sociales de las personas sean tan poco saludables en el capitalismo? Es la incesante competencia, la dominación, la instrumentalización de las relaciones, la inseguridad constante, preocuparse por si esta persona en particular me va a robar el trabajo, cosas así.
En el socialismo de mercado, ciertamente tienes un mercado laboral y hay competencia por bienes. Pero cuando reducís las implicaciones del fracaso, entonces las personas no piensan que tienen que trepar por encima de todos los demás para obtener lo que necesitan, porque no hacerlo significa que vuelven al fondo del montón.
Cuando tienes un mercado laboral pero también tienes garantías a prueba de fuego en términos de vivienda, educación, atención médica, etcétera, también existe algún tipo de garantía de que la pérdida de un empleo no significa la pérdida de ingresos. También hay protecciones en el trabajo contra la autoridad y el poder arbitrarios y ese tipo de cosas. Y has quitado los medios de producción privados, de modo que los trabajadores no están sometidos a esta autoridad arbitraria de su empleador. Ahora, no están tan preocupados porque todos los demás sean una amenaza para ellos, para sus empleos, para su sustento.
Entonces se puede tener lo que se llama competencia saludable. El mercado laboral capitalista es competencia tóxica, pero cuando miras los deportes en la escuela secundaria o a un grupo de amigos jugando un partido de básquetbol improvisado, es una competencia saludable. Saca lo mejor de las personas, y en realidad puede fortalecer las relaciones. Deberíamos intentar moldear la competencia y los mercados en el socialismo de mercado para que sea un tipo de competencia saludable en lugar de una destructiva y tóxica.
Todo lo que podemos hacer es intentar describir la manera en que serán estas instituciones y anticipar cuáles serán los efectos basándonos en lo que hemos visto en el mundo que nos rodea. Y puede haber aspectos de la competencia en un modelo de socialismo de mercado que todavía no apreciamos del todo, pero estoy convencido de que sabemos algo sobre cómo funciona la competencia y cómo afecta la psique de las personas.
Estoy bastante seguro de que, si quitaras estos elementos tóxicos del capitalismo, tendrías sociabilidad, la posibilidad de que las personas se traten mutuamente con respeto y la posibilidad de que las personas tengan actitudes saludables entre sí, aunque haya algunos elementos de competencia en sus vidas.
Muchos liberales y personas progresistas hoy en día dirían que están tratando de regular el capitalismo para crear una competencia saludable, en oposición a algún tipo de competencia tóxica o poco saludable. ¿En qué se diferencia un reformador del socialismo de mercado del reformador progresista dentro del capitalismo que vemos hoy en día?
La diferencia es que los socialistas de mercado no son reformadores. Los reformadores progresistas tienen, por supuesto, muy buenas intenciones. Están tratando de moderar y regular el capitalismo para poder reducir sus elementos más destructivos. Y lo han logrado en cierta medida. Pero el problema siempre fue que mientras se mantenga intacta la clase capitalista y la sacralidad de la maximización de ganancias, eso pone límites severos a hasta dónde se puede llegar en la reducción de la brutalidad de las relaciones cotidianas entre las personas.
Los reformadores progresistas están en la posición de intentar regular un sistema bárbaro manteniendo intactas las raíces fundamentales de la barbarie. Dentro del socialismo de mercado, no estás intentando reformarlo para hacerlo mejor. Tiene en su propia constitución la eliminación de los peores elementos del capitalismo.
Ahora bien, puede que todavía intentes reformarlo para hacerlo aún mejor, pero estás partiendo de un punto que ni siquiera las socialdemocracias más avanzadas pudieron alcanzar. Entonces tiene una ventaja de una manera que ningún capitalismo reformado jamás pudo tener.
Volviendo al panorama general, existieron otros sistemas que son más equitativos que el capitalismo de libre mercado, como las socialdemocracias. Antes hablamos sobre cómo ellas cumplieron muchos de nuestros criterios para una sociedad mejor pero, por una razón u otra, fueron empujadas de vuelta hacia el capitalismo neoliberal. Si damos el salto hacia el socialismo, ignorando todas las complicaciones de cómo ocurre realmente esa transición, ¿por qué deberíamos confiar en que el socialismo de mercado podría durar y no degenerar o convertirse de vuelta en capitalismo o en algo incluso peor?
Es una de las cosas más importantes en las que pensar. ¿Qué ocurrió en la socialdemocracia? Lo que ocurrió en la socialdemocracia es que se lograron enormes mejoras en el sustento de las personas y en la calidad de vida de las personas. Y tuvieron un tremendo éxito en hacer retroceder los peores elementos del capitalismo de libre mercado. Todos, excepto los muy, muy ricos en Estados Unidos hoy en día, estarían muy felices de estar en una socialdemocracia de estilo nórdico si pudieran. Era un sistema tremendamente popular y, sin embargo, fue desmantelado en grado significativo. La primera pregunta es ¿por qué? Y creo que eso responde tu pregunta.
La razón principal por la que creo que ocurrió fue que, aunque todos estos sistemas hicieron retroceder los peores elementos del capitalismo de libre mercado, los medios de producción seguían en manos de la clase capitalista, lo que significaba que ellos seguían teniendo la última palabra. La socialdemocracia sobrevivió y se mantuvo solo mientras pudo mantener contentos a los capitalistas. Pero una vez que los capitalistas decidieron que, por cualquier razón, la socialdemocracia ya no servía a sus propósitos, usaron su poder para atacarla directamente, como lo hicieron en los Estados Unidos, o para erosionarla de a poco, como en los países nórdicos. Y sustancialmente volvieron a convertir a las cosas en mercancías y a traer de vuelta a los mercados y la inseguridad y cosas similares.
En el corazón de la socialdemocracia, la propiedad privada se mantuvo intacta, pero se cambió la distribución del ingreso y la provisión de servicios. Aquí es donde el socialismo de mercado es muy diferente de la socialdemocracia, porque el cambio fundamental pasa por acabar con la propiedad privada.
La segunda diferencia clave es que el socialismo de mercado pondrá en marcha mecanismos que bloqueen el resurgimiento de la desigualdad de riqueza. Hasta ahora, hemos hablado principalmente sobre cómo la desigualdad de ingresos podría seguir existiendo, como con personas que obtienen salarios diferentes o que reciben diferentes niveles de ingresos. No tocamos el tema de que el ingreso posiblemente se convierta en riqueza. Es decir, ¿qué pasa si alguien pone su dinero en un banco? ¿Puede transmitirlo intergeneracionalmente? ¿Puede usar la riqueza para comprar nuevos medios de producción?
Si alguien puede hacer todas esas cosas, ahora está obteniendo un poder social real. Y ese poder social puede usarse para cambiar no solo las políticas sino incluso la arquitectura social central como la constitución.
Presumiblemente en el socialismo de mercado, tendrás una constitución que diga: «No permitimos la propiedad privada de los medios de producción, o solo la permitimos en tales y cuales instancias». Eso parecería bloquear cualquier movimiento de regreso hacia el capitalismo. En la socialdemocracia, las diversas constituciones esencialmente decían: «Protegemos la propiedad privada de los medios de producción. Es sagrada».
En el socialismo de mercado, empezarás diciendo que no la reconocemos y no la permitiremos. Eso en sí mismo es un gran bloqueo. Puedes competir y tendrás todas las libertades liberales, tendrás elecciones, puedes aprobar las políticas que quieras, pero tendrán que mantenerse coherentes con nuestra constitución. Y la constitución no permite X, Y y Z, parte de lo cual es la propiedad privada.
Pero ahora, imaginemos, supongamos que tuvieras una enorme desigualdad de riqueza y las personas compraran algunos medios de producción y luego obtuvieran suficiente influencia para cambiar la constitución. ¿No podríamos estar deslizándonos de vuelta hacia el capitalismo?
Para bloquear eso, no solo es necesario mitigar las desigualdades de ingresos, sino que hay que bloquear absolutamente la posibilidad de las desigualdades de riqueza.
No debería haber ninguna transferencia intergeneracional real de riqueza. No debería haber propiedad privada que supere un cierto techo. El modelo de Roemer dice que las personas pueden establecer empresas de propiedad privada, pero una vez que esas empresas crecen más allá de cierto tamaño, se nacionalizan. Independientemente de lo que pienses de eso, está explícitamente diseñado para asegurarse de que no surja una poderosa clase de capitalistas que luego intentará empujar el sistema de vuelta hacia el capitalismo.
Entonces la respuesta básica a tu pregunta es: todo es posible y nada está garantizado en la vida. Pero todo modelo de socialismo de mercado tiene, en la cima de su lista, el deseo de impedir el resurgimiento de una clase de personas que intente empujar el sistema de vuelta hacia el capitalismo. Y esa clase de personas son los capitalistas. Entonces, ¿cómo se previene el resurgimiento de los capitalistas?
Empezamos diciendo que no se puede tener propiedad privada de los medios de producción, o tiene que estar a un nivel muy pequeño. Segundo, también se dice que no están permitidas enormes desigualdades de riqueza, aunque podamos permitir desigualdades de ingresos. Luego se establece que no permitiremos que las personas transmitan su riqueza de una generación a la otra. Por ejemplo, puede que yo realmente tenga grandes ahorros y pueda incluso ganar intereses sobre esos ahorros. Pero cuando fallezco, ya sea la totalidad o el 90 y tantos por ciento de esos ahorros volverán a los fondos públicos.
Entonces cada generación comienza en la misma línea de partida, con un ingreso garantizado, con provisión garantizada de bienes. Se les permite acumular ahorros para sí mismos y tener salarios más altos. Pero cuando mueren, porque estaban usando los recursos de la sociedad, las capacidades de la sociedad, el trabajo de otras personas, no se quedan con todos los frutos de ese trabajo para sí mismos. Todo vuelve a la sociedad.
Y está bien, porque sus hijos no van a empezar pobres. Sus hijos van a empezar con todas las garantías que tienen otros niños. Y todo el mundo trabaja, no solo como un acto de altruismo (las personas no trabajan solo por el bien social). Trabajan por su propio bien. Y son capaces de beneficiarse de ello, pero no pueden acumular poder sobre esa base.
Si los modelos de socialismo de mercado se implementan realmente, serán mucho, mucho más estables de lo que jamás fue la socialdemocracia. Este fue el defecto principal de la socialdemocracia. Logró enormes avances, pero fue revertida. Y la razón por la que fue revertida fue que mantuvo a la clase capitalista. El primer paso en el socialismo de mercado será eliminar y bloquear el resurgimiento de una clase capitalista.
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