Irán

La falsa defensa de Israel: una guerra imperialista contra Irán

El artículo que sigue se publica simultáneamente en Communis y Revista Jacobin, como parte de la colaboración entre ambos medios.

 

1.

En sentido amplio, todas las guerras son una manifestación de barbarie, es decir, de brutalidad, bestialidad y estupidez. El uso de la violencia es una forma primitiva, es decir, incivilizada, ruda y obtusa de resolver conflictos. Pero no es cierto que todas las guerras sean iguales. Hay guerras injustas y guerras justas. La guerra iniciada por la agresión de Israel contra Irán es una guerra injusta. Se trata de una guerra imperialista.

La operación ideológica que ha puesto en marcha Tel Aviv para justificar la guerra alegando que lo que está en juego es la propia existencia de Israel —ante la presunta amenaza de Teherán de dotarse de armas nucleares— es deshonesta y falsa. Los informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de las Naciones Unidas no han aportado prueba alguna al respecto. Una capacidad de enriquecimiento de uranio que es hoy en Irán del 60 % resulta todavía demasiado insuficiente para producir armas nucleares.

Desde 1991 se ha anunciado innumerables veces que Irán estaría a punto de construir la bomba, pronóstico que lleva ya treinta y cinco años sin confirmarse. El bombardeo de las centrifugadoras nucleares iraníes no es más un pretexto. El objetivo de la guerra es consolidar el dominio israelí sobre Oriente Medio. Los planes de Israel son indisociables de la estrategia estadounidense de mantener su supremacía mundial frente a China.

2.

Nadie puede ignorar que Israel invadió la Franja de Gaza, que en los últimos doce meses ha atacado al Líbano, Siria y Yemen y que desde hace décadas es una potencia nuclear con un arsenal de varias decenas de bombas que son una amenaza potencial para sus vecinos.

En su momento, tampoco se confirmó que Iraq, durante el gobierno del partido baazista liderado por Sadam Husein, poseyera armas de destrucción en masa cuando fue invadido por Estados Unidos en 2003. No es por azar que el argumento esgrimido para agredir hoy a Irán sea el mismo. El objetivo es aprovechar la oportunidad que brinda la desembozada complicidad de los Estados Unidos con Israel ahora que Trump está de vuelta en la Casa Blanca, precedida por el genocidio en Gaza y la neutralización de Hezbolá, para infligir una derrota histórica a Irán —habiéndose llegado incluso a amenazar de muerte por asesinato del ayatolá Alí Jamenei— y consolidar así el poder imperialista de Israel.

3.

No se trata de una guerra «religiosa» en la que el Estado de Israel se esté protegiendo a sí mismo contra un «plan musulmán» de islamización, a pesar de que el sionismo recurra a ese vocabulario para manipular la mentalidad paranoica del fundamentalismo judío a fin de fortalecer el ultranacionalismo del gobierno de extrema derecha liderado por Netanyahu. La abrumadora mayoría de la población de Oriente Medio es musulmana, en sus diversas denominaciones —sunitas en el Magreb y chiitas en Irán y parte de Iraq— que rivalizan entre sí, pero el antagonismo con Israel no se explica por motivos de odio religioso. Durante siglos prevaleció en Oriente Medio la tolerancia religiosa para con el judaísmo y el cristianismo.

Tampoco se trata de una guerra por el control de las fuentes de suministro de petróleo, si bien es cierto más de un tercio del consumo mundial de crudo transita por el Golfo Pérsico, en proveniencia de la Arabia Saudita, los Emiratos Árabes o Irán. En ningún momento de la historia, Irán ha amenazado con provocar un desabastecimiento mundial de petróleo; y ello, en primer lugar, porque el régimen de Teherán depende para su supervivencia, de los ingresos que obtiene de la venta de su petróleo.

Tampoco se trata de una guerra defensiva de Israel contra la amenaza inminente de una impensable invasión iraní, dada la inmensa superioridad de la fuerza aérea de Tel Aviv. Irán es consciente de que Israel se ha fortalecido militarmente tras la invasión de la Franja de Gaza y del Líbano, si bien al precio de ver aumentado su aislamiento político internacional.

4.

La guerra que lleva a cabo contra Irán es una confirmación más de que la fundación del Estado de Israel, con el apoyo de la URSS, no fue sino un error, aunque por un período indefinido, irreversible. Israel es una «anomalía» o disfuncionalidad histórica, incluso para la estabilidad del orden capitalista, y ello por varias razones:

a) al final de la Segunda Guerra Mundial, el horror ante el Holocausto nazifascista legitimó políticamente la reivindicación del movimiento nacionalista judío —es decir, del sionismo— de que se creara un Estado judío en la Palestina histórica, a pesar de la oposición de los Estados árabes y de la resistencia de la población palestina que sufrió la Nakba: la depuración étnica que desplazó a cientos de miles de personas, si no a un millón de pequeños campesinos, con métodos militares contra una población desarmada, en lo que constituyó un crimen de lesa humanidad;

b) Palestina no era «una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra», por lo que fracasó el proyecto del Estado sionista de estabilizar una sociedad de apartheid estructurada en torno a la «superioridad» judía, puesto que jamás cesó la lucha de los palestinos, a pesar de décadas de derrotas; resistencia palestina que exigió de Israel la creación de un aparato militar desproporcionado, cosa que fue posible sólo con el apoyo del lobby de la burguesía judía en Estados Unidos y Europa y que, por tanto, era artificial;

c) el Estado de Israel es, políticamente, un híbrido, por ser al mismo tiempo un enclave de los imperialismos occidentales y un Estado nacional-imperialista que ha consolidado sus propios intereses;

d) la estrategia de los dos Estados fue aceptada por la mayoría de las fuerzas sionistas que se radicalizaron en su desplazamiento hacia la extrema derecha sólo como una mediación para ganar tiempo y acumular fuerzas;

e) la ofensiva contra Irán obedece al cálculo de que la superioridad militar de Israel permitirá destruir el aparato de seguridad militar de Irán, pero no excluye la apuesta por una guerra total con el objetivo final  de infligir una derrota política que legitime el derrocamiento del régimen de la Iglesia-Partido-Ejército chiita, a pesar de que Israel es consciente de que por sí solo no puede erradicar todas las instalaciones nucleares y militares de Irán sin «botas sobre el terreno»; es decir, sin una invasión terrestre, cuyo desenlace no podría ser sino peor que el de las guerras de Estados Unidos en Afganistán y Vietnam.

5.

Irán es un Estado periférico del capitalismo, pero un país independiente poco común, como Venezuela, en un mundo en el que la disputa entre Estados Unidos en cuanto cabeza de la Tríada (Estados Unidos, Unión Europea, Japón) y la amenaza que representa el ascenso de China es el conflicto central del sistema internacional de Estados.

La inserción de Irán en el mercado mundial es periférica debido a su condición de exportador primario, su dependencia de las inversiones y las tecnologías y su precaria industrialización, agravada durante la pandemia por los efectos de devastadoras sanciones. Paradójicamente, Irán se ha ganado un lugar independiente en el sistema de Estados porque su Gobierno tiene plena soberanía sobre sus decisiones internas y autonomía en las externas. Sin embargo, Irán se encuentra en situación de inferioridad militar frente a Israel, y su Gobierno ya se ha mostrado dispuesto a negociar y ha solicitado un alto el fuego.

6.

Para comprender el lugar que ocupa Irán hay que tener en cuenta una serie de cuestiones. En primer lugar, Irán es una nación con una historia milenaria, heredera del Imperio persa, con una cultura propia muy fuerte, su propia lengua, el farsi, tradiciones nacionales claramente distintivas y el mayor peso demográfico, doctrinal, cultural y político en lo que respecta a la identidad chiita en el seno del islamismo. Segundo, el régimen actual surgió de una poderosa revolución popular antimperialista liderada por el clero chiita contra la dictadura monárquica del Sah Reza Pahlavi, que se había instalado en el poder en 1953 por medio un golpe de Estado, apoyado por la CIA que derrocó al gobierno de Mohammad Mosaddeq (1951-1953).

En tercer lugar, el régimen iraní es una teocracia, al igual que lo es el Vaticano; es decir, no existe en su seno separación entre las dimensiones política y religiosa en las instituciones de poder que ejercen la administración civil y militar del Estado, y es ese poder teocrático el que impone normas morales, espirituales, educativas y culturales; aunque se celebran elecciones, estas no son libres y las candidaturas obedecen todas a la autoridad del clero chiita; no obstante, no está claro cuál es el grado de cohesión social interna.

Cuarto: si bien Irán posee importantes reservas de petróleo —extrae 3,3 millones de barriles diarios de petróleo, por lo que es el tercer mayor productor entre los países miembros de la OPEP y el séptimo a escala mundial—, el régimen es consciente de que la soberanía energética no puede depender de un recurso no renovable, de ahí que haya perseverado en el desarrollo de un complejo de centrifugadoras de enriquecimiento de uranio con fines civiles, lo cual no obsta para que también ambicione llegar a poseer armas nucleares al igual que Israel.

Finalmente, Irán es consciente de que China no tiene interés en precipitar un enfrentamiento con Washington y aboga por una desescalada inmediata de la guerra, posible sólo mediante concesiones de Teherán a Tel Aviv. Irán se ha asociado a los BRICS, asociación comercial y red diplomática alternativa del Sur Global, inicialmente integrada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica y posteriormente ampliada tras la incorporación de Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Indonesia, la cual, a pesar de no contar con una plataforma política común, podría ser el embrión de un espacio de intercambios al margen del dólar estadounidense, si se llegara a constituir una moneda virtual de las «cinco r», el renminbi, el rublo, la rupia, el real y el rand.

7.

¿Cuál es la estrategia de Israel? El grado de autonomía relativa de Israel frente a Washington se ha puesto a prueba en numerosas ocasiones desde el inicio de la invasión de la Franja de Gaza, tras innumerables desacuerdos con la gestión del partido demócrata de Joe Biden. Pero desde la toma de posesión de Trump han prevalecido los acuerdos, inclusive en lo que respecta a la criminal intención de llevar a término la depuración étnica de la población palestina.

No hay dudas sobre las afinidades políticas entre Trump y Netanyahu, dos líderes mundiales de la extrema derecha neofascista. El desenlace de la guerra contra Irán dependerá del papel que en ella desempeñe Estados Unidos. Es cierto que en ningún caso deberán subestimarse los extremos a que puede llegar Trump, pero sin un bombardeo que solamente la Fuerza Aérea de Estados Unidos es capaz de llevar a cabo, no es posible destruir las instalaciones subterráneas de Irán.

Con todo, no existe un peligro real e inmediato de que se desate una tercera guerra mundial. Rusia no puede permitirse una internacionalización de la guerra, cosa que tampoco desea China. El peligro real e inmediato es que sea derrotado Irán. No existen razones para que la izquierda socialista alimente ilusión alguna sobre el régimen teocrático de Teherán, pero el deber internacionalista más elemental es hoy defender a Irán contra la agresión imperialista de Israel.

Valerio Arcary

Historiador, militante del PSOL (Resistencia) y autor de O Martelo da História. Ensaios sobre a urgência da revolução contemporânea (Sundermann, 2016).

Recent Posts

Pensar el campo popular afrocolombiano

Necesitamos enfrentar la propuesta reaccionaria de un proyecto político «afrocentrado», ni de izquieda ni de…

7 horas ago

El péndulo político en América Latina

Un rápido vistazo hacia América Latina deja en claro que los años dorados del progresismo…

1 día ago

El fascismo está de regreso en la política francesa

El auge de la extrema derecha en Francia ha ido acompañado del crecimiento de tendencias…

2 días ago

Álvaro Uribe, el intocable condenado

El expresidente colombiano Álvaro Uribe fue condenado este mes por sobornar a testigos, lo que…

3 días ago

Donald Trump y el retorno del nihilismo capitalista

La administración Trump opera con frecuencia por fuera de la lógica del interés propio capitalista,…

4 días ago

Conviértete en quien eres… contra el fascismo

En una extensa entrevista, Alberto Toscano retorna sobre la historia del fascismo y reivindica el…

4 días ago