Derechos

«Hay que actuar contra los países que respaldaron el genocidio»

Entrevista por Bafta Sarbo[1]Editora de Jacobin Alemania

La situación en la Palestina ocupada es preocupante desde mucho antes de octubre de 2023. Desde la fundación del Estado de Israel, los palestinos y las palestinas están sometidos a desplazamientos forzados y legislaciones de apartheid. Como relatora especial de las Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, la tarea de Francesca Albanese consiste en evaluar esa situación. Por este trabajo fue repetidamente objeto de campañas de acoso mediático y político.

Albanese viajó a Berlín para una conversación tras la proyección del documental Disunited Nations – Die UNO und der Nahe Osten (Naciones Desunidas – La ONU y Medio Oriente) en el cine Babylon. Entre otros, la sección berlinesa del Partido Democrático Libre (FDP, por sus siglas en alemán) y la Sociedad Germano-Israelí exigieron la cancelación del evento. Más recientemente, un video editado de manera engañosa hizo parecer que Albanese había calificado a Israel de «enemigo de la humanidad». Eso desencadenó una serie de pedidos de renuncia por parte de funcionarios de Francia y Alemania, entre ellos el ministro federal de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Aunque ya está confirmado que el video fue montado de forma tendenciosa, ninguno de los políticos retiró sus pedidos de renuncia.

Mientras sus adversarios políticos intentan atacar su carácter, ella se esfuerza por recordar la humanidad de los palestinos. En abril aparece su libro When the World Sleeps (Mientras el mundo duerme), que ya está siendo traducido a dieciocho idiomas. En él, diez palestinos y palestinas cuentan sus historias. En esta entrevista con Jacobin, Albanese habló sobre cómo afronta las críticas y las calumnias, y qué es lo que, a pesar de todo, le impide caer en la desesperación.

 

BS

Eres relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados desde mayo de 2022. Eso significa que ya observabas la situación en Palestina desde antes del 7 de octubre. ¿Cómo era la situación entonces y cómo cambió desde ese momento?

FA

Es una pregunta muy importante y me alegra que la formules. Ni siquiera hace falta remontarse al despojo y la expulsión de más de dos tercios de los habitantes originales de Palestina que acompañó a la fundación del Estado de Israel. Parece que ya nadie recuerda realmente que desde 1967 Israel ocupa militarmente partes de la Palestina histórica que en 1948 no pasaron a integrar el nuevo estado israelí. En ese territorio Israel instauró un régimen de apartheid, incluso garantizando derechos civiles para los colonos que permanecieron allí (es decir, ciudadanos israelíes que se habían trasladado ilegalmente a los territorios palestinos ocupados).

Hoy son más de 800.000 los colonos que se han expandido por Cisjordania, la Franja de Gaza, Jerusalén Oriental y sus alrededores, en hasta 300 asentamientos. Esto implicó desplazamientos forzados, arrestos y encarcelamientos masivos y masacres de palestinos y palestinas, así como la imposición de humillaciones y vejaciones sin fin. Allí los palestinos viven bajo jurisdicción militar, mientras que los israelíes lo hacen bajo jurisdicción civil. Ese es el núcleo del apartheid: un régimen para unos, otro régimen para otros. Israel utilizó la ocupación militar para ese fin. Y los Estados miembro de las Naciones Unidas condenaron estas violaciones, así como la expansión israelí y el asesinato de palestinos.

Israel, como potencia ocupante, no tenía autorización para iniciar guerras contra Gaza en 2008, 2012, 2014, 2018, 2021 y 2023; además de mutilar a más de 2.000 personas y matar a otras 280 que protestaban cada viernes en la frontera con Gaza [en el marco de las llamadas «Marchas por el retorno», en 2018 y 2019]. Entonces, parece que la gente no quiere ver lo que les sucede a los palestinos. Pero la realidad es, como documenté, que Israel detuvo y encarceló, al menos una vez, a aproximadamente 800.000 personas entre 1967 y 2023. Esto, sin mencionar los cadáveres que no fueron devueltos a los palestinos. La magnitud del infierno que Israel creó para los palestinos merece realmente un examen más detenido, tanto más cuanto que fue tolerado y posibilitado por otros países.

Cuando me convertí en relatora especial, mis predecesores ya habían denunciado las prácticas coloniales de apartheid de los colonos, que constituyen un crimen contra la humanidad y deben ser detenidas. Es una violación absoluta del derecho a la autodeterminación. Eso ya estaba documentado, y yo me ocupé de ello de manera más exhaustiva. Desde el comienzo de mi mandato observé la brutalidad del régimen israelí. Ya en el segundo día de mi actividad como relatora especial, en mayo de 2022, el Tribunal Supremo de Israel cerró un proceso judicial de veinte años contra los habitantes de Yatta, una zona en las colinas del sur de Hebrón, que intentaban proteger su territorio. Fueron expulsados de esas tierras porque se las necesitaba como campo de entrenamiento para el ejército israelí. Todo fue manipulado para servir a los intereses de la ocupación israelí, pese a que hubo diecisiete ataques de colonos violentos contra aldeas palestinas. Durante el mandato del anterior relator especial, solo en Cisjordania fueron asesinados 460 palestinos. Todo era extremadamente violento.

Por eso me pregunto: ¿cómo es posible que el 7 de octubre haya sorprendido a alguien? Por supuesto que eso no justifica la violencia contra civiles israelíes (porque los civiles siempre deben ser protegidos), pero ¿qué les quedaba a los palestinos, salvo su increíble rabia y su humillación a manos de los israelíes?

 

BS

Voces críticas te reprochan una excesiva apropiación de la perspectiva palestina. ¿Cómo respondes a esas acusaciones?

FA

Entiendo por qué los alemanes lo ven así, porque aquí existe mucho desconocimiento sobre Palestina y los palestinos. Quiero decir, aquí muchos ni siquiera saben qué es la Nakba. Muchas personas en Alemania ni siquiera saben que los crímenes de los europeos contra el pueblo judío fueron descargados sobre el pueblo palestino. No lo saben. Pero eso es una instrumentalización de la ignorancia. No les reprocho nada, pero tampoco quiero que me reprochen nada a mí. Entiendo, por supuesto, que tienen esa percepción porque miden lo que digo en relación con lo que saben. Pero saben muy poco. También estoy aquí con la esperanza de ayudarles a cerrar esa brecha.

Lo que ocurre es lo siguiente: tengo el mandato de informar sobre las violaciones cometidas por Israel en los territorios palestinos ocupados, y eso es exactamente lo que hago. Sin embargo, critiqué a Hamás por sus crímenes contra civiles israelíes el 7 de octubre. Critiqué y condené crímenes como la toma de rehenes u otras violaciones del derecho internacional perpetradas por las autoridades palestinas.

Pero el punto es lo que ocurrió después del 7 de octubre: son casi 940 días de crímenes continuos destinados a aniquilar a los palestinos como tales. Eso debemos detenerlo. Tengo una idea muy precisa de lo que ha ocurrido y lo estoy poniendo sobre la mesa. Lamento que esto moleste a los alemanes e incomode sus sensibilidades pero, una vez más: eso es una instrumentalización de la ignorancia, y no tengo un remedio contra ello.

 

BS

Hace unos días, tras la proyección de Disunited Nations, saliste a dialogar con los manifestantes que protestaban contra la película. ¿Es esa tu manera habitual de relacionarte con los críticos, buscando el diálogo?

FA

Bueno, lo que ocurre es que ni siquiera eran voces críticas. Simplemente me insultaban. La pregunta es entonces: ¿se responde a los insultos? Depende. Yo acababa de salir del cine donde se había proyectado el documental, y había personas que me lanzaban todo tipo de insultos. Fue muy brutal. En un momento dado miré a uno de ellos a los ojos y le dije: «¿Por qué dices estas cosas tan terribles sobre mí? ¿Qué sabes tú?» Se volvió algo muy personal. Simplemente sentía curiosidad. No es que quisiera entrar en eso, pero fue interesante lo que siguió, porque los confronté en su propio terreno.

Y eso los dejó al descubierto, porque dijeron: «Gracias por hablar con nosotros. Es solo que no podemos perdonarles lo que hicieron el 7 de octubre». Y yo dije: «Pero eso es muy peligroso, porque los palestinos podrían esgrimir el mismo argumento: que no pueden perdonarles que les hayan quitado su tierra, que no pueden perdonarles que hayan matado a sus madres y padres a lo largo de generaciones». Eso constituye un ciclo de violencia. Y, una vez más, hay que detenerlo. Luego dije: «Fueron asesinados 22.000 niños. ¿Podemos ponernos de acuerdo en que matar niños está mal?» Y en ese punto tenemos una diferencia fundamental. Para ellos está justificado. Para mí no.

 

BS

¿Cómo valoras las voces críticas que sostienen que dialogar con agitadores de derecha como Tucker Carlson fomenta el antisemitismo real?

FA

Lo que ocurre es simplemente que tiendo a responderle a los periodistas. Quiero decir, conceder una entrevista no significa tomar partido. Yo quiero que el mensaje llegue al público en los Estados Unidos y no hay muchos medios de allí que me entrevisten. Si me lo preguntan, aclaro que no tengo ninguna simpatía personal por el supremacismo blanco que encarna Tucker Carlson. Por otra parte, dado que le habla a un público de sionistas cristianos, pensé que podría ser un buen intermediario para mi mensaje. Y sinceramente tengo la sensación de que algo está cambiando ahí. ¿Y quién soy yo para juzgar? Equivocarse es humano. Insistir en el error no lo es. Y quizás ese sea un comienzo para que él deje de insistir.

 

BS

Recientemente, un video editado de manera engañosa hizo parecer que habías calificado a Israel de «enemigo de la humanidad». Eso desencadenó una serie de pedidos de renuncia. ¿Ya hubo alguna disculpa por haberte atacado en base a un video manipulado?

FA

No, pero el patriarcado nunca se disculpa.

 

BS

Países como Alemania mantienen el acuerdo comercial de la Unión Europea con Israel. En tu informe «From Economy of Occupation to Economy of Genocide» (De la economía de la ocupación a la economía del genocidio), de julio de 2025, hablad del papel de las empresas en la ocupación. Entre ellas hay también empresas alemanas. ¿Ves una relación?

FA

Oh, sí. Por supuesto. Hay dos actores alemanes que menciono. Uno es la empresa HeidelbergCement, que está claramente implicada en el crimen de saqueo al extraer cemento palestino para construir los asentamientos. Eso es muy grave, por eso no entiendo por qué no se emprenden acciones legales contra ella. El segundo es la Universidad Técnica de Múnich, que mantiene intensas asociaciones con el ejército israelí, la industria y el sistema de defensa.

Por supuesto, con solo apoyar a la economía israelí o al sistema de investigación israelí, que está vinculado a la ocupación, forman parte de ella. Existe una decisión de la Corte Internacional de Justicia, un dictamen vinculante (ya que se basa en normas imperativas del derecho internacional) que insta a los Estados y a los actores privados a no apoyar a quienes cometen tales violaciones. Y, sin embargo, tanto los Estados como los actores privados continúan haciéndolo. Por eso digo que, en última instancia, son las personas individuales, los ciudadanos y ciudadanas de principios, quienes deben ponerle fin a esto. Así ha sido siempre a lo largo de la historia.

 

BS

Alemania anunció recientemente que no seguirá apoyando a Israel en el proceso ante la Corte Internacional de Justicia. ¿Crees que esto indica que incluso Alemania ya no considera descabellada la acusación de genocidio? ¿Y cómo valoras el proceso judicial contra Alemania, que fue inicialmente desestimado?

FA

Considero absolutamente necesario actuar contra los países que apoyaron, favorecieron y respaldaron el genocidio, y que incluso contribuyeron a algunos de los crímenes más atroces. Alemania es el segundo mayor proveedor de armas a Israel y, por lo tanto, merece estar donde está ahora. Lo lamento por los alemanes pero, una vez más, está en sus manos. Tienen la posibilidad de salir de esta situación.

Y sin duda es importante que hayan cambiado su posición en el proceso Sudáfrica contra Israel. Pero suministraton armas sabiendo que existía el peligro de un genocidio, y en aquel momento deberían haberse retirado. En cambio, el gobierno suspendió los envíos de armas entre agosto y noviembre de 2025 y luego los reanudó. Los responsables deberían rendir cuentas.

 

BS

En febrero de 2025 fuiste invitada a dar una conferencia en la Universidad Libre de Berlín, que tuvo que ser cancelada. Luego exigiste que una delegación del Consejo de Europa venga a Alemania a investigar las violaciones de derechos humanos cometidas por agentes de policía en las protestas propalestinas. ¿Cómo evalúas actualmente el papel de Alemania en el tratamiento de las voces (pro)palestinas, especialmente en comparación con otros países europeos?

FA

Creo que, en comparación con otros países, las protestas en Alemania lograron algo increíble. En Francia, por ejemplo, a pesar de la existencia de una sociedad civil muy activa y combativa, permanece esa cultura del miedo. Quiero expresar mi genuino reconocimiento para la gente en Alemania. Es asombroso que resistan a pesar de toda la violencia. Creo que Alemania está siendo sometida a un escrutinio cada vez más riguroso. La represión es claramente parte de una tendencia hacia la israelización de las llamadas democracias liberales. Lo que hace Israel ya no es una excepción y se está imitando aquí.

 

Notas[+]

Notas
1 Editora de Jacobin Alemania
Francesca Albanese

Investigadora afiliada al Instituto para el Estudio de la Migración Internacional de la Universidad de Georgetown y Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967.

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