Crisis

Trump y su nueva doctrina internacional neofascista

La publicación, a principios de diciembre de 2025, de la nueva doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos (NSS 2025) marca una ruptura brutal por su carácter abiertamente militarista, autoritario e ideológicamente reaccionario. Bajo el pretexto del realismo estratégico, la administración Trump asume ahora una lógica de dominación imperial sin complejos, alimentada por referencias neofascistas, la negación del cambio climático y el rechazo explícito de los derechos humanos y el multilateralismo. En esta extensa entrevista realizada por Contretemps, Éric Toussaint analiza el documento situándolo en su contexto histórico, económico e ideológico, destacando las importantes implicancias que tiene para las relaciones internacionales, los pueblos y los movimientos emancipadores.

 

C

¿Puedes situar en su contexto histórico la publicación por parte de la Casa Blanca de la nueva doctrina de los Estados Unidos en materia de política internacional?

ET

La publicación de este documento[1] a principios de diciembre de 2025 debe situarse en el contexto de lo que Gilbert Achcar denomina la Nueva Guerra Fría, que ha analizado en su libro del mismo «nombre»[2]. Achcar sitúa el inicio de una nueva guerra fría a finales de la década de 1990, cuando Estados Unidos se embarcó en la expansión de la OTAN acelerando la integración de los antiguos países del bloque del Este y ampliando su área de intervención: primero en los países de la antigua Yugoslavia y, unos años más tarde, en Afganistán. El autor muestra claramente que las decisiones tomadas por Washington fueron objeto de debate entre los estrategas estadounidenses y que fueron los halcones quienes se impusieron, a sabiendas de que ello solo podía provocar reacciones negativas por parte del Kremlin. Vladimir Putin, al frente de Rusia, ha desarrollado un chovinismo gran ruso con la voluntad de aumentar su área de influencia o control sobre antiguas partes de la URSS, con referencias a la grandeza pasada de la Rusia de los zares.

Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca desde principios de 2025, la política agresiva de Washington aplicada desde hace más de 25 años está tomando un giro aún más peligroso. El dramático aumento del gasto militar, que a nivel internacional comenzó hace más de una década, está experimentando un salto cualitativo.

Aquellos que desde la izquierda han afirmado durante las últimas décadas que el sistema capitalista mundial había superado la etapa clásica de los imperialismos[3] y que se había pasado a un superimperialismo liderado principalmente por multinacionales, cuyos vínculos con su Estado de origen se habrían alterado y distendido profundamente, se han equivocado.

La evolución del mundo capitalista sigue estando dominada por la política de los Estados más poderosos. La fase denominada de globalización/mundialización supuestamente virtuosa (según la versión apologética puesta de moda, en particular, por el foro de Davos y la mayoría de los gobiernos), con la internacionalización de las cadenas de producción, incluyendo a China y las potencias del G7 (y, parcialmente, a Rusia, integrada en el G8 hasta 2014-2015) y el aumento del libre comercio, ha quedado atrás. Numerosos conflictos armados han marcado la historia desde la Segunda Guerra Mundial, incluso durante el breve período (parte de la década de 1990) que siguió a la Guerra Fría, y se han intensificado durante la nueva Guerra Fría que comenzó a finales de los años noventa.

Las grandes potencias imperialistas, lideradas por Estados Unidos, han retomado el camino que conduce a guerras internacionales, incluso mundiales. Rusia, con la invasión de Ucrania en 2022, le ha dado argumentos a Washington para acelerar y acentuar su política belicista. El país dirigido por Vladimir Putin, una potencia capitalista e imperialista de segundo orden pero que dispone de armas nucleares y de enormes recursos fósiles, creyó poder aprovechar los fracasos de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán y en Oriente Próximo para llevar a cabo una invasión masiva a Ucrania en 2022.  Pero, desde su punto de vista, calculó mal y no previó que el pueblo ucraniano iba a resistir masivamente. Putin pensó que el régimen de Volodímir Zelenski (un régimen neoliberal que aplica las recetas del FMI y del Banco Mundial) se derrumbaría y que las victorias militares serían rápidas e irreversibles.

Las potencias imperialistas occidentales han antepuesto sus propios intereses y la OTAN se ha reforzado con la adhesión de Finlandia en 2023 y de Suecia en 2024. Por el contrario, las sanciones contra Rusia tuvieron pocos efectos y la guerra que continúa sirve de justificación para un aumento masivo del gasto militar de los países de Europa Central y Occidental y para la reactivación de los dispositivos de combate y despliegue en el extranjero de sus ejércitos, todo ello bajo el liderazgo indiscutible y arrogante de Washington.

Por su parte, Estados Unidos, bajo el liderazgo de Trump durante su segundo mandato, consideró que su ofensiva no debía dirigirse directamente contra Rusia, sino contra China, que representa una potencia competidora mucho más poderosa económica y políticamente. Todo esto se expone claramente en el documento de estrategia de seguridad nacional del Gobierno estadounidense.

C

¿En qué medida los problemas económicos agravan las tensiones? 

ET

El capitalismo a escala mundial está en crisis y no ha sido capaz de recuperar un ritmo de crecimiento sostenido, hasta el punto de que se puede hablar, como hace el economista Michael Roberts, de una larga depresión. No somos en absoluto partidarios del crecimiento, pero, desde el punto de vista del capitalismo, el hecho de no poder volver a un crecimiento sostenido constituye un verdadero problema para garantizar la acumulación masiva de beneficios. Esta crisis, especialmente grave en las antiguas potencias imperialistas (es decir, el G7), exacerba las tensiones entre el bloque dominado por Washington, por un lado, y, por otro, por China, que mantiene un crecimiento sostenido, aunque este se esté desacelerando.

La preparación (y la realización) de conflictos armados internacionales forma parte de las respuestas que las clases capitalistas de las diferentes potencias utilizan periódicamente para encontrar una salida a las crisis económicas y para buscar la expansión o el mantenimiento de su influencia. Lo hemos visto en varias ocasiones en los siglos XIX y XX.

C

¿Qué dice el documento estratégico de Trump sobre el ejército estadounidense y el uso de la fuerza?

ET

En ese texto, Trump no duda en adoptar un tono belicoso:

Queremos reclutar, entrenar, equipar y desplegar el ejército más poderoso, letal y tecnológicamente avanzado del mundo para proteger nuestros intereses, disuadir las guerras y, si es necesario, ganarlas de forma rápida y decisiva, con el menor número posible de bajas para nuestras fuerzas. Y queremos un ejército en el que cada militar esté orgulloso de su país y confíe en su misión.
Queremos la disuasión nuclear más sólida, creíble y moderna del mundo, así como sistemas de defensa antimisiles de nueva generación, incluido el Domo Dorado para el territorio estadounidense, con el fin de proteger al pueblo estadounidense, los intereses estadounidenses en el extranjero y los aliados de Estados Unidos». (pag. 3)

En varios lugares del texto se indica que Estados Unidos se reserva el derecho de llevar a cabo operaciones militares donde considere oportuno y de seguir recurriendo a la fuerza para defender sus intereses. En la introducción del documento Trump se jacta, además, de la intervención militar en Irán contra instalaciones nucleares civiles: «Hemos destruido la capacidad de enriquecimiento nuclear de Irán».

Durante el año 2025, en violación del derecho internacional, Estados Unidos recurrió sistemáticamente a la fuerza, ya fuera en el mar Caribe contra Venezuela (con el pretexto de la lucha contra el tráfico de drogas), como en Yemen, Siria o Nigeria. Sin olvidar, por supuesto, el apoyo incondicional que le brindó al ejército israelí y al gobierno neofascista de Netanyahu en la comisión de un auténtico genocidio contra el pueblo palestino. A principios de enero de 2026, Trump ordenó una agresión militar a gran escala contra Venezuela, secuestró a la pareja presidencial, la llevó a Nueva York para juzgarla ante la justicia estadounidense por acusaciones falsas y anunció que tomaba el control de los recursos petroleros del país.

Cuando la administración Trump aborda la situación en la región indopacífica, se ve muy claramente que Estados Unidos amenaza con utilizar la fuerza contra China si Washington considera que sus intereses están en juego. Se ve que está preparando, como uno de los posibles pretextos para justificar una acción militar, la necesidad de mantener la libre circulación en el mar de China o en otros lugares.

C

¿No afirma Trump que Estados Unidos ha pagado la factura de la defensa de sus aliados y, en particular, de los países miembros de la OTAN?

ET

Efectivamente, Trump adopta una narrativa totalmente falsa cuando escribe que las administraciones anteriores «permitieron a sus aliados y socios descargar el coste de su defensa sobre el pueblo estadounidense». Esto es objetivamente falso y sirve para justificar la presión que Trump ejerce sobre sus aliados, a los que trata como vasallos, para que aceleren el aumento del gasto militar que ya habían iniciado hace una década. En la página 12 de la NSS 2025, se afirma: «El presidente Trump ha establecido una nueva norma mundial con el Compromiso de La Haya, que compromete a los países de la OTAN a dedicar el 5 % de su PIB a la defensa, compromiso que nuestros aliados de la OTAN han aprobado y que ahora deben respetar».

Efectivamente, como pudo constatar el público, el secretario general de la OTAN, el ex primer ministro holandés Mark Rutte, declaró ante Trump, durante una cumbre de la Alianza Atlántica celebrada en La Haya en junio de 2025: «El abuelo tiene razón al enfadarse con los miembros de su familia cuando no se comportan bien». Fue el ejemplo perfecto del comportamiento vasallo de Europa hacia el presidente de los Estados Unidos. Y un mes más tarde, a finales de julio de 2025, la presidenta de la Unión Europea (UE), Ursula von der Leyen, hizo gala de su sumisión al visitar las tierras de su señor feudal en Escocia. Se reunió con Trump en un campo de golf de su propiedad para prometerle que la UE compraría más energías fósiles y más armas al tío Sam y para someterse a su voluntad en lo que respecta al aumento de los aranceles aduaneros.

El hecho de que los aliados de Estados Unidos, y en particular los miembros de la OTAN, se hayan beneficiado económicamente de la generosidad de Washington es una gran falsedad. De hecho, Estados Unidos mantiene más de 220 grandes bases militares permanentes fuera de su territorio con el fin de ejercer su dominio sobre una gran parte del planeta. En total, según el Pentágono, Estados Unidos cuenta con más de 700 instalaciones militares en 80 países, de las cuales más de 220 son bases militares permanentes con un número considerable de militares. Las bases estadounidenses en el extranjero representan el 80 % de las bases extranjeras en todo el mundo. Es mucho más que lo que tiene cualquier otro país. Por ejemplo, Rusia cuenta con una veintena de instalaciones militares permanentes en el extranjero, ya sea en países de la antigua URSS o en Siria, con un total de entre 15.000 y 20.000 soldados. China solo tiene una base militar permanente en el extranjero, en Yibuti, oficialmente con 400 militares chinos.

Estados Unidos mantiene permanentemente más de 250.000 militares fuera de su territorio, de los cuales más de 50.000 se encuentran en Japón, 35.000 en Alemania, 22.000 en Corea del Sur, 12.000 en Italia, 10.000 en Gran Bretaña, etc. Dado que el personal rota, esto representa un volumen mucho mayor de personal militar involucrado. Las grandes empresas capitalistas de Estados Unidos obtienen enormes beneficios de ello, en particular las que integran el complejo militar-industrial, ya que suministran el material militar y se encargan de su mantenimiento.

Trump le miente al pueblo estadounidense al intentar hacerle creer que Washington ha financiado la protección de los aliados extranjeros con el dinero de los contribuyentes estadounidenses. De hecho, si se quiere calcular el coste neto de la presencia estadounidense en el extranjero, hay que tener en cuenta lo que realmente gasta Estados Unidos en el extranjero en términos de presencia militar en personal, funcionamiento y armamento. De hecho, muchos países pagan parte de la presencia estadounidense en su territorio. Japón financia el 70 % de la presencia estadounidense (o de la ocupación estadounidense de su territorio), Alemania se hace cargo de entre el 20 y el 30 %, Italia del 30 al 40 % y Gran Bretaña paga entre el 20 y el 25 %.  También es fundamental tener en cuenta las compras de armamento a empresas estadounidenses realizadas por los países en los que están presentes las tropas de Estados Unidos. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el 64 % de las importaciones de armamento de los aliados europeos proceden de Estados Unidos para el periodo 2020-2024.

En cualquier caso, el gasto militar estadounidense en el extranjero sirve directamente a sus intereses y no representa ninguna forma de generosidad o solidaridad. Las agresiones o intervenciones militares de Estados Unidos en todo el mundo han sido múltiples y siempre han estado al servicio de los intereses de sus grandes empresas privadas y de la clase capitalista estadounidense.  Estas intervenciones han servido para derrocar o intentar derrocar regímenes progresistas (Cuba, Santo Domingo, Vietnam, Granada, etc.) o gobiernos que se habían vuelto incómodos, como el de Sadam Husein en Irak o el de los talibanes en Afganistán. Las intervenciones militares de Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, responsables de millones de muertes, le han permitido tomar el control de territorios especialmente ricos en materias primas, en particular en petróleo.

C

Al mismo tiempo, ¿cómo es posible que Trump se presente como un pacificador?

ET

Efectivamente, Trump se presenta como el presidente de la paz y vale la pena partir del pasaje de su texto en el que enumera sus supuestos éxitos, para comparar los hechos con sus mentiras.

El presidente Trump ha consolidado su legado como presidente de la paz. Además del notable éxito obtenido durante su primer mandato con los históricos acuerdos de Abraham, el presidente Trump ha aprovechado su talento como negociador para garantizar una paz sin precedentes en ocho conflictos en todo el mundo durante los últimos ocho meses de su segundo mandato. Ha negociado la paz entre Camboya y Tailandia, Kosovo y Serbia, la República Democrática del Congo y Ruanda, Pakistán y la India, Israel e Irán, Egipto y Etiopía, Armenia y Azerbaiyán, y ha puesto fin a la guerra en Gaza con el regreso de todos los rehenes vivos a sus familias.

En realidad, los acuerdos de Abraham de 2020 le permitieron al gobierno neofascista de Netanyahu reforzar, gracias a Washington, su posición internacional mediante la normalización de sus relaciones con varios Estados árabes: los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Sudán y Marruecos. Esto le permitió a Israel reforzar el régimen de apartheid y oprimir aún más al pueblo palestino, antes de pasar a la fase de limpieza étnica y genocidio. Mientras que Israel continúa perpetrando un genocidio contra el pueblo palestino, comenzado finales de 2023 con el apoyo total de Washington (recordemos que empezó bajo la administración de Biden), Trump tiene el descaro de afirmar que ha logrado la paz en Gaza.

En cuanto a los demás acuerdos de paz que Trump habría logrado, sabemos que no se ha establecido la paz ni entre Tailandia y Camboya, ni entre la República Democrática del Congo y Ruanda en la región de los Grandes Lagos, ni entre Israel e Irán… También sabemos que la India no acepta el papel que Trump se atribuye en el fin provisional del conflicto entre la India y Pakistán en mayo de 2025. Y no se puede hablar propiamente de paz entre Egipto y Etiopía, ya que no había ningún conflicto armado entre estos dos países.

Y en este pasaje, Trump no menciona las partes del mundo en las que es directamente responsable de agresiones, como es el caso de Yemen, Venezuela o Nigeria… Por último, guarda silencio sobre la guerra entre Ucrania y Rusia, a pesar de que había prometido que, si era elegido, lograría la paz en un tiempo récord.

C

¿Cuál es la postura de Trump sobre la globalización y el libre comercio?

ET

Trump, desde la introducción, critica a las administraciones anteriores y a lo que él denomina «las élites de la política exterior estadounidense», que «han hecho apuestas extremadamente imprudentes y destructivas sobre la globalización y el llamado “libre comercio”, lo que ha erosionado a la clase media y a la base industrial en la que se sustenta la preeminencia económica y militar estadounidense» (NSS 2025, pag. 1).

Si Trump es tan proteccionista y agresivo en materia de aranceles, es porque la economía de Estados Unidos ha caído enormemente en competitividad y porque, tanto en el mercado mundial como en el interno, las industrias locales ya no son capaces de hacerle frente a la competencia de los productos chinos y de otros países. China cuenta con ventajas competitivas estructurales, en particular ventajas decisivas en materia de costos (debidas en parte a que los salarios chinos son inferiores a los estadounidenses) y de escala. En algunos sectores clave, ha adquirido una ventaja tecnológica parcial o sectorial (por ejemplo, en los vehículos eléctricos). Estas ventajas le permiten ofrecer precios inferiores a los de los productores estadounidenses. China sale ganando en sus intercambios comerciales con Estados Unidos, ya que puede colocar sus productos a precios inferiores a los de los productos equivalentes fabricados en ese país. Este es el caso de ámbitos como los vehículos eléctricos, los paneles solares, el material informático, etc.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) se encuentra paralizada como consecuencia de la actuación del presidente Trump durante su primer mandato. Desde 2017, la Administración Trump se ha negado a nombrar nuevos jueces para formar parte del Órgano de Apelación del organismo. Este tipo de «tribunal supremo» del comercio internacional resuelve los litigios entre Estados una vez que un primer panel ha dictado sentencia. Dado que este órgano está bloqueado desde 2017, hoy la OMC se encuentra  incapacitada para funcionar.

Por su parte, China se ha convertido en una ferviente defensora del libre comercio, de los tratados de libre comercio, las normas de la OMC y la libre competencia, mientras que Estados Unidos, seguido por la UE, el Reino Unido y Canadá, se ha vuelto cada vez más proteccionista y utiliza los aranceles aduaneros para encarecer los productos chinos y de otros competidores.

C

¿Qué postura adopta Trump con respecto a la crisis ecológica?

ET

Mientras que la crisis ecológica y su dimensión climática adquieren proporciones cada vez más catastróficas, Trump, al igual que otros gobiernos de extrema derecha, se niega rotundamente a reconocerla.

En la NSS 2025 se puede leer: «Rechazamos las desastrosas ideologías del “cambio climático” y las “emisiones netas cero” que tanto han perjudicado a Europa, amenazan a Estados Unidos y subvencionan a nuestros adversarios» (pag. 14).

Allí Trump no se anda con rodeos y afirma que quiere

Restaurar el dominio energético estadounidense (petróleo, gas, carbón y energía nuclear) y relocalizar la producción de componentes energéticos clave es una prioridad estratégica absoluta. Una energía barata y abundante permitirá crear puestos de trabajo bien remunerados en Estados Unidos, reducir los costos para los consumidores y las empresas estadounidenses, impulsar la reindustrialización y mantener nuestra ventaja en tecnologías punteras como la inteligencia artificial.
El aumento de nuestras exportaciones netas de energía también reforzará nuestras relaciones con nuestros aliados, al tiempo que limitará la influencia de nuestros adversarios, protegerá nuestra capacidad para defender nuestras costas y, en caso necesario, nos permitirá proyectar nuestro poder.

La política de la administración Trump, que abandonó el Acuerdo de París y boicoteó la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), celebrada en Brasil en noviembre de 2025, agravará la crisis ecológica al aumentar la extracción y la producción de energías fósiles.

C

En la NSS 2025, ¿se refiere Trump a los «derechos humanos»?

ET

En la NSS 2025 no hay ninguna referencia a la promoción o el respeto de los derechos humanos. Ya era así en la NSS 2017 del primer mandato de Trump. En el documento de diciembre no aparece ni una sola vez la expresión «derechos humanos», como tampoco lo hace «protección social» y no hay el más mínimo rastro de las palabras «derechos sociales». Los autores es de este documento estratégico han eliminado deliberadamente por completo estos conceptos del documento estratégico.

Es evidente que, de manera sistemática, los distintos gobiernos de los Estados Unidos, tanto demócratas como republicanos, han utilizado el pretexto de la promoción de los derechos humanos para llevar a cabo acciones que pisoteaban los derechos humanos y violaban la Carta de las Naciones Unidas. Cabe señalar que en la NSS 2015, publicada por la administración de Barack Obama, los «derechos humanos» aparecían 9 veces y en la NSS 2022, de Joe Biden, lo hacían 20 veces.

En sus críticas a China o Rusia, Trump ya no utiliza la retórica hipócrita de los derechos humanos. En el caso de Estados Unidos, Trump se refiere únicamente a «los derechos naturales de sus ciudadanos, dones de Dios» (pag. 3). En el mismo sentido, más adelante en el documento, afirma que «todos los seres humanos poseen derechos naturales iguales otorgados por Dios» (pag. 9). Y en el caso de las monarquías dictatoriales del Golfo, ya no se habla de democratización, sino que se afirma que «esto requerirá abandonar la experimentación errónea de Estados Unidos de presionar a estas naciones, en particular a las monarquías del Golfo, para que abandonen sus tradiciones y formas históricas de gobierno» (pag. 28).

En resumen, lo nuevo con Trump es el abandono puro y simple de la retórica sobre la promoción de los derechos humanos, el respeto del derecho internacional y los tratados internacionales en materia de derechos humanos…

Esto es coherente con los ataques que la NSS 2025 contiene contra las instituciones de la ONU. Ya en la página 2 del texto, Trump denuncia a las administraciones anteriores que «vinculaban la política estadounidense a una red de instituciones internacionales, algunas de las cuales están animadas por un antiamericanismo puro y simple y muchas por un transnacionalismo que busca explícitamente disolver la soberanía de los Estados».

Aunque no se nombran en este documento, sabemos que Trump ataca regularmente en sus discursos ante la ONU a la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la UNESCO, a la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina), a la OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU), al ACNUR (Alto Comisionado para los Refugiados), a UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), al Programa Mundial de Alimentos (PMA), al Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), a la Corte Penal Internacional (CPI), al Tribunal de Justicia de La Haya, etc. Además, decidió que Estados Unidos se retirara de varias de estas instituciones, cortara su financiación y/o dejara de reconocer su competencia. El 7 de enero de 2026, Trump anunció la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, entre ellas 31 organizaciones de la ONU[4].

Cabe señalar también que en la NSS 2025 no se hace referencia alguna a los derechos de los pueblos a la autodeterminación ni a su derecho a ejercer su soberanía sobre los recursos naturales de sus territorios, ya que estos derechos universales, presentes en diversos tratados de las Naciones Unidas, contradicen directamente la política internacional de Trump.

C

En cuanto a los derechos humanos, ¿cuál es la postura de Trump sobre los derechos de los migrantes?

ET

Como era de esperar, la administración adopta una postura totalmente reaccionaria en materia de migración, que contradice por completo el espíritu de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

Queremos un control total sobre nuestras fronteras, sobre nuestro sistema de inmigración y sobre las redes de transporte por las que las personas entran en nuestro país, tanto legal como ilegalmente. Queremos un mundo en el que la migración no sea simplemente «ordenada», sino un mundo en el que los países soberanos colaboren para detener, en lugar de facilitar, los flujos migratorios desestabilizadores, y ejerzan un control total sobre las personas que admiten o no.  (NSS 2025 , pag. 3)

Luego, en la página 11, añade:

La era de las migraciones masivas ha terminado: quién admite a personas de un país en su territorio, en qué número y de dónde, definirá inevitablemente su futuro. Todo país que se considere soberano tiene el derecho y el deber de definir su futuro. Desde siempre, las naciones soberanas han prohibido las migraciones incontroladas y solo en raras ocasiones le han concedido la ciudadanía, y eso siempre que los extranjeros cumplieran unos criterios muy exigentes. La experiencia de Occidente en las últimas décadas confirma esta sabiduría ancestral. En muchos países, las migraciones masivas han puesto a prueba los recursos nacionales, han aumentado la violencia y la delincuencia, han debilitado la cohesión social, han perturbado el mercado laboral y han comprometido la seguridad nacional. La era de las migraciones masivas debe llegar a su fin.

La brutal política neofascista de Trump contra los migrantes y refugiados ha alcanzado proporciones catastróficas. A lo largo de 2025, las autoridades estadounidenses llevaron a cabo redadas y detenciones masivas que, según declaraciones de la administración Trump, implicaron más de 2,5 millones de salidas (incluidas deportaciones y abandonos voluntarios del país) y un aumento muy importante de las detenciones y los procesos penales por delitos de inmigración ilegal, con el objetivo de crear un clima de miedo, incluso de terror, entre la población migrante. En términos de expulsiones puras y simples, algunas fuentes indican una cifra superior a 600.000. Trump utiliza términos racistas y deshumanizantes hacia los migrantes, similares a los que utilizan los ministros del gobierno neofascista de Netanyahu hacia los palestinos.

Durante una reunión de su gabinete, Trump atacó a la comunidad somalí (especialmente a la de Minnesota) con palabras muy duras: «Vamos por mal camino si seguimos acogiendo basura en nuestro país. Ilhan Omar es basura, nada más que basura. Son gente que no hace más que quejarse… No los queremos en nuestro país». Hay que saber que Ilhan Omar, nacida en Mogadiscio (Somalia), es una política estadounidense, miembro del Partido Demócrata y representante de Minnesota en el Congreso de los Estados Unidos desde las elecciones federales del 6 de noviembre de 2018.

Los agentes de la agencia federal de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) utilizan métodos de detención muy violentos durante las redadas en los lugares de trabajo, en el transporte público o incluso cerca de lugares considerados sensibles (escuelas, iglesias u hospitales). El 7 de enero de 2026, un agente de la ICE mató a Renee Good, una mujer que no representaba ningún peligro, en Minneapolis. Desde hace varios meses, el ICE lleva a cabo detenciones masivas en algunas ciudades. Las condiciones de encarcelamiento son terribles y, a menudo, deliberadamente inhumanas con el fin de provocar miedo y terror. Sin embargo, se ha demostrado que la gran mayoría de los extranjeros encarcelados por el ICE no tenían antecedentes penales.

Cabe señalar, a modo de comparación, que entre el 1 de octubre de 2023 y el 30 de septiembre de 2024, durante el mandato de Joe Biden, 271.484 personas fueron deportadas por el ICE, una cifra que luego ha aumentado considerablemente. Durante el mandato completo de Biden (2021-2024), según cifras del ICE, se produjeron 545.252 deportaciones oficiales. Cabe destacar también que durante los dos mandatos de Barack Obama el número de expulsiones fue muy elevado: 2.749.706 en 8 años (2009-2016), lo que supone una media de 942 al día. Durante el primer mandato de Obama (2009-2012), la media fue de 1088 al día; durante el segundo (2013-2016), la media diaria descendió a 794. El sitio web factchequeado.com ha publicado un resumen detallado de las expulsiones llevadas a cabo por las diferentes administraciones que se han sucedido en el poder en Washington desde 1993.

C

¿Es cierto que el NSS 2025 retoma de hecho la teoría conspirativa y de extrema derecha de la guerra civilizatoria?

ET

Este documento de Trump tiene un contenido claramente de extrema derecha. Trump adopta en él, sin referirla explícitamente, la teoría del «gran reemplazo», que es una tesis conspirativa de extrema derecha. En Estados Unidos, se trata de la teoría del «genocidio blanco»[5]. En otra forma, también es la tesis de Steve Bannon, uno de los principales arquitectos ideológicos del trumpismo, en particular en su dimensión nacionalista, autoritaria y de extrema derecha. Bannon habla sobre todo de «guerra civilizatoria», de la «destrucción de Occidente» y de la «inmigración masiva como arma política», mientras denuncia a las «élites globalistas que traicionan a los pueblos». La teoría del gran reemplazo se ha puesto de moda gracias a figuras políticas francesas como Éric Zemmour. Según esta teoría, las poblaciones europeas serían sustituidas progresivamente por poblaciones no europeas (a menudo musulmanas), debido a la inmigración,  a las diferencias en la natalidad y a las políticas aplicadas (voluntariamente o no) por las élites políticas, económicas y mediáticas. Esta teoría habla de un reemplazo cultural, civilizatorio y demográfico, que atribuye principalmente a la inmigración extraeuropea y al Islam, presentando a este fenómeno como una amenaza existencial para la identidad, la cultura y la civilización europeas. Esto es lo que recoge el documento de Trump publicado por la Casa Blanca el 4 de diciembre de 2025.

En relación con Europa, el documento de Trump declara: «Queremos apoyar a nuestros aliados en la preservación de la libertad y la seguridad de Europa, al tiempo que restauramos la confianza civilizacional de Europa y su identidad occidental» (pag. 5). Luego Trump afirma que el declive económico de Europa:

…se ve eclipsado por la perspectiva real y más sombría de una desaparición civilizatoria. Entre los grandes retos a los que se enfrenta Europa se encuentran las actividades de la Unión Europea y otras instancias transnacionales que socavan la libertad política [Trump y su administración se refieren a las políticas que restringen la acción de los partidos de extrema derecha y su propaganda racista o antiinmigrante, nota de Éric Toussaint] y la soberanía, las políticas migratorias que transforman el continente y generan conflictos (…), el colapso de la tasa de natalidad, así como la pérdida de las identidades nacionales y la confianza en sí mismos. (NSS 2025 , pag. 25)

En resumen, en estos dos pasajes se encuentran los argumentos clave de la teoría conspirativa de extrema derecha del gran reemplazo y la guerra civilizacional.

El apoyo prestado a los partidos de extrema derecha se explica en el siguiente pasaje: «Estados Unidos anima a sus aliados políticos en Europa a promover esta renovación, y la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos es, en efecto, motivo de gran optimismo» (NSS 2025, pag. 26).

C

¿Qué política se aplica con respecto a la promoción del derecho a la diversidad (en materia de raza, género, origen, etc.)?

ET

Trump se ha esforzado por eliminar las políticas denominadas DEI (Diversidad, Equidad, Inclusión), ha puesto en práctica esta orientación mediante la promulgación de diversos decretos y lo repite en el documento estratégico publicado a principios de diciembre de 2025, afirmando que aplica políticas que «restablecen una cultura de competencia, erradicando las prácticas denominadas “DEI” y otras prácticas discriminatorias y anticompetitivas que degradan nuestras instituciones» (NSS 2025, pag. 6).

Las prácticas DEI que ha eliminado la administración Trump pueden incluir cuotas, políticas preferenciales, prioridades de contratación o promoción concedidas a grupos «infrarrepresentados», programas de «inclusión» o formación en materia de diversidad, etc. Trump prohibió en la contratación, la promoción, la selección o la permanencia en los servicios públicos (incluidos el ejército, el cuerpo diplomático, etc.) cualquier consideración de raza, género, origen o cualquier forma de preferencia basada en estos criterios. Trump lo reafirma muy claramente en relación con las fuerzas armadas, en la introducción del NSS 2025: «Hemos eliminado la ideología radical de género y la locura woke de nuestras fuerzas armadas y hemos comenzado a fortalecer nuestro ejército con una inversión de un billón de dólares».

C

En resumen, ¿qué política anuncia Trump para las diversas grandes regiones del planeta?

ET

La administración Trump afirma su voluntad de dominación total sobre el hemisferio occidental (es decir, toda América, desde la Patagonia en el sur hasta Canadá y Groenlandia en el norte), donde lleva a cabo operaciones militares agresivas, comenzando por atacar a Venezuela, rica en petróleo. La NSS 2025 afirma  respecto al hemisferio occidental que «impedirá que nuestros competidores no hemisféricos desplieguen fuerzas u otras capacidades amenazantes, o posean o controlen activos estratégicos vitales, en nuestro hemisferio». Este «corolario de Trump» a la doctrina Monroe es de sentido común y representa una posible restauración del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad de Estados Unidos.

En lo que respecta a China, el documento estratégico de 2025 marca una nueva etapa: ya no se limita a constatar la rivalidad, sino que señala explícitamente el error histórico de las élites estadounidenses que favorecieron el ascenso de China. Ahora se presenta no solo como un competidor, sino como una amenaza directa para la economía, la cohesión social, las cadenas de suministro, la seguridad nacional e incluso la estabilidad cultural de Estados Unidos. El conflicto se extiende así a todas las esferas económicas, tecnológicas, ideológicas y sociales, sin asumir formalmente una opción militar directa. Trump decide aumentar su presencia, su fuerza militar y sus intereses económicos en la región Indo-Pacífico[6] , donde se enfrenta con China.

En cuanto a Europa, Trump decide apoyar firmemente a los partidos de extrema derecha, algunos de los cuales ya están en el poder (en Italia y Hungría, por ejemplo), y le exige a los gobiernos europeos que se comporten como vasallos dóciles de Washington, en particular aumentando considerablemente sus gastos militares, lo que beneficia directamente a la industria armamentística estadounidense. En este sentido, en la página  26 de la NSS 2025 se encuentra la siguiente frase sobre Europa: «Queremos trabajar con países alineados que deseen recuperar su antigua grandeza». La elección del término «alineados» no necesita comentarios.

En cuanto a Oriente Próximo, Trump afirma que esta región tiene menos importancia que en el pasado y que respetará los regímenes políticos vigentes en las monarquías dictatoriales del Golfo. Respecto de Rusia, Trump está a favor de compartir la influencia si Moscú no toma iniciativas fuera de un perímetro que incluye algunos de los antiguos países miembros de la URSS, entre ellos Ucrania. Trump intenta convencer a Rusia de que se distancie de China.

En lo que hace a África, Trump le dedica muy poco espacio y la considera únicamente como un continente del que extraer materias primas y en el que proteger los intereses de Estados Unidos. Allí se trata de «aprovechar los abundantes recursos naturales y el potencial económico latente de África» (pag. 29).

C

¿Cuál es la conclusión general de tu análisis?  

ET

La doctrina de política internacional hecha pública por la Casa Blanca a principios de diciembre de 2025 no constituye un simple cambio coyuntural en la política exterior de Estados Unidos, sino el resultado coherente de un proceso iniciado hace más de un cuarto de siglo en el marco de la «nueva guerra fría». Este documento marca una radicalización cualitativa: ahora asume sin tapujos una lógica de dominación imperial, de recurso sistemático a la fuerza y de rechazo explícito del derecho internacional, las instituciones multilaterales y los derechos humanos universales. Bajo Donald Trump, esta orientación adquiere una forma ideológica inédita por su carácter abiertamente depredador, violento, reaccionario, autoritario y neofascista.

Mientras que las administraciones anteriores combinaban el ejercicio de la violencia imperialista con una retórica liberal y humanitaria profundamente hipócrita, la administración Trump rompe con esta fachada. Los derechos humanos, los derechos sociales, la protección de los migrantes, la autodeterminación de los pueblos e incluso la mínima referencia al multilateralismo desaparecen por completo del discurso estratégico oficial. Son sustituidos por una visión del mundo basada en los «derechos naturales otorgados por Dios», la soberanía absoluta de los Estados dominantes, la jerarquía de las civilizaciones y la legitimación de la coacción militar permanente.

Esta doctrina se inscribe en un contexto de crisis estructural del capitalismo mundial, marcado por una larga depresión, una competencia exacerbada entre las grandes potencias y la incapacidad de las antiguas potencias imperialistas del G7 para mantener su hegemonía económica. Ante el declive relativo de Estados Unidos, Washington opta deliberadamente por una huida hacia adelante militarista y por una política proteccionista brutal. China es señalada como el principal adversario, no porque cuestione al capitalismo mundial, sino precisamente porque se ha integrado con éxito en él, desafiando la supremacía económica, tecnológica y geopolítica de Estados Unidos. Rusia, potencia imperialista de segundo orden, sirve como contrapunto y justificación para una militarización acelerada de Europa bajo la tutela de la OTAN, pero ya no se la considera como un enemigo.

La NSS 2025 revela también una profunda convergencia entre el imperialismo externo y el autoritarismo interno. La denuncia de la globalización liberal no va acompañada de un proyecto de emancipación social, sino de un nacionalismo económico agresivo, de  una ofensiva contra los migrantes, de la adopción implícita de las teorías conspirativas del «gran reemplazo» y de una guerra ideológica contra las políticas de igualdad, diversidad e inclusión. El dominio militar, la depredación económica, el productivismo fósil y la negación del cambio climático forman un todo coherente, al servicio de los intereses del complejo militar-industrial y de la clase capitalista estadounidense.

Por último, lejos de ser un «pacificador», Trump aparece como el artífice de un mundo más inestable, más violento y más desigual, en el que la fuerza prevalece sobre el derecho y la guerra se convierte en un instrumento habitual para gestionar la crisis del capitalismo. En este sentido, la nueva doctrina de política internacional de Estados Unidos no solo amenaza a los pueblos directamente afectados por el imperialismo estadounidense —en Palestina, América Latina, África o Asia—, sino que constituye un peligro importante para toda la humanidad. Aumenta el riesgo de conflictos internacionales importantes, incluso de una conflagración mundial, en un contexto en el que la crisis ecológica ya hace que el futuro sea profundamente incierto. Ante esta deriva neofascista de la administración al frente de la primera potencia militar mundial, el reto para las fuerzas progresistas, antimilitaristas, antifascistas, antirracistas, feministas e internacionalistas es, más que nunca, reconstruir solidaridades transnacionales, oponerse a todas las formas de imperialismo y defender un proyecto radicalmente alternativo basado en la paz, la igualdad de derechos, la justicia social, los derechos de los pueblos y la preservación de las condiciones mismas de la vida en la Tierra.

 


 

[1] Casa Blanca, «Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, noviembre de 2025», publicado el 5 de diciembre de 2025.

[2] Extracto de una entrevista a Gilbert Achcar sobre su libro y el significado de la expresión «guerra fría»: «En esencia, una “guerra fría” es una situación en la que un país se mantiene en estado de preparación para la guerra sin estar (todavía) involucrado en una “guerra caliente”. En otras palabras, fue la carrera armamentística lo que permitió que la guerra fría se llamara así. Desde finales de la década de 1990, he explicado cómo Estados Unidos decidió mantener un nivel de gasto militar basado en el escenario de una guerra simultánea contra Rusia y China. Esta decisión estaba relacionada con otras medidas provocadoras de Washington, lo que me llevó a situar en 1999 el inicio de lo que denominé la nueva Guerra Fría». Entrevista a Gilbert Achcar por C.J. Polychroniou, publicada por Contretemps el 24 de mayo de 2023.

[3] Analizado por autores como Lenin, Rudolf Hilferding y Rosa Luxemburgo a principios del siglo XX y actualizado en la segunda mitad del siglo por Ernest Mandel, Samir Amin, Paul Sweezy y Paul Baran.

[4] Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, ECOSOC —Comisión Económica para África, ECOSOC —Comisión Económica para América Latina y el Caribe, ECOSOC —Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico, ECOSOC —Comisión Económica y Social para Asia Occidental, Comisión de Derecho Internacional, Mecanismo Residual para los Tribunales Penales Internacionales, Centro de Comercio Internacional, Oficina del Asesor Especial para África, Oficina del Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en los conflictos, Oficina del Representante Especial del Secretario General sobre la violencia contra los niños, Comisión de Consolidación de la Paz, Fondo para la Consolidación de la Paz, Foro Permanente para las Personas de Ascendencia Africana, Alianza de las Naciones Unidas entre Civilizaciones, Programa  de Colaboración de las Naciones Unidas para la Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación Forestal en los Países en Desarrollo, Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Fondo de las Naciones Unidas para la Democracia, Energía de las Naciones Unidas, Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Programa  de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR), ONU Océanos, Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Registro de Armas Convencionales de las Naciones Unidas, Junta de Coordinación de los Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas, Escuela Superior del Personal del Sistema de las Naciones Unidas, ONU Agua, Universidad de las Naciones Unidas (Fuente: Casa Blanca)

[5] Por otra parte, Trump no duda en acusar al Gobierno sudafricano de practicar un genocidio contra los blancos.

[6] En la NSS 2025, el Indo-Pacífico corresponde aproximadamente a un arco continuo que, de oeste a este, abarca la costa oriental de África,  el océano Índico, los puntos de paso clave: el estrecho de Ormuz, Bab el-Mandeb, el estrecho de Malaca, el sur de Asia (con la India como eje), el sudeste asiático (ASEAN), el mar de China meridional,  Taiwán,  la península de Corea y  Japón. A ello se suman, al sur y al este,  Australia, los archipiélagos y los Estados insulares del Pacífico. Este espacio se extiende hasta la costa pacífica de los Estados Unidos. Estados Unidos despliega un gran número de soldados en el Indo-Pacífico, repartidos en 66 bases militares permanentes, a las que hay que añadir varias decenas de instalaciones militares menos importantes (véase el sitio web oficial del Congreso de los Estados Unidos: https://www.congress.gov/crs-product/IF12604 ).

 

Éric Toussaint

Doctor en Ciencias Políticas, portavoz de la red internacional del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (www.cadtm.org). Fue miembro de la CAIC-Ecuador (Comisión presidencial de Auditoria Integral del Crédito publico) en 2007-2008.

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