El Partido de los Trabajadores del Kurdistán, liderado por Abdullah Öcalan, está inmerso en negociaciones de alto riesgo con el gobierno turco en torno a un acuerdo de paz. El resultado marcará el futuro de los kurdos en toda la región, incluidas las organizaciones hermanas del PKK en Siria e Irán.
Notas publicadas en Turquía
Abdullah Öcalan, fundador del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, hizo un llamamiento sorpresa en febrero para que el PKK depusiera las armas. Que haya una paz justa depende de la voluntad de Turquía para apoyar el nuevo acuerdo.
El principal partido de la oposición turca fue durante mucho tiempo una fuerza centrista y no radical. Pero el encarcelamiento del alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, lo obligó a adoptar una postura más activista al enfrentarse a un creciente movimiento de masas.
Después de 43 meses sin contacto con el exterior, al detenido líder kurdo Abdullah Öcalan se le permitió reunirse con diputados de izquierda. Él alentó el llamamiento a un proceso de paz, pero hay pocos indicios de que las autoridades turcas se tomen en serio la idea.
Entrevista al académico kurdo Serhat Tutkal sobre el riesgo de que los pueblos del norte y este de Siria sufran un genocidio a manos de milicias islamistas sirias y del ejército turco. Es urgente la defensa de la Administración Autónoma kurda en los territorios amenazados.
A cambio de su integración a la OTAN, Erdoğan empujó a Suecia y a Finlandia a aplicar políticas de mano dura contra los grupos kurdos. Aunque el presidente de Turquía busque respaldo en los «problemas de seguridad legítimos» de su país, los que viven con miedo son los kurdos.
El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan y sus aliados de extrema derecha han iniciado un proceso para disolver el partido de izquierdas pro-kurdo HDP y prohibir a sus líderes de participar en la política.






