Contribuyamos a romper el inmovilismo aportando al crowdfunding para salvar a una fábrica socialmente integrada, que impulsa la reindustrialización desde abajo. Porque darle una bofetada al sistema no tiene precio.
Notas publicadas en Trabajo
El MST de Brasil está cerca de los dos millones de miembros y ocupa un lugar central en la pelea por la democracia y la igualdad. Y lo logró enarbolando la bandera militante más improbable: la comida orgánica.
Mientras Washington se paraliza y las redes de contención social desaparecen, Donald Trump destina miles de millones al rescate del gobierno de extrema derecha de Argentina.
Los algoritmos no son herramientas apolíticas que simplemente mejoran la eficiencia en las transacciones en línea o la coordinación en los lugares de trabajo. Son instrumentos de control y deberían ser regulados como otros instrumentos de control.
Incluso antes del 7 de octubre de 2023, los gazatíes habían quedado relegados al papel de población excedente con un nivel mínimo de empleo dentro de Israel. Su expulsión de la economía capitalista israelí contribuyó a sentar las bases para el genocidio.
Las investigaciones demuestran que el trabajo no solo da forma a la vida material, sino también a la identidad y la comunidad. Si la IA elimina el trabajo tal y como lo conocemos, también podría eliminar los cimientos de la política de masas.
Hay mucho más en la vida que el trabajo. Todos tenemos familias, amigos y un mundo maravilloso que disfrutar. Necesitamos más tiempo libre para hacerlo.
Tras décadas trabajando en los campos de Italia, Balvir Kumar seguía cobrando cinco euros la hora. Fallecido en un accidente, su historia muestra el poco valor que la enorme industria alimentaria italiana le otorga a la vida de sus trabajadores.
Cada vez parece más probable que la inteligencia artificial suponga cambios importantes en la economía y la vida cotidiana. Necesitamos un programa de empleo público para los trabajadores desplazados y debemos regular a la IA como un servicio público.
En varios países, los hombres de clase trabajadora muestran peores indicadores de bienestar que las mujeres. No es una «guerra de sexos», sino el efecto diferenciado de décadas de desigualdad y precarización.









