La primera vuelta de las elecciones en Chile fue testigo del sorprendente auge de la extrema derecha y del colapso de la nueva izquierda del país. Se trata de una derrota aplastante, aunque no total, para el movimiento encabezado por Gabriel Boric.
Notas publicadas en Situación latinoamericana y elecciones argentinas 2025
Si Milei logró avanzar tan velozmente en dos años con una serie de transformaciones estructurales regresivas no fue por falta de protestas callejeras. Pero la «movilización por arriba» contrastó con una preocupante «desmovilización por abajo».
La detención efectiva de Jair Bolsonaro fue posible por una combinación de numerosos factores, que es necesario desentrañar y analizar. Pero las batallas decisivas son las que vienen.
Octubre, con cifras duras, victorias territoriales y el rechazo popular en el horizonte, obliga a decirlo sin adornos: o recuperamos la iniciativa política o naturalizamos la excepción․ Esa elección ya no es ecuatoriana: es latinoamericana.
La primera vuelta confirma el desplazamiento del electorado hacia posiciones de derecha —con Kast consolidado como líder del bloque— en un contexto regional marcado por la expansión de fuerzas reaccionarias.
Las elecciones chilenas mostraron un escenario con tres candidatos de derecha, que reivindicaban a Pinochet y reproducían un discurso xenófobo y negacionista. Está en curso una disputa por el sentido común de la población.
El pueblo ecuatoriano vuelve a las urnas en un contexto de ofensiva de derecha y fragmentación de izquierda. Pero una derrota podría implicar un duro golpe para Noboa.
La candidata de la izquierda en las elecciones presidenciales de Chile es Jeannette Jara, una comunista que hasta hace poco era ministra de Trabajo del país. Se presenta con su historial de aumento del salario mínimo y reducción de la jornada laboral de los chilenos.









