Este domingo hay elecciones presidenciales en Chile, y todo indica que la contienda principal estará entre Jeannette Jara, del Partido Comunista, y José Antonio Kast o Johannes Kaiser, representantes de la ultraderecha.
Notas publicadas en Series
Pese a la brutal pérdida de poder adquisitivo y a la seguidilla de escándalos de corrupción, las elecciones de medio término en la Argentina dieron por resultado un contundente triunfo de La Libertad Avanza, el partido de Javier Milei. ¿Y ahora?
El Gobierno de Milei, que parecía al borde de una crisis terminal, logró un nuevo aire gracias a un contundente triunfo en las elecciones intermedias. ¿Qué pasó?
Entrevista a la activista ecofeminista española Yayo Herrero, en el marco de un ciclo de clarlas en Argentina en las que propuso repensar colectivamente la forma de enfrentar el colapso ambiental, social y humano desde los feminismos y las luchas territoriales.
El rescate de 20 mil millones de dólares a la Argentina solo sirve para prolongar un modelo agotado de ajuste y dependencia del dólar. Al respaldar al gobierno de Javier Milei, Donald Trump prácticamente asegura otro default.
Mientras Washington se paraliza y las redes de contención social desaparecen, Donald Trump destina miles de millones al rescate del gobierno de extrema derecha de Argentina.
Rodrigo Paz ganó la presidencia con el voto del bloque popular, pero su programa y alianzas se inscriben en la continuidad neoliberal. La derecha boliviana busca recomponer su hegemonía con un nuevo ropaje «populista».
Contradiciendo a la mayoría de las encuestras previas, finalmente el democristiano Rodrígo Paz derrotó en el ballotage al ultraderechista Tuto Quiroga. El resultado no sólo confirma el colapso del MAS sino que cierra toda una época de hegemonia de izquierda.
La salida de Dina Boluarte no le puso fin a la crisis y la designación de José Jerí como nuevo presidente peruano aumentó el descontento y la protesta popular. Más allá de la represión, las manifestaciones populares de repudio siguen creciendo.
El paro nacional en Ecuador abre una grieta en el muro de miedo que erigió el presidente Daniel Noboa con su retórica de guerra interna. Su potencia reside en haber devuelto al pueblo la capacidad de nombrar la violencia y de politizar la (des)obediencia.








