El asesinato masivo de izquierdistas en Indonesia no fue solo otra atrocidad apoyada por Washington. Fue el modelo para aplastar las esperanzas y los sueños de la izquierda en América Latina y el tercer mundo. Y funcionó.
El asesinato masivo de izquierdistas en Indonesia no fue solo otra atrocidad apoyada por Washington. Fue el modelo para aplastar las esperanzas y los sueños de la izquierda en América Latina y el tercer mundo. Y funcionó.