El cese al fuego anunciado por Donald Trump es un reconocimiento tácito del fracaso de una guerra inútil e insostenible. La posibilidad de una paz duradera pende de un hilo ante los intentos de sabotaje de Israel y el irresponsable belicismo de la oposición demócrata.
Artículos publicados por: Branko Marcetic
Redactor de Jacobin Magazine y autor de Yesterday’s Man: The Case Against Joe Biden (Verso, 2020).La dirigencia política estadounidense está declarando abiertamente que Estados Unidos está luchando contra Irán por Israel.
Estados Unidos está atacando a Irán porque Donald Trump estaba decidido a arrastrar al país a una guerra a cualquier precio, pese a haber insistido una y otra vez en que haría exactamente lo contrario.
El ICE parece regodearse en la hipocresía y la doble moral promovidas por el gobierno de Trump. La defensa incondicional de su violencia repugnante y, en ocasiones, directamente asesina le ha dado carta blanca para actuar con impunidad.
La muerte de Renee Good no fue un accidente ni una defensa personal. Fue el resultado predecible de una fuerza de deportación militarizada que operaba con impunidad en las calles estadounidenses.
El ataque a Venezuela señala una nueva fase del poder estadounidense en América Latina, definida por la coerción, la intimidación y la intervención sin límites.
Más de cien funcionarios electos, asesores y organizadores de DSA se reunieron el fin de semana pasado en Nueva Orleans. El encuentro mostró la creciente influencia y confianza de los socialistas estadounidenses.
Nuevos archivos revelan que Jeffrey Epstein afirmaba haber participado en la campaña de 2019 de Ehud Barak contra Benjamin Netanyahu. Ya es más que hora de hacer preguntas sobre los vínculos del magnate pedófilo con Israel.
Sabemos que Donald Trump estuvo muy cerca de un abusador sexual de menores tan prolífico como Jeffrey Epstein. ¿Esa asociación fue utilizada por Israel para acumular influencia y condicionar la política de Estados Unidos?
El apoyo de Trump a Milei genera creciente malestar en EE. UU.: el presidente argentino recibirá 40 mil millones de dólares que parecieron surgir de la nada, mientras los estadounidenses padecen los recortes con los que se «ahorró» esa suma.









