El artículo a continuación forma parte de la serie Situación latinoamericana y elecciones Argentina 2025, una colaboración entre Revista Jacobin y la Fundación Rosa Luxemburgo. (Aquí la primera parte de la nota)
Las elecciones provinciales de 2025
El 2025 fue el año de las elecciones de mitad de mandato del Gobierno de Javier Milei, que se celebraron el 26 de octubre. Sin embargo, nueve gobernadores y el Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidieron desdoblar las elecciones de cargos provinciales de las nacionales. No se trató de un fenómeno nuevo sino de la profundización de una tendencia que ya se observó en elecciones anteriores, en particular en 2023. Como consecuencia, el Gobierno nacional debió enfrentar test electorales en abril, mayo, junio, agosto y septiembre, como instancias previas a las elecciones nacionales de octubre. En la medida en que la situación económica se volvía más frágil y el oficialismo encontraba los límites políticos desarrollados en las secciones precedentes, la nacionalización de las elecciones provinciales fue en aumento. Pero, dicha tendencia no fue solo un efecto del empeoramiento de la situación económica y política nacional, ni sólo el resultado del encadenamiento de elecciones provinciales en un año de comicios nacionales, sino que fue, ante todo, y en particular desde las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires del 18 de mayo, una decisión del propio Gobierno.
Mucho se ha discutido sobre las causas de esa decisión y no pretendemos dar aquí una respuesta asertiva, pero sí sugerir una hipótesis que da cuenta del rol que jugaron las necesidades de consolidación política tras muchas de las acciones oficiales desde fines de 2024. La Libertad Avanza (LLA), el partido de Milei, tiene una débil, y en muchos casos inexistente, construcción política territorial. Eso ya se puso de manifiesto en las elecciones provinciales de 2023 en las que cosecharon magros resultados. El recurso con el que cuenta, como compensación de esa debilidad, es la movilización política electoral basada en el liderazgo carismático del propio Milei. En un contexto marcado por una coyuntura económica y política crítica y por la necesidad de consolidación, el gobierno solo podía recurrir a la nacionalización de las elecciones locales como forma de compensar la debilidad de la construcción política territorial y de mejorar su performance electoral. Debía poner en juego la figura de Javier Milei. La alternativa era el acuerdo con los poderes territoriales de gobernadores e intendentes, pero eso implicaba renunciar a la autonomía política y a la estrategia de confrontación y subordinación de la oposición política. Ambos aspectos están estrechamente entrelazados con el núcleo autoritario de su proyecto.
La competencia electoral tuvo su inicio el 13 de abril de 2025 en Santa Fe, continuó el 11 de mayo en Chaco, Jujuy, Salta y San Luis, el 18 de mayo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 8 de junio en Misiones, el 31 de agosto en Corrientes y el 7 de septiembre en la Provincia de Buenos Aires. Limitémonos, en primer lugar, a la descripción de los rasgos sobresalientes de los resultados (ver cuadro 1). Se observa una tendencia a la baja participación electoral que profundiza el aumento de la abstención electoral de 2021 y 2023. A su vez, si excluimos el caso de Chaco, donde las listas del oficialismo se aliaron las del gobierno provincial, LLA tuvo pobres resultados electorales, incluyendo su único triunfo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es evidente la dificultad que tienen para superar el 30 por ciento de los votos totales y que, excluido nuevamente el caso del Chaco, no superan nunca el 20% de los votos sobre el total del padrón electoral. De hecho, la derrota más resonante, la de la provincia de Buenos Aires, que dio lugar a una agudización de las tensiones cambiarias, es también la mejor performance de LLA en todas las elecciones provinciales: 31% de los votos totales y 19% del padrón electoral. Los pobres resultados electorales del Gobierno en el camino a las elecciones nacionales de octubre mostraban que no lograba consolidar su victoria política de 2023 y los resultados del blitzkrieg de 2024.

*No están disponibles datos de los departamentos de La Candelaria, La Viña y Santa Victoria.
**Se suman los votos de las listas Tercera posición y Viva la Libertad Carajo, ambas referenciadas con LLA a nivel nacional.
Un análisis de las elecciones provinciales en el GBA
Como vimos en el análisis de las elecciones de octubre de 2023, el voto de LLA es muy heterogéneo a nivel nacional y se adapta plásticamente al modo que adopta la crisis política en cada provincia o región. Razón por la cual las características de las elecciones provinciales del 7 de septiembre en la Provincia de Buenos Aires no pueden generalizarse. Sin embargo, por su importancia política y cuantitativa y por el papel que le cupo en el escalamiento de la crisis económica, éstas merecen un análisis más detenido.
El cuadro 2 sitúa a las elecciones provinciales de Buenos Aires en un plazo más largo, a través de la comparación con las elecciones legislativas nacionales de 2021 y 2017. La comparación debe ser tomada con cuidado, ya que es solo indicativa, en tanto esta es la primera vez que se desdoblan elecciones nacionales y provinciales en ese territorio y, por lo tanto, no hay puntos de comparación que nos permitan saber hasta qué punto ese carácter específico incidió en el comportamiento de los distintos actores. Hecha esta salvedad, se observa una tendencia de largo plazo a la caída de la participación electoral que ha afectado el desempeño de las fuerzas de derecha y del peronismo. No obstante, en 2025 es claro que la caída de la derecha representada por LLA (que fue a la elección en alianza con el PRO) es tan importante que el peronismo pudo ser un contundente ganador, manteniendo el mismo porcentaje de votos sobre el total del padrón que en las elecciones de 2021 (en las que perdió). Esa pérdida de votos no se explica solo por la baja de la participación electoral, ya que las terceras opciones de cuño liberal o liberal conservador (como Somos Buenos Aires, Potencia o Unión y Libertad) suman otro 7% del padrón, lo que pone de manifiesto las dificultades de la alianza LLA para contener a todo el voto de Juntos por el Cambio (JxC).

Pero una mirada comparativa entre la performance electoral del peronismo y de LLA en el Gran Buenos Aires (GBA) entre esta elección provincial de 2025 y la primera vuelta presidencial de 2023, si bien no permite extrapolar tendencias —ya que son elecciones de naturaleza muy diferente— puede ayudarnos a observar los cambios en la composición de ambos votos.
A continuación, presentamos algunos cuadros para ilustrar la exposición (aunque no bastan para corroborar las afirmaciones, remarcamos que todas las asociaciones que se muestran en ellos fueron confirmadas por análisis de correlación que se excluyen por razones de claridad expositiva). En este sentido, también cabe aclarar que, si bien la caída de la participación electoral afecta a todos los partidos del GBA, independientemente de su composición sociodemográfica, los datos evidencian que fue un fenómeno especialmente importante en la sobrepoblación relativa: trabajadores asalariados y por cuenta propia informales y del servicio doméstico. Todos los datos que presentamos son de porcentaje de votos sobre el total del padrón, lo que permite la comparación entre elecciones con distintos niveles de participación electoral.
Los cuadros 3 al 5 muestran una aproximación a la performance electoral de Fuerza Patria (peronismo) y LLA según la composición socio ocupacional de los diferentes partidos del GBA. Se observa que Fuerza Patria muestra, como en 2023, un mejor desempeño en aquellos municipios donde el porcentaje de sobrepoblación relativa es igual o superior al promedio (Cuadro 3) y cuando el porcentaje de propietarios, asalariados y trabajadores por cuenta propia formales es inferior al promedio (Cuadros 4 y 5). Es decir, podemos inferir que en el conurbano bonaerense el peronismo tiende a ser más votado entre la sobrepoblación relativa que entre los trabajadores formales y los propietarios. En contraposición. el desempeño electoral de LLA es mejor cuanto menor es el peso de los informales y mayor el peso de los propietarios y de los asalariados y trabajadores cuentrapropistas formales (Cuadros 3 al 5). Eso estaría indicando una fuerte caída del voto a LLA entre la sobrepoblación relativa, es decir, un cambio radical en la composición del voto respecto de la primera vuelta presidencial de 2023 en el GBA, cuando su voto se asemejó al del peronismo. En la segunda vuelta presidencial de 2023, cuando Milei recibió el apoyo de los votantes de Juntos por el Cambio, también se observó un cambio en la composición del voto, pero pudo retener los votos de la primera vuelta. En las elecciones provinciales de 2025 el porcentaje promedio de votos sobre el padrón en los 24 partidos del GBA fue similar al de la primera vuelta de 2023: 19,3% vs 18,3%, respectivamente, pero con una composición inversa. Todo indica que donde más votos perdió LLA en el GBA fue en el núcleo duro del voto a Milei en 2023, mientras que logró convocar una parte del voto que en las generales de 2023 fue para JxC.
El desempeño de LLA en las elecciones provinciales a lo largo de 2025, y particularmente en la elección del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, parecían anunciar la derrota del oficialismo en las elecciones nacionales de medio término. No obstante, los fundamentos del ascenso de la ultraderecha al gobierno —la desmovilización obrera y popular, la crisis del voto peronista, su estancamiento, y la crisis del sistema político— seguían presentes.



¿Hacia la consolidación política y el reinicio de la ofensiva contra el trabajo?
Como señalamos antes, tras las elecciones del 7 de septiembre se profundizaron las tensiones cambiarias y el aumento del riesgo país, que se situó sistemáticamente por encima de los 1000 puntos. En ese contexto, Estados Unidos le dio un fuerte apoyo al gobierno de Milei anunciando un swap de 20 mil millones de dólares para fortalecer las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), disponibilidad de préstamos para pagar vencimientos de deuda externa en enero y junio de 2026 o de recompra de bonos de la deuda externa argentina por el Estado norteamericano y la intervención directa del tesoro de Estados Unidos en el mercado cambiario local. El 23 de septiembre, Donald Trump anunciaba la disposición del gobierno estadounidense para apoyar al argentino en una breve reunión bilateral entre ambos presidentes. El 14 de octubre brindaba una conferencia de prensa, con la presencia de Milei, en la que hacía el anuncio formal de la ayuda. A pesar de todo ello, el tipo de cambio oficial se elevó desde 1349 pesos el 13 de octubre a 1492 pesos del 24 de octubre (Fuente: BCRA), viernes previo a las elecciones legislativas. En gran medida, ello se debió a que la seguidilla de malas elecciones provinciales y la derrota del 7 de septiembre auguraban un mal domingo para el oficialismo y, por lo tanto, el fin de la ayuda de Estados Unidos, tal como se encargó de explicitar el mismo Trump.
No nos es posible establecer qué influencia tuvo, si es que tuvo alguna, la amenaza de descalabro económico si el Gobierno perdía las elecciones. Lo cierto es que, en un nuevo resultado sorprendente —como sucediera el 22 de noviembre de 2023—, el domingo 26 de octubre el Gobierno logró una importante victoria electoral. A nivel nacional, LLA recibió el 39,9% de los votos válidos positivos contra el 32,3% de las distintas expresiones del peronismo. A pesar del aumento de la participación electoral en casi todos los distritos, la abstención electoral fue la más alta en elecciones legislativas nacionales desde 1983, con una participación electoral del 67,9% de los habilitados para votar en todo el país. Por esa razón, los votos del Gobierno representaron el 26,1% del padrón electoral nacuional contra el 22% del peronismo. No obstante, ese 26,1% es superior al 22,3% que lo apoyó en las elecciones generales presidenciales de octubre de 2023. Lo que indica que tras dos años de gestión el oficialismo fue capaz de atraer a una parte importante del voto que lo acompañó en la segunda vuelta del 22 de noviembre de ese año.
Un análisis más detallado del voto en la provincia de Buenos Aires, en el GBA y en algunas de las regiones del país nos sirve para aproximarnos a la composición del electorado de LLA y a los cambios que sufrió respecto de las presidenciales de 2023. El cuadro 6 muestra la evolución de la participación electoral y del porcentaje de votos sobre el total del padrón del peronismo y las distintas expresiones de la derecha desde 2017 hasta las elecciones de octubre de 2025 en la provincia de Buenos Aires. Allí se observa, en primer lugar, el aumento de la participación electoral entre las elecciones provinciales de septiembre y las nacionales de octubre de 2025. Antes señalamos que las opciones de derecha y centroderecha que se presentaron por fuera de la alianza entre LLA y PRO habían obtenido en septiembre alrededor de 7% del padrón total; en octubre sumaron un 5,4%. Eso indica que el triunfo de LLA se explica fundamentalmente por la movilización de electores que no participaron en septiembre. Pero, en segundo lugar, en comparación con las elecciones legislativas nacionales de 2021, se evidencia una continuidad en la tendencia al aumento de la abstención electoral. Las elecciones de octubre de 2025 tuvieron la participación electoral más baja en elecciones legislativas desde 1983 en la Provincia de Buenos Aires: 68,2%. En tercer lugar, es notable el estancamiento del peso del voto del peronismo en el padrón total desde la caída que experimentara entre 2017 y 2021: 26,9% en 2021, 26,8% en las provinciales de septiembre de 2025, 26,9% en las legislativas nacionales de octubre del mismo año. Por esa razón, la victoria de LLA reprodujo aquella de 2021 de JxC sobre el Frente de Todos (FdT, denominación previa de la alianza peronista), con prácticamente los mismos porcentajes sobre personas habilitadas para votar. Esos números parecen confirmar el cambio en la composición del voto de LLA que ya observamos en las elecciones provinciales de septiembre.

El análisis del voto del conurbano bonaerense confirma esa presunción. Los cuadros 7 al 9 muestran que los patrones diferenciales de desempeño electoral de FP y LLA según la composición socio ocupacional de los 24 partidos del GBA repiten aquellos de las elecciones provinciales del 7 de septiembre.
LLA tiene sus mejores resultados en partidos con un porcentaje de sobrepoblación relativa sobre ocupados inferior al promedio y en partidos con porcentajes de propietarios y de trabajadores asalariados y por cuenta propia formales (excluidos profesionales) superior al promedio. En contraposición, Fuerza Patria vuelve a mostrar un mejor desempeño en aquellos municipios en los que el porcentaje de sobrepoblación relativa es igual o superior al promedio; y cuando el porcentaje de propietarios y de asalariados y trabajadores por cuenta propia formales es inferior al promedio.
En resumen, la recuperación electoral de LLA en GBA parece explicarse por la movilización del voto de la derecha, lo que se evidencia en la profundización de los rasgos socio ocupacionales de sus votantes y lo que confirma un proceso de transformación de la base electoral respecto de la primera vuelta presidencial de 2023. Se produjo, por lo tanto, una desperonización del voto de LLA y una pérdida de apoyo electoral —al menos en estas elecciones— en los sectores populares. Pero la contracara de ese cambio en la base electoral de LLA es el estancamiento (desde 2021) del voto peronista en las elecciones legislativas. Pareciera, incluso, que muchos de los que habían fugado del peronismo hacia Milei en 2023, una parte tras haberse abstenido de votar en 2021, prefirieron quedarse en sus casas antes que volver a votar por el peronismo. La crisis del voto peronista sigue siendo un aspecto esencial de la explicación de la victoria electoral de la ultraderecha, aunque no del mismo modo que en 2023.
A ello hay que agregar las características singulares de la polarización del voto. Si volvemos al cuadro 6 vemos que la suma del porcentaje de votos sobre el padrón de FP y LLA es similar a la que obtuvieron el FdT y JxC en 2021. Por lo tanto, la nueva caída en la participación electoral afectó, sobre todo, el voto a terceras opciones (la suma del porcentaje de voto blanco y nulo es casi la misma). Hasta 2019, la polarización kirchnerismo-antikirchnerismo tendió a aspirar el voto del centro, más que a reducir la participación electoral. En este caso se trata de lo que podemos llamar una polarización excluyente, al tiempo que LLA y FP suman el 79,5% de los votos emitidos en PBA (incluyendo votos nulos y en blanco), la participación electoral fue del 68,2%, 10,6 puntos porcentuales inferior a la de 2017.



El cuadro 10 pone de manifiesto que la movilización electoral en las elecciones del 26 de octubre tuvo un carácter nacional. Con la excepción de Corrientes, en todos los casos en que hubo elecciones provinciales en 2025, en las elecciones legislativas nacionales se produjo un aumento de la participación electoral y del caudal de votos de LLA. Puede que ello nos diga algo sobre las dos dimensiones de la construcción electoral de Milei, anteriormente señaladas: la debilidad territorial, dimensión especialmente relevante en elecciones provinciales y municipales, y la movilización carismática del electorado, basada en la figura de Milei. Pero, sobre todo, reencontramos en esa movilización electoral características similares a las que observamos en el GBA.

El voto de LLA en Santa Fe y Córdoba en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2023, a diferencia del de GBA, tuvo una composición similar a la de JxC. Por lo tanto, dada la transformación de la base electoral de LLA en el conurbano bonaerense, el voto del conjunto de la región central (CABA, PBA, Santa Fe y Córdoba) en las legislativas nacionales de 2025 se asemeja al voto de la derecha en comicios anteriores. En los cuadros 11 a 13 se observan los resultados electorales de LLA y del peronismo en las elecciones generales y en el ballotage de 2023 y en las elecciones legislativas nacionales de 2025. Aunque se trata de elecciones de naturaleza bien diferente —presidenciales las primeras, legislativas las segundas—, lo que nos interesa es ver si se evidencian evoluciones del voto de LLA que permitan inferir, aunque sea débilmente, si las tendencias que observamos en GBA son generalizables a nivel nacional. En particular, algo que surge de esos cuadros es que LLA supera su caudal de votos de las elecciones generales de 2023 en el GBA y en la región central, pero ocurre lo contrario en el Noroeste Argentino (NOA). Mientras que en GBA y en la región central el aumento del apoyo electoral es producto de la absorción del voto de derecha, el resultado en el NOA parece favorecer la hipótesis de la desperonización del voto de LLA. Esa conclusión resulta confirmada cuando se comparan los resultados de las elecciones legislativas de 2025 con las de 2021, JxC ese año obtuvo en el NOA el mismo porcentaje que LLA en 2025: 22,5%. La performance electoral de Milei en el NOA en las primarias y en las generales de 2023 —al igual que en el GBA— evidenció la capacidad de LLA para disputar el voto peronista. El desempeño en las legislativas de 2025 apunta a la desperonización de su voto. Pero, también se pone de manifiesto en los cuadros 11 a 13 el hecho de que la baja participación es en parte explicada por la crisis del voto peronista, incluidos aquellos votantes que fugaron a LLA en 2023 y que ahora prefirieron no ir a votar antes que apoyar al peronismo. El peronismo obtuvo en el NOA un 31,8% en 2021, porcentaje levemente superior al 30,8% de 2025. Por último, la baja participación electoral y el pobre resultado de Provincias Unidas, un espacio de gobernadores que pretendió representar una vía alternativa a Milei y el peronismo, permiten nacionalizar la tesis de la polarización excluyente como tendencia de estas elecciones.



Tras la victoria electoral —y mientras escribimos este texto— el Gobierno se apresta a reiniciar la ofensiva contra el trabajo a través del programa de la triple reforma (laboral, previsional y tributaria). Cuando concluimos el análisis de las elecciones provinciales de 2025 señalamos que, a pesar del encadenamiento de derrotas del oficialismo y de los límites que enfrentaba la implementación de sus políticas, los factores que explicaban su ascenso al gobierno en 2023 seguían presentes: desmovilización obrera, crisis del voto peronista como momento político de esa desmovilización, crisis y fragmentación del sistema político. En pocas palabras, el proceso de desocialización que describimos en la primera parte de esta nota. Del mismo modo, aunque en sentido opuesto, detrás de la victoria electoral del Gobierno en octubre también siguen presentes los límites económicos y políticos al desarrollo de la ofensiva capitalista que describimos a lo largo de este artículo. Esa contradicción entre el retroceso obrero y la eficacia de las líneas defensivas de la resistencia democrática y popular, basada en la pervivencia de núcleos de legitimidad política construidos desde 1983, es la condición de posibilidad para la acción política, es decir, para el relanzamiento y avance definitivo del blitzkrieg mileista contra la clase obrera o para su empantanamiento en las frías estepas de la retaguardia obrera y popular.

























